Tras la intoxicación de varios docentes con monóxido de carbono el pasado 8 de mayo, la Escuela 24 de Ushuaia permanece con las puertas cerradas y los alumnos sin actividades presenciales. La falta de respuestas oficiales llevó a que las familias se movilizaran ante los organismos competentes para exigir soluciones habitacionales viables. La reciente propuesta oficial de repartir a los estudiantes en diferentes establecimientos generó el rechazo de la comunidad educativa y disparó una convocatoria de protesta. Los padres denuncian la falta de respuestas de fondo, mientras los chicos siguen perdiendo días de clases.
Ushuaia – Belén, una mamá de la Escuela 24, en diálogo con el programa “Periodismo”, por Radio Provincia, manifestó “voy a tratar de armar un resumen de todo el embrollo en el que estamos metidos. Nosotros estamos con las clases suspendidas desde el 8 de mayo. Esa mañana los chicos alcanzaron a cursar el turno mañana, pero al mediodía se cortó todo de golpe porque varios docentes se intoxicaron con monóxido de carbono”.
“Tuvieron que terminar en la clínica, pobrecitos, por los malestares, vómitos y todo lo que les pasó. Por suerte a los chicos no les llegó a tocar, y esto tiene una explicación edilicia. Cuando vos entrás al colegio hay un hall frío y después viene la primera ala, donde están la secretaría, la dirección, la sala de maestros, el gabinete y la cocina. Ahí era donde perdían los artefactos. Recién después viene el patio y, al fondo, el ala de los alumnos. El gas no llegó a esa parte”, explicó.
Indicó que “como mamá me caminé todo. Me acerqué a Educación infinidad de veces, fui a Supervisión, fui a Infraestructura y nada. Al ver que no teníamos ninguna respuesta concreta, empezamos a mandar notas firmadas para ver si se dignaban a recibirnos. Recién el viernes pasado pudimos sentarnos con alguien”.
Las idas y vueltas con Camuzzi y los planos
Más adelante, indicó la mamá que “la urgencia de reunirnos era porque estábamos totalmente a ciegas, no sabíamos qué estaba pasando adentro del edificio. Nos atendió Noelia Di Giulio, que para ser justa nos recibió re bien y nos detalló el paso a paso de los arreglos. Primero solucionaron el tema de los tres artefactos que tenían las pérdidas. Pero después saltó que Camuzzi les exigió cambiar un plano porque el que tenían era re viejo. Hicieron el plano nuevo, fue el inspector de Camuzzi otra vez y les rebotó el trámite porque faltaba poner los números de serie de cada aparato”.
“Lo agregaron, volvió a ir la distribuidora de gas y ahora saltó otro problema en la cocina con una marmita, que es esa olla gigante que hace años no se usa. El tema es que no te dejan sacarla y sellar el caño así nomás. Parece que la única opción legal es sacarla y poner un artefacto nuevo, tipo un anafe, porque la salida vieja no se puede tapar. Camuzzi se plantó en que, si eso no se soluciona del todo, no habilitan el gas de la escuela de ninguna manera”, indicó Belén.
El desparramo de los alumnos y la movilización de las familias
Más adelante, dijo que “ante este panorama, las familias nos movilizamos y mandamos mails a todos lados, hasta a la fiscalía. Pedimos que les dieran un espacio provisorio a todos juntos, como en el ex casino que es re grande, pero nos rebotaron la idea diciendo que ahí tampoco hay gas por un problema que desconocemos. La salida que inventaron las autoridades antes de ayer fue dividir a la matrícula por todos lados. Mandaron a primer y segundo grado al Jardín 10; a tercero, cuarto y quinto a la Escuela 9, metidos en la sala de informática y de arte; y a sexto grado a la Escuela 22. Nos aclararon que solo nos daban el espacio físico, sin mudar ni un solo mueble. O sea, los chicos que consiguen silla se sientan y los que no, mala suerte”, remarcó.
Señalando que “esto rompe toda la dinámica escolar. Las materias especiales van a ser una lotería y coordinar los recreos con las escuelas anfitrionas va a ser un caos. En mi caso, que soy mamá de un nene con un proyecto de inclusión, me parte al medio. En la 24 ya teníamos un protocolo armado donde los chicos que no toleran el barullo del recreo se iban al gabinete a entretenerse con un juego de mesa. Ahora en la Escuela 9 ese gabinete no existe y los juegos tampoco están. No se pueden inventar estas cosas de un día para el otro. Los padres queremos que arreglen el edificio de una vez o que busquen un lugar único donde quepan todos con las condiciones necesarias para alumnos y docentes”.
“Esta dispersión es una complicación tremenda para la logística familiar. En el grado de mi hija, que va a tercero, hay un nene que tiene hermanos mellizos en primer grado. Esa mamá se tiene que partir en dos para poder retirar e ingresar a los chicos a la misma hora en dos barrios distintos. Es un sinsentido”, expresó la mamá.
Comentando que “por eso mañana (por hoy) a las diez de la mañana nos autoconvocamos todos los padres en Infraestructura, ahí en las 60 Viviendas. Ayer se suponía que los chicos arrancaban en esos colegios, pero los docentes se declararon en asamblea permanente porque tampoco están de acuerdo con este manoseo. Tuvimos una charla tensa en la Escuela 9 con Magdalena Dota, la directora de nivel primario, y ahí te das cuenta de que esto es un teléfono descompuesto total. Los de Infraestructura dicen que le pasan la data a Educación, estos a Supervisión, de ahí a Dirección y al final a los padres no nos llega nada. Mañana nos vamos a hacer escuchar porque los chicos siguen sin clases y la situación no da para más”, concluyó la mujer.

