“Reciclamos el cien por ciento de los residuos industriales”

Así lo aseguró Aldo Luís Sosa, apoderado de Mak-Plast, una de las ocho recicladoras que hay en Río Grande. Esta firma procesa cien toneladas mensuales de residuos de diversa procedencia y una gran parte de ellas se industrializa de nuevo en la propia ciudad, generando un círculo virtuoso. Sosa celebró que “cada vez hay más toma de conciencia sobre la importancia de cuidar el medio ambiente” y que el planeta “es nuestro único hogar y debemos cuidarlo por nuestro bien y por las futuras generaciones”.

Río Grande.- El pasado 17 de mayo se celebró el Día Internacional del Reciclado y en ese marco Radio Universidad 93.5 consultó a Aldo Luís Sosa, apoderado de Mak-Plast, una de las ocho recicladoras que hay en Río Grande, quien explicó que “la fecha del 17 de mayo fue impuesta por la UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization – Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) la cual determinó que se tenía que tener conciencia con el cuidado del medio ambiente. Es así que Naciones Unidas impulsó la consigna de las tres R, de Reducir, de Reciclar y de Reutilizar y es eso lo que justamente hacemos”.

En ese sentido añadió que “somos un eslabón muy importante para estos tiempos para reciclar todo lo que son residuos industriales, que es a lo que principalmente nos dedicamos, pero también están los residuos post consumo, que son los residuos domiciliarios”.

Mak-Plast está ubicada en 25 de Mayo y Combate de Montevideo, en el Parque Industrial de la ciudad. “Actualmente tenemos 25 empleados más mi grupo familiar, es decir, somos 30 familias las que estamos trabajando dentro de esta empresa familiar. Mis cinco hijos trabajan conmigo en Mak-Plast: Luís, Macarena, Lucas, Emanuel y la más chica, Micaela Sosa. Todos estamos abocados a trabajar en la empresa”, contó el Apoderado.

“Estamos desde hace 13 años con esta actividad y reciclamos todo lo que es cartón, polietileno, plásticos en general, telgopor, maderas y metales que son los que desechan las industrias”, agregó.

 

Proceso productivo

 

Sosa detalló que “las industrias nos contratan, nosotros les hacemos un proceso productivo utilizando todo el descarte, mayoritariamente los embalajes de sus materias primas que adquieren en el exterior, por ejemplo, en China. Generalmente el embalaje consiste en una tarima de madera o plástico, en cajas de cartón, dentro de ellas, el insumo viene protegido con tergopol y una vez armado todo el pallet, se envuelve con polietileno. Cuando estos embalajes llegan a la fábrica, lo primero que se desecha es todo eso y en vez de que vaya a un relleno sanitario o se lo disemine por el medio ambiente, nosotros procesamos todo ese material”.

Precisó que “en el caso del polietileno lo volvemos a convertir en materia prima, al cartón lo acondicionamos y lo llevamos a la celulosa. Por cada tonelada de cartón, son diez árboles que no se talan, a eso hay que sumarle los pallets de madera cuyo reciclado también evitan que más árboles se talen, ayudando así al medio ambiente”.

Justamente los pallets de madera son desarmados y acondicionados “y se los llevamos a las carpinterías con lo cual muy pocos saben que se están haciendo muebles e incluso casillas con esos pallets que la industria desecha”.

En el caso de las tarimas de plásticos, “que vienen en los embalajes en un gran porcentaje, con distintas máquinas las vamos reduciendo, a través de trituración y molienda hasta convertirlas en pellets, con lo que vuelven a convertirse en materia prima para volver a fabricar, por ejemplo, otras tarimas, contenedores o elementos de plástico para que sean reutilizados, con lo cual hacemos un circuito cerrado donde todo lo que desechamos se vuelve a utilizar tras el proceso que hacen las recicladoras, un verdadero círculo virtuoso”, destacó.

