“Dejar las canillas abiertas provoca baja presión en la red”, sostuvo Ibarra

El director general de Obras Sanitarias del Municipio de Río Grande, Alberto Ibarra, advirtió que dejar correr el agua para evitar el congelamiento de las cañerías genera un consumo excesivo que afecta directamente la presión del servicio, especialmente en los sectores más altos de la ciudad. Aseguró que el sistema tiene capacidad suficiente para abastecer a la población, con una producción actual de 1.750 metros cúbicos por hora y un potencial de hasta 3.000 metros cúbicos, pero remarcó que ningún sistema soporta el derroche permanente. Además, recomendó proteger correctamente las instalaciones internas de las viviendas, evitar cañerías expuestas a la intemperie y destacó que la red abastece actualmente a unos 37.000 usuarios, mientras continúan las tareas para reemplazar las antiguas conexiones de plomo que aún subsisten en algunos sectores históricos de Río Grande.

Río Grande.- Durante una entrevista concedida al programa Buscando el Equilibrio, que se emite por Radio Provincia, el director de Obras Sanitarias del Municipio de Río Grande, Alberto Ibarra, brindó una serie de recomendaciones destinadas a prevenir problemas en las instalaciones domiciliarias durante las jornadas de temperaturas extremas que atraviesa la ciudad. El funcionario hizo especial hincapié en la necesidad de proteger correctamente las cañerías, evitar prácticas que generan un elevado derroche de agua y respetar las condiciones técnicas establecidas para las conexiones domiciliarias, con el objetivo de garantizar el abastecimiento para toda la comunidad porque aunque Río Grande posee capacidad suficiente para producir agua potable, el cuidado del recurso continúa siendo indispensable.

Al comenzar la entrevista, Ibarra recordó que el cuidado del agua debe mantenerse durante todo el año, aunque reconoció que “en invierno las bajas temperaturas obligan a extremar las medidas preventivas”.

“Nosotros necesitamos cuidar el agua siempre, todo el año. Cuando se producen estas bajas temperaturas, como está sucediendo en estos días, hemos hecho campañas de prevención del congelamiento”, expresó.

 

Cuatro cisternas abastecen a toda la ciudad

 

Ibarra explicó que el sistema de distribución de agua potable se encuentra organizado en cuatro grandes cisternas ubicadas estratégicamente en distintos sectores de Río Grande.

Detalló que el abastecimiento se realiza desde la “planta potabilizadora hacia los reservorios emplazados en Margen Sur, Chacra XIII, Chacra IV y la zona céntrica”.

Según indicó, cada una de ellas posee una “importante capacidad de almacenamiento y permanentemente se monitorea el nivel de reserva disponible, tenemos que tratar de cuidar el nivel de cada cisterna y mantener como mínimo aproximadamente un metro de agua para garantizar el funcionamiento del sistema”.

 

Respetar la profundidad de las cañerías

 

Uno de los primeros conceptos desarrollados por el funcionario estuvo relacionado con la correcta instalación de las conexiones domiciliarias.

Explicó que “el Municipio entrega el servicio hasta la línea municipal respetando una profundidad determinada y que esa condición debe mantenerse dentro de cada propiedad”.

“Hay que respetar la profundidad con la cual nosotros entregamos el servicio hasta la línea municipal. Esa profundidad es de un metro veinte y hay que continuar con esa misma profundidad y con la correspondiente protección térmica de la cañería”, señaló.

Asimismo, indicó que resulta fundamental incorporar materiales aislantes para “reducir la exposición de las cañerías al frío, eso evita el contacto con la superficie, donde las cañerías están mucho más expuestas al congelamiento”, sostuvo.

 

Menos presión para los barrios más altos

 

El director de Obras Sanitarias explicó que una de las consecuencias más importantes del derroche de agua es la disminución de la presión en distintos sectores de Río Grande.

Según señaló, las zonas ubicadas a mayor altura respecto de las cisternas son las “primeras en sufrir las consecuencias, esto produce problemas sobre todo en aquellos sectores más altos en relación con las cisternas, porque hay una merma importante en la presión”.

