El contador Ramón Gallardo sostuvo que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) representa una herramienta para atraer capitales, generar empleo y diversificar la matriz productiva fueguina. Cuestionó la falta de nuevas radicaciones industriales, alertó sobre la dependencia de la electrónica y reclamó una estrategia provincial para captar inversiones en sectores como energía, tecnología, turismo y pesca.
Río Grande. -El contador y presidente de la Cámara de Industria Maderera, Ramón Gallardo volvió a pronunciarse a favor de la adhesión de Tierra del Fuego al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al considerar que constituye una de las pocas herramientas disponibles para impulsar nuevas inversiones y crear empleo en la provincia.
En una entrevista con el programa ‘Buscando el Equilibrio’ por Radio Provincia, explicó que decidió realizar un video explicativo sobre el tema luego de advertir el desconocimiento existente en la comunidad sobre el alcance de la iniciativa.
“Siempre publicó artículos defendiendo este régimen y mucha gente me preguntaba qué es el RIGI. Yo muchas veces cuando hablo de este tema tengo una hora y media de exposición, entonces tuve que hacerlo lo más sintético posible en seis minutos y publicarlo. Tengo la suerte de que una cantidad impresionante de gente lo ha visto y ha entendido qué es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones y por qué yo estoy apuntando a eso”, señaló.
Gallardo cuestionó una de las afirmaciones más repetidas por quienes rechazan la adhesión al régimen nacional: que Tierra del Fuego ya cuenta con mayores beneficios promocionales.
“Cuando fui a defender el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en la Legislatura, un legislador me manifestó algo que he escuchado más de una vez: ‘nosotros tenemos más beneficios que el RIGI’. Eso es una verdad a medias”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que “los beneficios están hechos para los que habitamos Tierra del Fuego, pero para la instalación de nuevas empresas está prohibido porque son proyectos que aprueba la Nación y hace más de 22 años que no aprueba la instalación en forma general de nuevos proyectos. El último fue el Decreto 490 de 2003. O sea que no se puede instalar nadie con los beneficios que tiene nuestro régimen industrial”.
Según detalló, las restricciones obedecen principalmente al impacto que la industria fueguina tiene sobre la demanda de divisas y resaltó que “en 2023 se importaron 3.384 millones de dólares, de los cuales más del 82 por ciento fueron insumos para la industria. Es un sector que no exporta nada y necesita importar desde China, Asia o Singapur. En ese mismo año las reservas negativas del país eran de 11.200 millones de dólares, por lo que nosotros representábamos más del 33 por ciento de esas reservas negativas. Por eso es imposible que se habilite la instalación de nuevas empresas porque sería aumentar la sangría de dólares”.
Gallardo recordó que durante la gestión de Alberto Fernández, al momento de otorgarse la prórroga del subrégimen industrial, se estableció que “todo aquel proyecto que no se ejecutó, no se puso en marcha el 23 del 10 del 21 quedó fuera. Con lo cual aquellos pequeños proyectos que tenían alguna posibilidad murieron”.
Asimismo, aclaró que dentro del subrégimen industrial conviven distintos sectores productivos, entre ellos empresas electrónicas, plásticas, de autopartes, químicas y textiles, aunque remarcó que la actividad electrónica continúa siendo la de mayor peso en términos de empleo y producción.
En ese contexto, Gallardo cuestionó el actual esquema productivo de la provincia por su fuerte dependencia de las importaciones y sostuvo que “hoy el beneficiario más importante que tenemos son los chinos, porque están más preocupados que nosotros mismos. El 82 por ciento de las divisas que se utilizan para la importación proviene de China”, afirmó.
A partir de ello, insistió en la necesidad de promover inversiones orientadas a la exportación y al desarrollo de actividades que generen valor agregado local, con el objetivo de reducir la dependencia de insumos importados y fortalecer la economía provincial.
Menos empresas y una producción concentrada
Durante la entrevista, Gallardo recordó que “con el Decreto 490 de 2003 se presentaron 49 proyectos. Muchos se instalaron, como BGH, Newsan, American Logistics o Radio Victoria. Pero después, con la prórroga otorgada por el Decreto 727, todos aquellos proyectos que no habían sido ejecutados quedaron afuera. Muchos tenían incluso las máquinas listas para instalarse y murieron definitivamente”.
Asimismo, señaló que la electrónica continúa siendo el sector dominante dentro del subrégimen industrial y detalló que “según los datos de la Secretaría de Industria y Comercio, a diciembre tenía 8.861 empleados. La electrónica representa entre el 76 y el 80 por ciento del empleo industrial y se basa prácticamente en cuatro productos: televisores, celulares, microondas y aires acondicionados”.
“No veo otra alternativa para crear empleo”
Gallardo insistió en que la adhesión al RIGI podría transformarse en una herramienta para diversificar la economía provincial y atraer inversiones de largo plazo. “Yo le digo a los legisladores, si ustedes tienen alguna propuesta para crear empleo, fundamentalmente en Río Grande, pónganla sobre la mesa. Yo no veo otra alternativa”, afirmó.
El empresario destacó que “lo que hace este régimen es dar una garantía de que durante 30 años no te van a tocar los beneficios que te dieron. Nuestro subrégimen nunca tuvo esa seguridad. Además abarca ocho sectores que no necesariamente son recursos naturales. Habla de tecnología, economía del conocimiento, inteligencia artificial, turismo, hotelería, infraestructura, energía, petróleo y gas”.
