“La crisis está llevando a pedir asistencia a familias que nunca habían recurrido al Estado”

La ministra de Bienestar Ciudadano y Justicia, Lucía Rossi, advirtió sobre el crecimiento sostenido de la demanda social en Tierra del Fuego, con especial impacto en Río Grande por la crisis industrial y la pérdida de puestos de trabajo. La Provincia distribuye alrededor de 7.000 módulos alimentarios mensuales y acompaña a unos 150 comedores y merenderos. La funcionaria reveló que actualmente también solicitan ayuda trabajadores cuyos ingresos ya no alcanzan para cubrir alquileres, servicios, transporte y alimentación.

Río Grande.- La ministra de Bienestar Ciudadano y Justicia, Lucía Rossi, trazó un preocupante panorama sobre la situación social que atraviesa Tierra del Fuego y aseguró que la demanda de asistencia estatal crece diariamente, incorporando a familias que hasta hace poco tiempo nunca habían necesitado recurrir al Estado.

En declaraciones a Minuto Fueguino, la funcionaria señaló que el deterioro de la actividad económica tiene una incidencia particularmente fuerte en Río Grande, donde la pérdida de puestos de trabajo en el sector industrial comienza a trasladarse al comercio, los servicios y otras actividades.

“Hay un gran incremento de necesidad de acompañamiento del Estado en cuanto a asistencia alimentaria, pago de servicios, alquileres y demás”, sostuvo Rossi.

 

Familias que nunca habían solicitado ayuda

 

Uno de los cambios que más preocupa al Ministerio es la modificación del perfil de quienes actualmente requieren asistencia.

Rossi explicó que comenzaron a presentarse personas que “nunca habían recibido o solicitado asistencia del Estado” y que ahora necesitan acompañamiento luego de perder su fuente laboral.

Pero el fenómeno ya no alcanza solamente a quienes quedaron desocupados. La Ministra señaló que también existen trabajadores registrados cuyos ingresos resultan insuficientes para afrontar simultáneamente los gastos básicos de un hogar.

“Hoy nos encontramos con gente que tiene trabajo y que paga el alquiler, paga el transporte público, paga los servicios y no le quedó resto para el alimento”, describió.

Esta realidad obligó al Ministerio a modificar algunos de los parámetros con los que tradicionalmente se analizaban las solicitudes.

La existencia de un empleo formal, explicó Rossi, ya no puede ser considerada por sí sola como una condición suficiente para descartar una necesidad alimentaria.

“Tenemos que tener una mirada mucho más amplia”, afirmó.

 

“Todos los días se incrementa”

 

La titular de Bienestar Ciudadano y Justicia aseguró que la demanda crece de manera sostenida.

“Es día a día y todos los días se incrementa”, advirtió.

Sin embargo, existen situaciones laborales que pueden producir saltos repentinos en la cantidad de personas que necesitan acompañamiento.

Como ejemplos mencionó los conflictos que atravesaron trabajadores de Aires del Sur y Mirgor, donde una contingencia laboral puede provocar que, “de un día para el otro”, cientos de familias enfrenten dificultades económicas.

La asistencia requerida tampoco se limita necesariamente a alimentos o cuestiones económicas.

Según explicó Rossi, la pérdida repentina del empleo puede generar cuadros de angustia que requieren otro tipo de acompañamiento, incluida la articulación para acceder a espacios terapéuticos.

 

De la fábrica al comercio: “Todo repercute”

 

Rossi advirtió que la problemática social no puede analizarse exclusivamente desde la situación de la industria electrónica.

También mencionó el impacto provocado por la paralización de la obra pública nacional sobre los trabajadores de la construcción y explicó que la reducción del empleo fabril termina repercutiendo sobre comercios, almacenes, servicios y otras actividades.

“Todo repercute”, sintetizó.

La Ministra calificó el escenario como “realmente muy delicado”, particularmente porque la pérdida de poder adquisitivo comienza a incorporar al sistema de asistencia social a sectores que anteriormente podían sostenerse con sus propios ingresos.

La situación configura así una cadena: cuando desaparece un empleo industrial, no solamente se reduce el ingreso de una familia sino también el consumo que esa familia realizaba en comercios y servicios, profundizando las dificultades en otros sectores de la economía.

 

7.000 módulos alimentarios mensuales

 

Los números aportados por Rossi permiten dimensionar el volumen alcanzado por la asistencia estatal.

Actualmente, el Gobierno provincial distribuye aproximadamente 7.000 módulos alimentarios por mes en Tierra del Fuego.

La cifra contempla tanto la demanda fija como la espontánea, pero no incluye la asistencia destinada a comedores y merenderos comunitarios.

A esa estructura se suma el acompañamiento a alrededor de 150 comedores y merenderos distribuidos en distintos puntos de la provincia.

El Ministerio recibe además solicitudes vinculadas con alquileres y servicios básicos.

Rossi reconoció, sin embargo, que la capacidad financiera del Estado tiene límites frente al incremento de las necesidades.

“El recurso tampoco nos alcanza para ir acompañando a todos los que requieren”, admitió.

Por ese motivo, explicó que cada situación debe ser evaluada para establecer prioridades y tratar de garantizar que los recursos disponibles alcancen a las familias que atraviesan las mayores condiciones de vulnerabilidad.

 

Rossi aseguró que no hubo recortes en asistencia social

 

La Ministra afirmó que, pese a las dificultades financieras de la Provincia, existe una decisión del gobernador Gustavo Melella de preservar los recursos destinados a la asistencia social.

Reconoció que las restricciones presupuestarias tampoco permitieron aumentar sustancialmente las partidas, pero aseguró que continúan vigentes herramientas como los módulos alimentarios, la Tarjeta Bienestar y los subsidios destinados a atender situaciones particulares.

“Nos estamos sosteniendo con mucho esfuerzo, pero no ha habido recortes, insisto, en asistencia alimentaria, en la Tarjeta Bienestar”, remarcó.

Rossi vinculó las limitaciones presupuestarias con la reducción de los recursos coparticipables y la caída de la recaudación, una situación que, según indicó, afecta tanto al Gobierno provincial como a los municipios.

 

Un escenario poco alentador hacia fin de año

 

Consultada sobre las perspectivas para los próximos meses, Rossi no ocultó su preocupación.

“Yo no veo que desde el Gobierno Nacional haya una mirada puesta en revertir ninguna situación”, manifestó.

La funcionaria volvió a relacionar el deterioro social con las dificultades que atraviesan la industria y el comercio fueguinos y señaló que también se observa el cierre de establecimientos comerciales.

Consideró además que una recuperación de la actividad no puede depender exclusivamente de las decisiones que adopte Tierra del Fuego.

“Por el momento yo no soy muy positiva respecto a eso”, reconoció.

No obstante, expresó su expectativa de que pueda producirse “alguna revisión, alguna autocrítica” que derive en medidas capaces de modificar el escenario.

Mientras tanto, los datos de asistencia reflejan una transformación que Rossi considera especialmente preocupante: el sistema social ya no recibe únicamente a familias históricamente vulnerables, sino también a trabajadores y hogares que hasta hace poco podían sostenerse por sus propios medios y que hoy necesitan recurrir al Estado para cubrir necesidades básicas.