Por ello insistió en que “mantener las canillas abiertas termina afectando directamente al resto de la comunidad, por lo cual, el dejar las canillas abiertas produce una baja presión en el abastecimiento de agua”.

 

El riesgo de las canillas de jardín

 

Ibarra también explicó que uno de los problemas más frecuentes aparece en las canillas exteriores y al respecto detalló que “cuando queda agua en esas cañerías, el hielo comienza allí y luego avanza hacia el resto de la instalación, por lo cual, cuando hay canillas de jardín y queda agua dentro de la cañería, el congelamiento se produce ahí y después recorre toda la instalación”, advirtió.

Por ese motivo insistió en la importancia de respetar tanto la profundidad de las conexiones como las medidas de protección térmica previstas para evitar inconvenientes durante el invierno.

 

La obligatoriedad del tanque de reserva

 

Otro de los puntos centrales abordados por el director de Obras Sanitarias fue la necesidad de contar con tanque de reserva domiciliario.

Recordó que “no se trata solamente de una recomendación técnica sino de una obligación establecida por ordenanza municipal, la obligatoriedad es tener un tanque de reserva para cualquier eventualidad, un corte de agua o cualquier inconveniente que pueda producirse en la red”, explicó.

Más adelante amplió el concepto indicando que el tanque garantiza el abastecimiento durante varias horas cuando existen reparaciones o interrupciones del servicio.

“El tanque garantiza que durante el día no haya faltante de agua. Dependerá de la capacidad que tenga, pero asegura presión y abastecimiento por lo menos durante una jornada cuando hay que realizar reparaciones externas. Además, está establecido por ordenanza, es una ley municipal que tenemos que cumplir”, remarcó.

 

“Dejar la canilla abierta genera un consumo extraordinario”

 

Uno de los principales llamados de atención formulados por Ibarra estuvo dirigido a quienes dejan correr el agua durante toda la noche para evitar que se congelen las cañerías.

El funcionario explicó que “esa práctica provoca un enorme desperdicio del recurso y termina perjudicando a toda la ciudad”.

Asimismo, manifestó que “en este momento tenemos una producción extraordinaria de agua por el alto consumo, ese alto consumo se produce, fundamentalmente, porque mucha gente deja la canilla abierta para evitar el congelamiento”, afirmó.

Según indicó, esa conducta repercute directamente sobre la “presión de la red, esto produce una baja de presión y nosotros estamos limitados por el nivel de las cuatro cisternas que abastecen a la ciudad, tenemos que mantener siempre un nivel de seguridad para garantizar el suministro”, explicó.

Incluso señaló que “cuando muchas viviendas dejan correr el agua al mismo tiempo, los primeros perjudicados son los vecinos que viven en sectores elevados, cuando simultáneamente se abren las canillas para evitar el congelamiento se produce una baja de presión y en las zonas altas el agua no llega o incluso puede producirse congelamiento por la falta de circulación adecuada”, advirtió.

 

Cómo detecta Obras Sanitarias el derroche

 

Consultado sobre cómo detectan este tipo de situaciones, Ibarra explicó que el monitoreo permanente de las cisternas permite advertir rápidamente cuándo existe un consumo fuera de lo normal.

“Nos damos cuenta por el consumo de las cisternas. Cuando el nivel baja por encima de lo habitual sabemos que existe un consumo extraordinario”, indicó.

Además, señaló que “existen otros indicadores que permiten identificar el desperdicio, revisando la cloaca observamos que el agua viene muy limpia, son situaciones que nos indican que hay un derroche de agua”, sostuvo.

No obstante, aclaró que también existen pérdidas reales en la red pública que son reparadas inmediatamente por personal municipal.

Como ejemplo, recordó una intervención realizada recientemente, para lo cual, señaló que “el lunes detectamos una pérdida en la zona del barrio Aeropuerto. Tuvimos que cortar el agua para reparar un caño de la red pública. Esas situaciones también generan derroche y por eso deben repararse rápidamente”, explicó.

