El Club Los Ñires concretó el quinto torneo del año

El Club Social y Deportivo Los Ñires fue escenario durante este fin de semana del quinto torneo del año, esta vez bajo la modalidad de tríos. La competencia sirvió como preparación para el tradicional encuentro Patagónico que la institución riograndense organizará próximamente, pero también volvió a poner en evidencia el crecimiento sostenido de una disciplina que incorpora jóvenes, suma mujeres y mantiene intacto el espíritu de camaradería que caracteriza a la familia bochófila.

Río Grande.- Las instalaciones del Club Social y Deportivo Los Ñires volvieron a convertirse durante este fin de semana en punto de encuentro para los amantes de las bochas. Allí se desarrolló el quinto torneo del año organizado por la institución riograndense, una nueva propuesta interna que, además de mantener activa la disciplina, tuvo un objetivo concreto: preparar a sus jugadores para uno de los grandes acontecimientos que tendrá nuevamente a la entidad como anfitriona.

El certamen se disputó bajo la modalidad de tríos conformados, precisamente la misma modalidad que se utilizará en el tradicional encuentro Patagónico que Los Ñires organiza cada año y que se ha convertido en una cita esperada por representantes de distintos puntos de la Patagonia argentina.

Ramón Tévez, presidente del Club Social y Deportivo Los Ñires, explicó que este tipo de competencias internas tiene una doble finalidad. Por un lado, mantener en actividad a los jugadores y, por otro, permitir que quienes tienen aspiraciones de representar a la institución fuera de la provincia lleguen en mejores condiciones a esos compromisos.

“Este torneo ya fue con trío conformado, tal cual como se va a jugar el Patagónico”, señaló Tévez, dejando en claro que la competencia de este fin de semana no fue simplemente una actividad recreativa, sino también una instancia de preparación.

En ese sentido, el dirigente explicó que para la próxima edición del Patagónico no existiría una clasificación eliminatoria que deje equipos afuera, sino una modalidad destinada a establecer categorías A, B o C, con la posibilidad de participación abierta para todos aquellos conjuntos que quieran formar parte de la propuesta.

“Creo que vamos a ser cinco o seis, cinco seguro”, anticipó respecto de la cantidad de equipos que Los Ñires podría presentar en esa competencia.

Una disciplina que también exige físicamente

Aunque muchas veces las bochas son asociadas exclusivamente con la precisión, la experiencia de quienes practican la disciplina demuestra que la preparación física también ocupa un lugar importante, especialmente cuando se afrontan competencias de larga duración.

Y allí aparece otro de los motivos que impulsan estos torneos internos. Los jugadores necesitan mantenerse activos, recuperar ritmo competitivo y acostumbrarse progresivamente a las exigencias que tendrá el Patagónico.

Tévez recordó que durante ese tradicional encuentro se juega durante jornadas extremadamente exigentes, llegando a acumular hasta 24 horas de competencia.

“En el Patagónico se juega a las 24 horas corridas”, explicó.

Por eso, cada partido interno adquiere un valor adicional. No se trata solamente de lanzar una bocha y buscar la mejor ubicación. Hay que sostener la concentración, mantener el rendimiento y administrar el desgaste.

El propio presidente de Los Ñires lo vivió durante este fin de semana. En una misma jornada disputó dos partidos y terminó sintiendo el cansancio lógico de una competencia que exige tanto desde lo físico como desde lo mental.

“Jugamos dos partidos y terminamos muy agotados”, reconoció.

La particularidad de la formación que representa al club también marca una diferencia. Dentro del equipo conviven algunos jugadores jóvenes con otros de mayor experiencia, muchos de ellos adultos mayores, que continúan encontrando en las bochas una manera de mantenerse activos y ligados al deporte.

“Acá hay dos o tres pibes, el resto somos todos adultos mayores”, describió Tévez.

Esa convivencia generacional es, justamente, uno de los aspectos que la institución busca preservar. El objetivo es sostener el estado físico, pero también el espíritu deportivo y, por supuesto, los fundamentos técnicos de una disciplina donde cada lanzamiento puede cambiar el destino de una partida.

“Hay que mantener el estado, mantener el espíritu deportivo, mantenernos en un estado físico y el arrime, que es lo más importante, aquel que bochea el bochazo”, resumió.

Individual, por tríos y lo que decidan los jugadores

La agenda de Los Ñires no se detendrá con este torneo. La intención es continuar generando competencia interna durante las próximas semanas, aunque todavía resta definir cuál será la modalidad elegida.

Tévez explicó que existe la posibilidad de organizar un torneo individual, formato que incrementaría considerablemente la exigencia para los participantes, ya que un mismo jugador debe asumir tanto la responsabilidad del arrime como la del bochazo.

Sin embargo, la decisión no será unilateral.