También consideró que “perfectamente podrían encuadrarse proyectos de energía eólica o de hidrógeno verde. Son sectores contemplados dentro del régimen y podrían desarrollarse en la provincia”.
Críticas a la dirigencia política
Consultado sobre las resistencias que genera el RIGI en algunos sectores políticos, Gallardo atribuyó que “creo que muchos no conocían realmente cómo funciona cuando hablan del tema. Escuchaba funcionarios decir que tenemos más beneficios que el RIGI y es verdad, pero lo que no dicen es que hace 22 años que no se permite instalar nuevas empresas bajo nuestro régimen”.
“También creo que hay un problema ideológico. En lugar de ser pragmáticos y buscar beneficios para quienes vivimos acá, algunos ven a alguien que no es de su palo político como un enemigo. Y en el medio pagamos los platos rotos todos los fueguinos, especialmente los habitantes de Río Grande”, agregó.
La pesca y el “super RIGI”
Otro de los temas abordados fue la situación de la pesca, actividad que Gallardo considera estratégica para el desarrollo provincial. Recordó que cuando conoció el proyecto original del RIGI advirtió que el sector no estaba contemplado.
“Yo le dije a Tito Stefani que faltaba algo fundamental para Tierra del Fuego: la pesca. Me explicó que había intereses tan grandes y corporaciones tan fuertes que ni siquiera se podía nombrar el tema dentro de la discusión”, relató.
Sin embargo, destacó que el denominado “super RIGI”, actualmente en discusión, incorpora actividades vinculadas a la industrialización pesquera y precisó que “habla de productos industriales derivados de la pesca. Para nosotros es fundamental porque tiene que ver con la soberanía, con el empleo y con el aprovechamiento de nuestros recursos”.
En ese marco, recordó que “mandé a construir dos barcos centolleros de 30 toneladas cada uno con la idea de hacer una fábrica de harina de pescado y desarrollar la actividad. Los tuve cinco años parados porque no me dieron un terreno sobre la costa. Me terminaron robando equipos y finalmente los vendí en Chile. Hoy esos barcos están trabajando en Punta Arenas”.
El ejemplo de Cerro Dragón
Gallardo mencionó como ejemplo reciente la inversión anunciada por Pan American Energy en Cerro Dragón, Chubut, que supera los 680 millones de dólares. “Esa inversión se realizó a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Van a desarrollar más de 200 pozos para seguir explotando yacimientos maduros. Es una muestra concreta de lo que puede generar este tipo de herramientas”, expresó.
Según indicó, Tierra del Fuego podría captar iniciativas similares en el sector hidrocarburífero y señaló que “si vos le das a elegir a una empresa entre un decreto que puede modificarse y un régimen que garantiza beneficios durante 30 años, claramente va a optar por el RIGI”.
Gallardo destacó que el RIGI no solo establece exigencias de inversión para las empresas interesadas en adherirse, sino que también incorpora mecanismos destinados a generar impacto en las economías locales. En ese sentido, explicó que “el régimen pide un capital mínimo de 200 millones de dólares. El 40 por ciento de esa inversión se tiene que hacer en los primeros dos años y además exige que un 20 por ciento de la inversión total esté destinado a desarrollar la economía regional, trabajando con proveedores locales y pymes locales”.
Gallardo también reveló que desde el sector privado presentaron una propuesta complementaria para la adhesión provincial al RIGI y precisó que “nosotros le agregamos una cláusula que planteaba otorgar exenciones en impuestos provinciales, como ingresos brutos y cuestiones por el estilo, a aquellos proyectos que superen ese 20 por ciento en mano de obra local y valor agregado local”, detalló, remarcando que el objetivo es incentivar una mayor contratación de trabajadores fueguinos y fortalecer el entramado de proveedores y pymes de la provincia.
La necesidad de atraer inversiones y exportar
Para Gallardo, uno de los principales problemas de la provincia es la falta de una política activa de promoción económica hacia el exterior. “Hoy no existe ningún organismo que salga a vender lo que tiene Tierra del Fuego. Si un inversor quiere cruzar el Estrecho de Magallanes y venir a instalarse, ¿quién le explica qué beneficios tenemos? No hay nadie haciendo ese trabajo”, cuestionó.
Además, remarcó que “lo que persigue el régimen es que crezcan las economías provinciales, que aumente el empleo y que las empresas exporten. Esa es la diferencia. Nosotros hoy importamos mucho más de lo que exportamos”.
Preocupación por el empleo y la situación económica
Finalmente, Gallardo expresó su preocupación por el futuro del empleo privado en la provincia y particularmente por la situación de Río Grande. “La situación es más que crítica. Después del Mundial, a la industria electrónica le va a costar mantenerse compitiendo con solamente cuatro productos. Las textiles además vienen perdiendo beneficios desde hace años”, alertó.
También cuestionó el crecimiento del empleo estatal como mecanismo de contención social y manifestó que “según datos oficiales, durante las últimas décadas el empleo público pasó de unos 5.700 trabajadores a más de 25.000, un incremento del 340 por ciento. El problema es que hoy muchos de esos trabajadores tampoco llegan a cubrir la canasta básica”.
“Cuanto más tardemos en tomar decisiones, más difícil va a ser. Hace un año y medio que otras provincias están aprovechando estas herramientas para salir a buscar inversiones mientras nosotros seguimos discutiendo si adherimos o no. El tiempo juega en contra de Tierra del Fuego”, concluyó.