 

Cómo descongelar una cañería sin dañarla

 

Otro aspecto estuvo relacionado con las formas correctas de descongelar una cañería, donde Ibarra explicó que “el aire caliente resulta la alternativa más segura, cuando hay un congelamiento recomendamos utilizar aire caliente, si no se dispone de una pistola de calor, un secador de pelo cumple perfectamente esa función”, indicó.

También aclaró que “actualmente las cañerías de termofusión y PVC aprobadas son materiales de buena calidad y adecuados para las instalaciones domiciliarias, son reglamentarias y están aprobadas por Obras Sanitarias de la Nación, hoy prácticamente todas las instalaciones nuevas utilizan esos materiales o mangueras homologadas”, señaló.

 

No usar agua caliente ni fuego

 

El funcionario fue categórico al advertir sobre métodos caseros que pueden terminar provocando daños importantes, para lo cual, explicó que “el agua caliente genera una dilatación brusca que puede romper la cañería”, afirmó.

En cuanto al uso de fuego, fue aún más contundente al sostener que “el fuego está totalmente descartado, está prohibido porque no sirve para descongelar y es mucho más peligroso”, enfatizó.

 

No manipular la llave de la vereda

 

Ibarra aprovechó para recordar que la llave ubicada en la vereda sólo debe ser manipulada por personal especializado porque según explicó se “requieren herramientas específicas y que, ante cualquier inconveniente, los vecinos deben comunicarse con el Municipio”.

“La gente intenta manipular la llave de la vereda, pero eso debe hacerse con herramientas especiales, lo que corresponde es llamar al 147 para que Obras Sanitarias envíe personal capacitado, especialmente cuando la vivienda no cuenta con una llave de corte propia”, explicó.

 

Revisar las instalaciones y proteger las cañerías

 

También, el director de Obras Sanitarias resumió las principales acciones preventivas que deberían adoptar todos los vecinos durante este período de intenso frío.

“Lo primero que tiene que hacer cada vecino es revisar su propia instalación, verificar que las cañerías no estén expuestas a la intemperie y protegerlas térmicamente con caña aislante que puede conseguirse en los comercios locales”, recomendó.

 

Río Grande produce actualmente 1.750 metros cúbicos por hora

 

Respecto de la capacidad operativa del sistema, Ibarra explicó que “actualmente la planta potabilizadora trabaja prácticamente al máximo de su rendimiento habitual, hoy estamos produciendo 1.750 metros cúbicos por hora”.

Se trata, según indicó, de uno de los “períodos de mayor demanda del año, es una producción alta, prácticamente de máxima capacidad”.

Asimismo, explicó que “las bombas impulsan el agua hacia toda la ciudad con presiones que oscilan entre cuatro y cuatro kilos y medio, eso significa que estamos con muchísimo consumo de agua en toda la ciudad durante esta época invernal”.

 

Hay capacidad para producir más, pero no para derrochar

 

Aunque reconoció que la demanda es muy elevada, el funcionario llevó tranquilidad respecto del abastecimiento.

Explicó que “Río Grande cuenta con dos plantas potabilizadoras cuya capacidad conjunta permitiría incrementar considerablemente la producción, tenemos capacidad suficiente, podemos producir más agua”.

Precisó que, funcionando al ciento por ciento de su potencial, ambas “plantas podrían alcanzar una producción cercana a los 3.000 metros cúbicos por hora”.

“La capacidad máxima de producción de las dos plantas anda aproximadamente en los 3.000 metros cúbicos por hora”.

Sin embargo, aclaró que “eso no significa que deba utilizarse permanentemente toda esa capacidad instalada, no se justifica de ningún modo trabajar así, hay que producir en función de la demanda, pero también cuidando el agua y evitando el derroche”.

Para Ibarra, el crecimiento urbano de Río Grande “no representa actualmente un problema para el abastecimiento, no hay inconvenientes con los nuevos desarrollos urbanísticos porque tenemos capacidad suficiente, lo que siempre decimos es que el agua hay que cuidarla”.