“La idea la tengo que hablar con los muchachos. Si quieren jugar un individual, donde voy a tener más actividad todavía, porque voy a arrimar y bochar, lo hacemos. Pero si ellos quieren que sigamos haciendo por tríos, también”, explicó.

La filosofía del presidente de Los Ñires es clara: escuchar a los protagonistas y construir la actividad en conjunto.

“Yo no me impongo, consulto”, afirmó.

Así, las bochas seguirán teniendo su espacio dentro de la institución hasta llegar a los días centrales del gran encuentro patagónico, previsto para el 25, 26 y 27, cuando nuevamente Río Grande reciba a delegaciones provenientes de diferentes puntos de la región.

El patagónico, una tradición que trasciende la competencia

Con el calendario avanzando y un nuevo aniversario del club cada vez más cerca, Los Ñires ya comienza a palpitar una de sus grandes celebraciones deportivas.

El encuentro Patagónico se ha transformado con el paso de los años en una verdadera tradición para la institución y para el mundo de las bochas de Tierra del Fuego. Pero más allá de los resultados, existe una razón que explica su permanencia en el calendario: la posibilidad de encontrarse, compartir y fortalecer vínculos con clubes y jugadores de otros puntos de la Patagonia.

Ramón Tévez conoce de cerca esa dinámica. Durante años ha acompañado y promovido estos encuentros, entendiendo que la competencia es apenas una parte de una propuesta mucho más amplia.

Porque cuando las delegaciones llegan a Río Grande, las bochas son el punto de encuentro, pero el vínculo se construye también fuera de la cancha. Y cuando los jugadores fueguinos tienen la posibilidad de viajar a otras provincias, la reciprocidad vuelve a ponerse en marcha.

“Esto es un ida y vuelta”, sintetizó Tévez.

Ese espíritu también permite explicar por qué año tras año los clubes sostienen su compromiso con estas competencias. La presencia de una institución en el torneo genera un compromiso de reciprocidad y mantiene viva una red deportiva que excede cualquier resultado.

“Si vos no me cumpliste a mí en mi torneo, no tengo obligación de mandar un equipo para allá. Cuando viene un equipo, como sea, tenés que mandar. Es devolución”, sostuvo el dirigente.

Ya hay equipos que confirmaron su presencia

Los primeros movimientos ya comenzaron y algunas delegaciones dieron señales concretas de que volverán a decir presente.

Tévez contó que mantuvo conversaciones con representantes de Santa Cruz y que, en principio, un equipo de Puerto Santa Cruz ya tiene confirmada su participación, mientras se analiza la posibilidad de sumar un segundo conjunto.

“Ellos me decían que un equipo viene seguro y están viendo la posibilidad de que venga el segundo”, comentó.

También se espera una importante presencia de jugadores provenientes de Ushuaia, una delegación que tradicionalmente participa con numerosos equipos y que, además, llega a este tipo de encuentros con un importante rodaje competitivo.

“Sabemos que contamos con equipos de Ushuaia que se vienen en ‘patotas’ y encima vienen afilados”, expresó con una sonrisa.

A esa presencia se suma Río Gallegos, que ya confirmó una plaza, mientras que Río Turbio también prepara su desembarco. En este último caso, la participación femenina ya estaría asegurada.

“El Turbio sé que viene con un equipo de mujeres seguro”, adelantó Tévez.

Los conjuntos masculinos todavía no habían confirmado oficialmente su presencia, aunque existe optimismo dentro de Los Ñires porque se trata de una delegación que habitualmente acompaña la competencia y que, según recordó el dirigente, en anteriores ediciones llegó a presentar hasta tres equipos.

Todo hace prever, entonces, que la convocatoria volverá a reunir a una importante cantidad de bochófilos de la Patagonia.

La juventud encuentra su lugar

Pero mientras Los Ñires mira hacia el Patagónico, puertas adentro se produce otro fenómeno que entusiasma especialmente a quienes sostienen la actividad: la llegada de nuevos jugadores.

Los torneos internos han dejado de ser exclusivamente territorio de los bochófilos tradicionales. Aquellos jugadores que durante décadas han defendido los colores de la institución ahora comparten cancha con jóvenes que comienzan a descubrir los secretos de esta disciplina.

Entre las nuevas incorporaciones aparecen Rodrigo Flores y Rodrigo González, dos jóvenes que ya comenzaron a ganarse un espacio dentro de la competencia.

“Los chicos andan muy bien”, destacó Tévez.

Uno se desempeña como medio y el otro como bochador, y actualmente integran un equipo junto a Walter Urquiza, conformando, según el propio presidente de Los Ñires, el conjunto más joven de la institución.

La presencia de estos jugadores representa mucho más que una renovación de nombres. Es la posibilidad de garantizar continuidad para una disciplina que necesita necesariamente de nuevas generaciones para sostenerse en el tiempo.

