El docente investigador de la UNTDF y profesional del CADIC-CONICET aseguró que el problema de los perros sueltos trasciende el ámbito urbano y afecta la biodiversidad, la producción, la salud pública y la seguridad de las personas. Destacó el trabajo conjunto entre universidades, municipios, organismos sanitarios y el Gobierno para fortalecer la tenencia responsable, avanzar con campañas de concientización, castraciones, mapeo de zonas de riesgo y monitoreo sanitario, aunque advirtió que ninguna medida será suficiente sin un cambio cultural y un compromiso sostenido de toda la comunidad. “Tener una mascota implica cuidarla, controlarla y nunca abandonarla”, remarcó.
Ushuaia.- El crecimiento de la población de perros sueltos y asilvestrados en Tierra del Fuego volvió a instalarse como una de las principales preocupaciones ambientales, sanitarias y productivas de la provincia. Ataques a la producción ovina, mordeduras a personas, transmisión de enfermedades, impacto sobre la fauna silvestre y riesgos para turistas forman parte de una problemática que, según los especialistas, sólo podrá revertirse mediante un trabajo coordinado entre el Estado y la sociedad.
En ese contexto, el doctor Guillermo de Ferrari, docente investigador de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF) y profesional del CADIC-CONICET, explicó en una entrevista con FM Del Pueblo los alcances de la campaña ‘Perro Suelto 0’, una iniciativa que busca generar conciencia sobre la tenencia responsable y promover políticas públicas sostenidas para reducir una problemática que lleva años afectando a la provincia.
“Son varias las instituciones que estamos tratando de apuntar a ese objetivo, un poco bajo el mensaje de ‘Perro Suelto 0’. Desde la universidad asumimos el compromiso de difundir esta problemática a través de nuestros medios, algo que también viene realizando el Gobierno. La idea es apuntar a la concientización sobre una problemática que es bien local”, explicó.
Un problema que lleva años creciendo
De Ferrari aclaró que la presencia de perros asilvestrados no constituye un fenómeno nuevo ni exclusivo de Tierra del Fuego.
“El problema de los perros asilvestrados no es un tema reciente y tampoco es exclusivo de Tierra del Fuego; ocurre en distintos lugares de la Patagonia”, afirmó.
Sin embargo, explicó que en la “provincia el fenómeno adquirió características particulares debido a la facilidad con que los perros provenientes de las ciudades llegan a las zonas rurales”.
“En principio, el origen del problema está en el perro de la ciudad, con el paso del tiempo esto fue modificando el impacto que genera”, sostuvo.
Recordó que durante muchos años el principal perjuicio estuvo vinculado a la “producción ovina, el impacto sobre las ovejas llevó incluso a muchas estancias a preferir la cría de ganado vacuno por la mayor tolerancia frente a los ataques de perros”, indicó.
Pero advirtió que el escenario continúa “agravándose, hoy los perros asilvestrados también están atacando vacunos, además del enorme impacto que generan sobre la biodiversidad porque necesitan alimentarse y eso repercute directamente sobre la fauna silvestre”, señaló.
La tenencia responsable va mucho más allá de alimentar a una mascota
Uno de los ejes centrales de la entrevista estuvo orientado a la necesidad de modificar conductas cotidianas vinculadas al cuidado de los animales domésticos.
Para De Ferrari, muchas personas consideran que “cumplir con la alimentación alcanza para ser un dueño responsable, cuando en realidad la responsabilidad implica mucho más, la tenencia responsable no es solamente darle de comer al perro, significa que ese animal esté bajo el verdadero control de su dueño”, afirmó.
En ese sentido, enumeró las múltiples consecuencias que genera permitir que los perros circulen libremente.
“Cuando un perro está suelto no sabemos si está rompiendo bolsas de basura, generando suciedad, corriendo vehículos con riesgo de ser atropellado o provocando mordeduras. Hay muchísimas problemáticas vinculadas a un perro suelto”, explicó.
Mordeduras, enfermedades y mapas de riesgo
El investigador reveló que actualmente distintas instituciones trabajan para mejorar el registro de mordeduras y otras situaciones de riesgo.
Según explicó, uno de los principales inconvenientes es que “muchas personas no realizan las denuncias debido a la complejidad del trámite, estamos tratando de generar herramientas que permitan tener un mayor control sobre las mordeduras. Muchas veces la gente no denuncia porque el procedimiento resulta bastante engorroso y esos registros terminan perdiéndose”, sostuvo.
La intención es utilizar esa información para identificar las “zonas más conflictivas, queremos construir un mapa que permita identificar cuáles son las áreas más problemáticas respecto de las mordeduras”, indicó.
Paralelamente, desde la universidad también se desarrolla un trabajo específico sobre enfermedades parasitarias, dado que “estamos trabajando sobre los problemas de parasitosis para detectar cómo se transmite desde un perro suelto hacia otros animales y también hacia las personas, con el objetivo de identificar las zonas de mayor riesgo”, explicó.
Trabajo conjunto con municipios y organismos sanitarios
De Ferrari destacó que la problemática viene siendo abordada mediante un trabajo articulado entre distintos organismos provinciales y municipales.
