Con un gol de Ferrán Torres en el tiempo suplementario, el seleccionado europeo se impuso por 1-0 en la final disputada en el Estadio Nueva York/Nueva Jersey y obtuvo su segunda Copa Mundial de la FIFA. La Roja igualó la línea histórica de Francia y Uruguay, mientras que Emiliano Martínez fue la gran figura argentina pese a la derrota.
Nueva York.- (EEUU) La Copa Mundial de la FIFA 2026 encontró un nuevo dueño. España escribió una de las páginas más importantes de su historia futbolística al derrotar por 1-0 a la Selección Argentina en el tiempo suplementario y consagrarse campeona del mundo por segunda vez, repitiendo la hazaña conseguida en Sudáfrica 2010. El conjunto dirigido por Luis de la Fuente quebró la resistencia albiceleste en los minutos finales de la prórroga y levantó el trofeo en el Estadio Nueva York/Nueva Jersey, escenario de una final intensa, equilibrada y de altísimo nivel.
Con esta conquista, el seleccionado español alcanzó su segundo título mundial e igualó el registro de Francia y Uruguay en el historial de campeones de la Copa del Mundo. Además, confirmó el extraordinario presente que atraviesa desde la obtención de la Eurocopa 2024, consolidándose como la selección dominante del fútbol internacional.
Un planteo sin sorpresas para España y cambios en la Albiceleste
Luis de la Fuente decidió mantener el mismo once inicial que había derrotado a Francia por 2-0 en las semifinales, apostando nuevamente por el funcionamiento colectivo que llevó a España hasta la definición del torneo.
Por su parte, Lionel Scaloni introdujo tres modificaciones respecto al equipo que había superado a Inglaterra en la instancia previa. Gonzalo Montiel ocupó el lateral derecho en reemplazo de Nahuel Molina, mientras que Rodrigo De Paul regresó al mediocampo por Giuliano Simeone y Nicolás González ingresó por Leandro Paredes para reforzar el despliegue ofensivo.
España dominó la posesión desde el comienzo
Los primeros minutos mostraron a una España decidida a asumir el protagonismo. La movilidad de Lamine Yamal y Dani Olmo comenzó a generar asociaciones peligrosas en campo rival, obligando rápidamente a Emiliano Martínez a intervenir con una notable atajada frente a un remate del joven extremo español.
Argentina respondió casi de inmediato. Julián Álvarez filtró un preciso pase al vacío para Lionel Messi, quien parecía quedar mano a mano con el arquero, aunque Unai Simón leyó perfectamente la acción, salió con decisión y evitó el peligro antes de que el capitán argentino pudiera definir.
Con el correr de los minutos, el encuentro encontró un equilibrio en cuanto a intensidad, aunque España continuó imponiendo sus condiciones a partir del manejo del balón. Rodri volvió a ser el eje futbolístico de La Roja, administrando los tiempos del partido y distribuyendo el juego con precisión.
Sin embargo, ese predominio territorial no logró traducirse en demasiadas situaciones claras. Apenas dos remates de media distancia llevaron verdadero riesgo al arco argentino: uno de Mikel Oyarzabal que encontró una segura respuesta de Emiliano Martínez y otro de Marc Cucurella que pasó muy cerca del poste.
Scaloni debió reacomodar el equipo
Antes del descanso llegó una preocupación para el conjunto argentino. Lisandro Martínez sufrió una lesión que obligó a Lionel Scaloni a realizar una modificación anticipada, enviando al campo de juego a Nicolás Otamendi para reorganizar la última línea defensiva.
Ya en el entretiempo, el entrenador argentino decidió otro cambio importante: Leandro Paredes ingresó por Nicolás González buscando recuperar mayor equilibrio en la mitad de la cancha, tal como había sucedido en la semifinal frente a Inglaterra.
“Dibu” Martínez sostuvo a la Argentina
La segunda mitad mantuvo una tendencia muy similar a la primera. España continuó monopolizando la posesión y encontrando espacios gracias a la movilidad permanente de sus futbolistas.
En ese contexto apareció una y otra vez la enorme figura de Emiliano Martínez. El arquero argentino sostuvo con vida a su equipo mediante una serie de intervenciones determinantes.
Primero desvió un peligroso cabezazo de Ferrán Torres. Más tarde respondió con reflejos excepcionales frente a remates consecutivos de Pau Cubarsí, Dani Olmo y Aymeric Laporte, manteniendo el marcador igualado cuando el dominio español parecía cada vez más marcado.
La última gran intervención llegó en el cierre del tiempo reglamentario. Un preciso tiro libre ejecutado por Lamine Yamal tenía destino de gol, pero nuevamente Martínez reaccionó de manera espectacular para enviar el balón al córner y llevar la definición al tiempo suplementario.
La resistencia argentina cayó en la prórroga
Durante la primera parte del alargue, España volvió a encontrarse con la figura del arquero argentino. Nico Williams conectó un potente cabezazo que parecía destinado a abrir el marcador, pero Emiliano Martínez volvió a estirar su mano derecha para protagonizar otra atajada memorable.
Sin embargo, el esfuerzo defensivo argentino encontró su límite en el inicio del segundo tiempo suplementario.
La jugada decisiva nació por el sector izquierdo. Nico Williams ganó la banda, bajó de cabeza un centro al corazón del área y Ferrán Torres apareció con oportunismo para empujar la pelota al fondo de la red, estableciendo el 1-0 que terminaría siendo definitivo.
Con la ventaja a su favor, España administró el desarrollo con inteligencia. Hizo circular el balón, controló los tiempos del partido y prácticamente no permitió situaciones de riesgo sobre el arco defendido por Unai Simón.
Cuando el árbitro esloveno Slavko Vinčić marcó el final del encuentro, el banco español estalló en un festejo que quedará grabado para siempre en la historia del fútbol de ese país.
Un campeón que marca una época
Más allá del título, España ratificó el enorme momento futbolístico que atraviesa. La conquista del Mundial 2026 representa la continuidad de un proyecto consolidado bajo la conducción de Luis de la Fuente, sustentado en una generación de futbolistas jóvenes como Lamine Yamal, Nico Williams y Pau Cubarsí, complementados por la experiencia de referentes como Rodri, Dani Olmo y Mikel Oyarzabal.
El título mundial también llegó acompañado de otro dato histórico: La Roja extendió su invicto a 38 partidos consecutivos sin conocer la derrota, una racha iniciada en 2024 que se convirtió en la más extensa registrada por una selección nacional en la historia del fútbol internacional.
Para Argentina quedó el reconocimiento de haber protagonizado otra gran campaña mundialista y de contar con un Emiliano Martínez que fue, sin discusión, la gran figura de la final. Sus reiteradas atajadas mantuvieron con vida al vigente campeón durante más de 100 minutos, aunque finalmente el empuje español terminó inclinando la balanza.
España volvió a tocar el cielo del fútbol mundial y confirmó que su nueva generación está llamada a marcar una época, devolviendo a La Roja al lugar más alto del deporte después de dieciséis años de espera.