“Lo bueno de esto es que podamos tener juventud dentro de nuestra cancha”, remarcó.

Y allí aparece uno de los grandes desafíos de Los Ñires: conseguir que la experiencia de los históricos se transforme en enseñanza para los que recién comienzan, mientras los jóvenes aportan energía y nuevas motivaciones a quienes llevan años ligados a las bochas.

Las mujeres también quieren ser protagonistas

La renovación no se limita a la edad. Otro de los movimientos que viene creciendo dentro de Los Ñires tiene como protagonistas a las mujeres.

La institución abrió desde comienzos de año una convocatoria para que las mujeres pudieran acercarse a conocer, practicar y desarrollar la disciplina. La respuesta fue inmediata: seis mujeres se acercaron inicialmente y, con el paso de los meses, varias de ellas comenzaron a sostener una presencia prácticamente cotidiana en las canchas.

“Están viniendo casi todos los días”, contó con satisfacción Tévez.

La intención ahora es transformar esa participación inicial en competencia concreta.

El presidente de Los Ñires ya trabaja con la idea de cerrar el año con un campeonato provincial femenino, una propuesta que podría convertirse en un nuevo hito para la institución y, al mismo tiempo, abrir una puerta para que las jugadoras tengan una competencia propia.

La propuesta contempla incluso la posibilidad de desarrollar simultáneamente actividades masculinas y femeninas, utilizando las dos canchas de la institución y generando diferentes modalidades: individual, parejas o tríos.

“Mi idea es cerrar el año con un provincial de mujeres”, anticipó.

La iniciativa tiene un significado especial para Tévez, porque entiende que la incorporación de las mujeres no debe quedar limitada a una participación ocasional.

“Que la mujer tenga su participación también, y directa, porque está defendiendo su lugar, ese lugar de mujer dentro del club”, enfatizó.

Así, las bochas de Los Ñires no solamente buscan sumar jugadores: también pretenden ampliar la participación, generar nuevos espacios y construir una disciplina cada vez más inclusiva.

Los Ñires, mucho más que bochas

El movimiento de la institución tampoco termina cuando se guardan las bochas.

El Club Social y Deportivo Los Ñires viene ampliando progresivamente su propuesta y abriendo sus puertas a distintas actividades para socios, vecinos y vecinas de Río Grande.

La institución funciona como un espacio de encuentro donde las actividades deportivas conviven con propuestas recreativas y culturales.

Entre las iniciativas que actualmente se desarrollan aparece la zumba, a cargo de Miguel Pacheco, además de otras propuestas que buscan darle vida cotidiana a las instalaciones del club.

También se han desarrollado actividades vinculadas con la danza y distintas expresiones culturales, ampliando el abanico de posibilidades para quienes encuentran en Los Ñires un lugar para compartir y participar.

El crecimiento de estas propuestas responde a una concepción de club que va mucho más allá de una cancha o una competencia. Se trata de generar movimiento, abrir las puertas y hacer que la institución sea parte activa de la comunidad.

Una familia que sigue creciendo

Con el quinto torneo del año ya concluido, las bochas de Los Ñires vuelven a mirar hacia adelante. Habrá que definir si la próxima cita será individual o nuevamente por tríos, pero el objetivo permanece intacto: mantener la actividad, fortalecer a los jugadores y llegar de la mejor manera posible al gran encuentro Patagónico.

Mientras tanto, las canchas siguen siendo escenario de una historia que se escribe lanzamiento tras lanzamiento.

Los veteranos continúan aportando experiencia. Los jóvenes empiezan a ocupar su lugar. Las mujeres ganan protagonismo. Y los clubes de distintas ciudades de la Patagonia vuelven a preparar sus equipos para encontrarse en Río Grande.

En definitiva, las bochas son mucho más que una competencia para Los Ñires. Son una excusa para reunirse, una manera de mantenerse activos, una escuela de convivencia y una puerta abierta para quienes quieran acercarse por primera vez.

Y Ramón Tévez lo sabe bien. Por eso, antes de cerrar la charla, eligió poner el acento en algo que muchas veces resulta invisible detrás de una competencia: el acompañamiento.

“Siempre te agradecemos esa buena predisposición que tenés con nosotros y, sobre todo, la buena onda”, expresó.

Quizás allí esté precisamente la esencia de este club: seguir haciendo, insistir cuando las fuerzas parecen faltar, convocar a los que llegan y sostener a quienes nunca se fueron.

Porque mientras una bocha siga rodando sobre la cancha, habrá un motivo para volver a encontrarse.

Posiciones finales

Campeones: Walter Urquiza, Rodrigo Flores y Rodrigo González.

Subcampeones: Víctor Pousa, Ramón Tévez y Armando Chiama.