“Hay familias que antes vivían dignamente y hoy no pueden pagar el alquiler ni la luz”, dijo el padre Iván

El padre Iván Bressán, de la Parroquia Sagrada Familia, advirtió sobre el fuerte deterioro social que atraviesa Río Grande y reveló un dato alarmante: durante julio Cáritas asistió a unas 400 familias, cuando el promedio mensual del año pasado rondaba entre las 100 y 120. Atribuyó el crecimiento de la demanda a la pérdida de empleos y a la crisis económica que golpea a sectores que hasta hace poco lograban sostenerse por sus propios medios. Además de entregar módulos alimentarios y brindar alojamiento a personas en situación de vulnerabilidad, pidió a la comunidad redoblar la solidaridad y apeló a que «cada uno comparta lo poco que tiene» para aliviar la difícil realidad que viven cientos de vecinos.

Río Grande.- El crecimiento de la demanda de asistencia alimentaria en Río Grande refleja con crudeza el agravamiento de la situación social que atraviesan numerosas familias de la ciudad. Así lo expuso el padre Iván Bressán, de la Parroquia Sagrada Familia, quien manifestó su profunda preocupación por el incremento sostenido de personas que recurren a Cáritas en busca de alimentos y ayuda para afrontar necesidades básicas.

En diálogo con Aire Libre FM, el sacerdote aseguró que “la cantidad de familias asistidas durante el último mes marcó un récord que evidencia el impacto de la falta de empleo y la pérdida del poder adquisitivo, ya desde la pandemia se viene tratando de ayudar con una pequeña ayuda a las familias que lo solicitan y, lamentablemente, sí, ha ido en aumento”, comenzó explicando.

En ese sentido, detalló que el crecimiento de la demanda ha sido exponencial en “comparación con el año pasado, por ejemplo, el año pasado teníamos un promedio de entre 100 y 120 familias que cada mes nos pedían ayuda, en el mes de julio pasado ayudamos a 400 familias”, reveló.

La cifra representa un salto histórico para la institución y, según explicó el propio sacerdote, implica un “enorme desafío para sostener la asistencia, se ha cuatriplicado, prácticamente, los pedidos”, afirmó.

Frente a semejante escenario, Bressán destacó el rol que cumplen tanto los voluntarios como toda la comunidad que colabora permanentemente con la parroquia.

“Agradecemos, gracias a Dios, que tenemos la ayuda de los voluntarios, que nunca faltan, y la ayuda de la comunidad, que también siempre nos asiste. Gracias a eso podemos, aunque sea un poquito, colaborar con todos los que nos piden”, expresó.

 

Módulos alimentarios y ayuda según las posibilidades

 

El sacerdote explicó que la asistencia consiste principalmente en “módulos alimentarios compuestos por productos esenciales para las familias, se da un módulo que más o menos tiene diez productos básicos: harina, aceite, yerba, leche, tomate, algunos calditos. A veces tenemos un poquito más o un poquito menos, de acuerdo con las donaciones”, detalló.

Además, indicó que cuando reciben aportes extraordinarios también logran “incorporar otros alimentos, a veces tenemos donaciones de algunos mercados que nos acercan verduras y, si podemos, también entregamos patas muslo. A veces podemos más y a veces podemos menos, pero es lo que en general ofrecemos», señaló.

 

«Lo que sorprende es la falta de trabajo»

 

Consultado sobre las razones que explican el fuerte incremento de la demanda, Bressán sostuvo que el factor determinante es la pérdida de empleo que afecta a trabajadores de distintos sectores.

“Lo que sorprende es esta falta de trabajo generalizada de mucha gente. Hay personas que estaban con trabajo, que incluso estaban bien, que podían pertenecer a una clase media baja pero vivían dignamente, y ahora no pueden ni pagar el alquiler o no pueden pagar la luz”, lamentó.

El sacerdote remarcó que la crisis ya no alcanza solamente a quienes históricamente atravesaban situaciones de vulnerabilidad, sino también a familias que hasta hace poco lograban sostenerse económicamente.

En ese contexto, afirmó que “diariamente observa el impacto emocional que provoca esta realidad, hay en muchos una sensación de desánimo, de desesperación. Imaginate que a los 50 años perdés un trabajo que tenías hace treinta años. ¿Qué hacés ahora? Encima que no hay trabajo, la verdad que te ponen en una situación muy crítica”, describió.

Asimismo, explicó que esa angustia también se refleja en el “aspecto espiritual de quienes se acercan a la parroquia, la gente también lo expresa en sus oraciones, en sus pedidos y en su clamor al Señor”, comentó.

 

Crecen también los casos de familias sin vivienda

 

Bressán reveló además que la problemática no se limita únicamente a la falta de alimentos.

Cada vez son más las personas que llegan a Cáritas porque ya no tienen un lugar donde vivir luego de perder su empleo o de no poder afrontar el costo de un alquiler.

“Nosotros tenemos, sobre la calle 25 de Mayo, la casita de Cáritas donde recibimos a los chicos que están en situación de calle. Muchos de los que vienen es simplemente porque perdieron el trabajo o no encuentran una changuita y ya no pueden pagar el alquiler”, explicó.

La situación se vuelve todavía más delicada cuando las familias tienen “hijos, nosotros tratamos de ayudar a todos en lo que podemos, a todos se los recibe”, aseguró.

Consultado sobre si esta problemática también fue creciendo, respondió afirmativamente y describió situaciones que se repiten cada vez con mayor frecuencia al señalar que “hay familias donde uno de los dos cónyuges trabajaba en una fábrica y ahora no pueden pagar el alquiler. Entonces tienen que salir a buscar uno mucho más económico, pero no saben dónde encontrarlo porque están en una situación muy complicada. Muchos de los que vienen a pedir ayuda están así”, señaló.

 

La solidaridad como sostén de la asistencia

 

El sacerdote aprovechó la entrevista para agradecer las colaboraciones que recibe la parroquia y, al mismo tiempo, convocó a la comunidad a continuar ayudando.

“Siempre agradecemos la ayuda que recibimos y seguimos pidiendo alimentos que puedan acercar a la parroquia. La iglesia está abierta desde las once de la mañana hasta la misa de las ocho de la noche y en el hall tenemos un buzón donde pueden dejar la ayuda”, explicó.

Además de alimentos, también “reciben ropa, la gente también pide mucha ropa. Una parte la entregamos y otra parte la vendemos para comprar los alimentos que nos están haciendo falta”, indicó.

 

“Desde nuestra pobreza también podemos ayudar”

 

Finalmente, el padre Iván Bressán dejó un mensaje dirigido tanto a quienes hoy atraviesan dificultades como a toda la comunidad, apelando a la solidaridad colectiva en un contexto económico cada vez más complejo.

“Yo quiero animar a la generosidad. Más allá de la situación general en la que estamos, pensar qué podemos hacer nosotros, qué podemos ofrecer desde nuestra propia pobreza para aliviar, aunque sea un poquito, la situación de quienes no la están pasando bien”, expresó.

Para cerrar, recordó el pasaje bíblico de la multiplicación de los panes como ejemplo de que incluso los pequeños gestos pueden transformar la realidad de muchas personas.

“El domingo escuchábamos el Evangelio de la multiplicación de los panes. Había una multitud y los apóstoles solamente tenían cinco panes. Lo poquito que tenían lo compartieron y Jesús hizo que se multiplicara. También nuestra ayuda, desde lo poquito que podemos hacer, es mucho. Ojalá que la situación general y los gobiernos hagan todo lo posible para que estemos mejor”, concluyó.