“Estamos firmando un convenio con el Municipio, con Zoonosis y con el Ministerio de Salud para hacer un seguimiento de las parasitosis en toda la ciudad de Ushuaia”, informó.
Además, señaló que ese relevamiento también se realizó de manera exploratoria en “Río Grande y Tolhuin, ya existe un mapeo bastante importante de las tres ciudades con las zonas de mayor densidad de perros y de mayor riesgo”, detalló.
Las castraciones son importantes, pero no alcanzan
Consultado sobre las campañas de castración que impulsan los municipios, el investigador reconoció el esfuerzo realizado, aunque advirtió que el “crecimiento poblacional de perros continúa siendo superior al ritmo de esterilizaciones, las castraciones se vienen realizando, pero hay que evaluar la velocidad con la que se logra castrar frente a la cantidad de perros que siguen incorporándose a la ciudad y reproduciéndose”, señaló.
Además, observó que persisten hábitos que dificultan el control poblacional como por ejemplo que “la gente todavía sigue trayendo o comprando perros de afuera en lugar de adoptar animales de la provincia. Son muchas las aristas que hay que trabajar”, sostuvo.
La educación como herramienta principal
Para De Ferrari, ninguna política pública tendrá éxito sin un “fuerte cambio cultural”, por eso destacó el trabajo que realiza en establecimientos educativos al sostener que “cada vez que puedo voy a los colegios porque muchas veces son los chicos quienes terminan transmitiendo este mensaje a sus padres”, explicó.
Según indicó, buena parte del problema radica en el “desconocimiento, muchas personas creen que haciendo una desparasitación ya resolvieron el problema, pero si el perro permanece suelto y vuelve a tener contacto con animales parasitados, ese tratamiento pierde rápidamente su efecto”, afirmó.
A su entender, comprender ese tipo de situaciones constituye uno de los “principales desafíos de la campaña”.
Los espacios públicos también representan un riesgo sanitario
Otro aspecto desarrollado durante la entrevista fue el impacto que generan las deposiciones de perros en plazas, parques y espacios verdes.
El investigador recordó que desde hace años realiza estudios parasitológicos en distintos sectores urbanos.
“Los perros parasitados dejan huevos de parásitos en la materia fecal que queda en plazas y espacios verdes donde después juegan los chicos o se reúne la gente. Esa es una vía concreta de transmisión de enfermedades hacia las personas”, explicó.
Por eso insistió en la necesidad de recoger siempre los residuos de las mascotas.
Reconocimiento al trabajo de Zoonosis, pero con políticas permanentes
Consultado sobre la labor de los municipios, De Ferrari valoró el esfuerzo que realizan las áreas de Zoonosis y al respecto manifestó que “vengo trabajando con ellos desde hace tiempo y nos han aportado muchas muestras para las investigaciones que desarrollamos desde la universidad”, comentó.
Sin embargo, advirtió que “muchas veces las limitaciones presupuestarias impiden sostener las acciones”.
“A veces hay una sola camioneta funcionando, otras veces falta combustible, personal o insumos para las castraciones, por eso hablamos de la necesidad de generar políticas en serio, que tengan continuidad en el tiempo”, manifestó.
Para el investigador, la continuidad resulta indispensable para “obtener resultados concretos, toda forma de control debe sostenerse en el tiempo para ser realmente efectiva”, enfatizó.
Un riesgo para la biodiversidad y también para el turismo
Luego de que la legislación incorporara al perro asilvestrado como especie exótica invasora en Tierra del Fuego, De Ferrari explicó que será necesario evaluar permanentemente la eficacia de las medidas que se implementen.
“Todas las herramientas deben ponerse en evaluación y analizar sus resultados para ir modificándolas si es necesario”, sostuvo.
Además, advirtió que el problema también puede afectar la actividad turística porque “un turista que se encuentre con una jauría de perros asilvestrados en un sendero puede quedar expuesto a una situación de riesgo que todos tratamos de evitar”, afirmó.
Recordó además que “estos animales ya no mantienen un vínculo con las personas, son perros que dejaron de tener contacto con el hombre, forman cuevas, tienen crías y defienden su territorio, eso representa un riesgo importante”, explicó.
La responsabilidad empieza en cada hogar
Hacia el final de la entrevista, De Ferrari resumió cuáles son las acciones básicas que toda persona debería asumir al tener una mascota.
Entre las principales recomendaciones mencionó mantener siempre al “animal dentro de un predio cercado, pasearlo con correa, recoger sus deposiciones, cumplir con la vacunación y la desparasitación periódica y evitar cualquier forma de abandono”.
“Hay muchísimos ejemplos de personas que cuando se van de vacaciones dejan a sus perros abandonados al costado de la ruta o atados en distintos lugares. Eso también forma parte de la educación que tenemos que construir como sociedad”, lamentó.
Finalmente, sostuvo que el éxito de la campaña ‘Perro Suelto 0’ dependerá del “compromiso de toda la comunidad, tenemos que cambiar estas conductas. La responsabilidad es de todos. Solo con compromiso ciudadano, educación permanente y políticas sostenidas vamos a poder reducir una problemática que afecta a la biodiversidad, la salud, la producción y la seguridad de todos los fueguinos”, concluyó.