En el caso del plástico que por diversas razones son desechadas por la industria, “nuestra recicladora lo introduce en su proceso productivo, primero clasificándolo a través de zarandas (tamices), lavándolo, secándolo para finalmente pelletizarlo, lo volvemos así, a convertirlo en materia prima y se lo entregamos a las industrias del plástico para que ellas las vuelvan a introducir en sus procesos productivos para hacer su producto final, por ejemplo, bolsas. Tenemos máquinas con las que clasificamos primero los colores, negro o blanco, por lo que la molienda es separada y es así que se lo entregamos en esos colores nuevamente a las empresas”, explicó Sosa.

Consultado sobre el volumen de producción de productos reciclados, el entrevistado reveló que “son más de cien toneladas por mes las que producimos y solamente estamos hablando de Mak-Plast, ya que unas ocho recicladoras en Río Grande, que estimo, producen más o menos la misma cantidad en promedio. Si no haríamos este proceso, esa cantidad es la que iría al relleno sanitario o bien a otro lugar que no corresponda arruinando al medio ambiente, especialmente el plástico que tarda muchísimos años en descomponerse y es un material muy volátil. El reciclador es una pieza fundamental para el cuidado del medio ambiente”.

Ante la consulta, comentó que parte del material, dependiendo de su naturaleza, se lleva al continente (Buenos Aires, Córdoba o Rosario) o al exterior del país, “pero la mayoría se queda en Río Grande en el proceso productivo que mencioné, utilizándose el cien por ciento”.

 

“El planeta Tierra es nuestro hogar y tenemos que cuidarlo como tal”

 

Aldo Luís Sosa celebró que “cada vez hay más toma de conciencia sobre la importancia de cuidar el medio ambiente” y que el planeta “es nuestro único hogar y debemos cuidarlo por nuestro bien y por las futuras generaciones, no debemos contaminarlo”.

Aseguró que “absolutamente todo lo que consumimos en nuestro hogar, es reciclable, falta mucho todavía para que tomemos real conciencia y de tomar el hábito de clasificar en nuestro hogar, si bien notamos un cambio en este sentido. Las áreas de Medio Ambiente, tanto provincial, como municipales, vienen desarrollando una importante tarea en este tema, vemos que se colocan campanas, corazones y pingüinos donde se juntan botellas PET, tapitas plásticas, vidrio, gomas, y latas de aluminio. También el Ministerio de Educación tiene este tema en agenda con asignaturas en las escuelas y colegios, lo que es muy importante y es lo que está potenciando este cambio de mentalidad en las nuevas generaciones. También algunos dirigentes políticos y sociales, varones y mujeres, están llevando desde hace tiempo campañas de reciclado”.

El próximo 5 de junio se conmemorará el Día del Medio Ambiente y Sosa aprovechó para animar a cada vecino a que tome el hábito de reciclar, “para nuestro propio bien, el de la ciudad y el de nuestros hijos y nietos que se merecen un futuro mejor y un ambiente limpio; también por los animales, que comparten nuestro hábitat”.

Finalmente Aldo Luís Sosa dijo: “Quiero saludar a todos los recicladores de Tierra del Fuego, que trabajan y luchan como nosotros, bajo estas premisas”.

 

El reciclado y sus beneficios

 

El término “reciclar” está asociado a la acción de recuperar material reciclable, clasificarlo y enviarlo para su posterior procesamiento. E permite que los materiales que en primera instancia eran considerados “desperdicio” o “basura” se vuelvan a insertar en el mercado. El fin del reciclado es buscar una solución al problema de la acumulación de residuos y al aprovechamiento de los mismos, ya sea que se recuperen de manera directa o indirecta.

Existen fundamentalmente 2 tipos de reciclado de plásticos: el reciclado químico y el reciclado mecánico.

El reciclado químico consiste en un proceso químico por el cual se vuelven a obtener los monómeros iniciales. Es una “despolimerización” y actualmente se encuentra en pleno desarrollo.

El reciclado mecánico sólo es aplicable a los termoplásticos. Es un proceso físico-mecánico mediante el cual el plástico es lavado, fundido, filtrado, obteniéndose pellets del material original, que pueden ser usados como nueva materia prima.

Sin dudas el reciclado mecánico es, de estos procesos, el más difundido en la opinión pública en la Argentina, sin embargo, es insuficiente por sí solo para dar cuenta de la totalidad de los residuos.

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