La secretaria de Industria reconoció que la capacidad instalada apenas supera el 50%. Admitió que no hay señales de recuperación y calificó como “muy mala señal” el silencio de los nuevos dueños de Aires del Sur. También cuestionó la profundización de las importaciones y advirtió que el escenario nacional no ofrece perspectivas alentadoras para el sector manufacturero.
Río Grande.- La secretaria de Industria y Promoción Industrial de Tierra del Fuego, Alejandra Man, expuso un panorama crudo, atravesado por la incertidumbre y sin señales claras de reactivación para el sector manufacturero fueguino.
En una extensa entrevista con FM del Pueblo, la funcionaria no esquivó definiciones incómodas y reconoció que “más de la mitad de la capacidad instalada está paralizada, que el clima empresarial es complejo y que el escenario nacional profundiza la crisis productiva”.
Aires del Sur: silencio empresario y puertas cerradas
Uno de los casos más alarmantes es el de la firma Aires del Sur, que hoy permanece con las puertas cerradas, sin producción y sin conducción visible.
Man confirmó que, tras la venta de la empresa, los nuevos propietarios “no aparecen, no existen, no contestan, no responden”.
El Ministerio de Trabajo dictó conciliación obligatoria, pero la falta de interlocutores reales impide cualquier avance concreto.
“Lo más llamativo es que no existan las personas, o que no estén accesibles como para poder charlar”, sostuvo la funcionaria, quien admitió que “ni siquiera el apoderado tiene información certera sobre el futuro de la compañía”.
El cuadro es de absoluta incertidumbre, con trabajadores afuera de la planta, producción detenida y sin confirmación oficial sobre despidos, aunque el funcionamiento está completamente paralizado.
Según detalló, los salarios se “habrían abonado hasta enero, pero no hay certezas sobre los meses siguientes”.
“Es una muy mala señal, ya lo vivimos antes en la provincia”, advirtió Man, dejando entrever que “el fantasma de cierres definitivos vuelve a sobrevolar el entramado industrial”.
Un parate histórico: 53% de capacidad ociosa
El dato más contundente surgió al referirse al nivel de actividad general al marcar que “la industria fueguina está operando apenas al 53% de su capacidad instalada”.
“La mitad está apagado, algunas fábricas trabajan con un solo turno y otras directamente no están produciendo”, describió.
La imagen es elocuente, con líneas detenidas, galpones semivacíos y una estructura productiva que pierde ritmo mes a mes y al respecto sostuvo que “en una provincia cuya economía depende fuertemente de la manufactura electrónica y textil, el impacto es directo sobre el empleo, tanto directo como indirecto”, marcó.
Man fue categórica al señalar que “cada año sin fabricar implica pérdida tecnológica, inversión y competitividad acumulada durante décadas”.
“Un año que dejamos de fabricar es muchísimo lo que se pierde”, remarcó.
Críticas al modelo nacional: “No veo que haya un giro productivo”
La secretaria no eludió el análisis del contexto macroeconómico y fue crítica respecto a la política nacional basada en la apertura importadora.
“Definitivamente es así. No veo que este gobierno nacional vaya a virar hacia el desarrollo de la actividad productiva industrial de la Argentina”, sostuvo.
A su juicio, el esquema de “profundización de importaciones, presentado como una vía para generar competitividad y bajar precios, no está dando resultados en términos de fortalecimiento industrial, por el contrario, observa cierres, despidos masivos y retrocesos productivos”.
“Dudo que sea la mejor estrategia”, afirmó, en una definición que deja en claro la tensión entre el modelo nacional y la realidad fueguina.
RIGI: expectativas, pero sin certezas para la electrónica
Consultada sobre la adhesión provincial al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, Man reconoció que “aún no está claro si tendrá impacto directo en la industria electrónica promovida”.
Admitió que “por el perfil de inversiones que se vienen anunciando a nivel nacional, el régimen parece orientarse más hacia minería y petróleo que hacia manufactura tecnológica”.
“No sé si habrá proyectos que impacten directamente en la actividad industrial como la conocemos hoy”, señaló.
Aun así, planteó que “la provincia dispone de mano de obra calificada y trayectoria suficiente para recibir nuevas actividades industriales si existiera interés inversor”.
FAMP y fondos en zona gris
Otro foco de incertidumbre es la situación del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP), para lo cual, Man confirmó que “Nación eliminó el aporte obligatorio que nutría ese fondo, aunque reconoció que aún existirían recursos disponibles para proyectos ya aprobados”.
Sin embargo, admitió falta de “información oficial sobre plazos y ejecución”.
“Sabemos que hay dinero y que se siguen aprobando proyectos que estaban en cartera, pero no tenemos claridad sobre los tiempos”, explicó, ante la eliminación del aporte abre interrogantes sobre el futuro de las inversiones destinadas a diversificar la matriz productiva, una estrategia clave para reducir la dependencia del subrégimen industrial.
Un horizonte incierto
Lejos de transmitir optimismo, el diagnóstico de la secretaria dejó en evidencia un escenario delicado, con empresas paralizadas, inversiones en suspenso, políticas nacionales que no apuntan al desarrollo manufacturero y una provincia intentando sostener un entramado productivo que hoy muestra signos de fatiga estructural.
Aunque destacó que “el subrégimen de promoción tiene vigencia hasta 2053, la continuidad formal no garantiza actividad real en un contexto donde la demanda cae y la competencia importada avanza”, concluyó.
El mensaje fue claro y poco alentador, la industria fueguina atraviesa uno de sus momentos más complejos en años y, por ahora, las señales de recuperación no aparecen en el horizonte inmediato.