 

Más de 37 mil usuarios abastecidos por la red de agua potable

 

Durante la entrevista, Ibarra también brindó precisiones sobre la magnitud del servicio que presta diariamente Obras Sanitarias en Río Grande. Explicó que actualmente la red abastece a una cantidad muy importante de “usuarios entre viviendas particulares, comercios, industrias y establecimientos de distinto tipo, tenemos entre 37.000 y 38.000 usuarios”.

El funcionario aclaró que esa cifra contempla distintos tipos de conexiones y que, en algunos casos, un “mismo titular puede poseer más de un servicio, hay comercios, fábricas y algunos usuarios que pueden tener más de una conexión, pero ese es el universo que estamos abasteciendo”.

En ese contexto, destacó que “mantener el suministro para semejante cantidad de usuarios requiere del compromiso tanto del Municipio como de cada vecino”.

 

Los medidores, una herramienta para cuidar el agua

 

Consultado sobre el funcionamiento de los medidores durante la ola polar, Ibarra sostuvo que “esos dispositivos cumplen un rol central para promover un uso responsable del recurso, los medidores son una herramienta justamente para cuidar el agua”.

Recordó que gran parte de los equipos actuales fueron instalados hace “varios años y que la actual gestión debió trabajar para corregir distintas deficiencias heredadas, nosotros hemos heredado los medidores que están actualmente instalados y hemos venido solucionando distintos inconvenientes a lo largo de estos años”.

Entre esas tareas mencionó la readecuación de la ubicación de algunos equipos para “reducir el riesgo de congelamiento, lo que hemos hecho es bajar un poquito la ubicación del medidor cuando fue posible”.

 

Sólo 20 medidores presentaron congelamiento

 

Pese a las intensas heladas registradas durante los últimos días, el director de Obras Sanitarias aseguró que el comportamiento general del sistema fue satisfactorio.

Según informó, desde el “15 de julio hasta el momento de la entrevista únicamente se habían registrado alrededor de veinte medidores afectados por congelamiento con estas bajas temperaturas”. 

Para el funcionario, ese número resulta “muy bajo si se compara con la cantidad total de conexiones existentes en la ciudad, es muy poco en relación con la cantidad de medidores que tenemos funcionando”.

 

Más de un centenar de reclamos por falta de agua

 

No obstante, reconoció que durante la ola de frío sí aumentaron los reclamos vinculados con la falta de suministro.

Precisó que “desde el día 15 hemos recibido alrededor de 120 reclamos por falta de agua”.

Sin embargo, explicó que “en la mayoría de los casos el inconveniente no estaba relacionado con fallas en la red pública, la falta de agua puede obedecer a varios factores”.

El principal problema, indicó, suele encontrarse dentro de las “propias viviendas, muchas veces se trata del congelamiento interno de las instalaciones domiciliarias”.

 

Instalaciones deficientes y cañerías sin protección

 

Ibarra insistió en que buena parte de los inconvenientes registrados durante el invierno tienen origen en deficiencias de las instalaciones particulares.

Según explicó, existen viviendas donde las “cañerías carecen del aislamiento térmico necesario para soportar temperaturas extremas, muchas veces se trata de una instalación deficiente en cuanto al cuidado y la protección térmica necesaria para evitar el congelamiento”.

Por esa razón volvió a pedir a los vecinos que “revisen sus conexiones antes de la llegada de los días más fríos” y afirmó que “una correcta ejecución de las instalaciones domiciliarias evita la enorme mayoría de los problemas que aparecen durante el invierno”.

 

Las antiguas conexiones de plomo siguen siendo reemplazadas

 

Otro de los temas abordados fue el estado de la infraestructura más antigua del casco histórico de Río Grande.

Ibarra explicó que “la red principal de distribución fue construida originalmente con materiales que hoy ya no se utilizan, las redes viejas son de hierro o de asbesto cemento”.

En cuanto a las conexiones domiciliarias, recordó que “durante muchos años era habitual utilizar caños de plomo para vincular la red principal con cada vivienda, en muchos casos la conexión desde la cañería principal hasta la vivienda era de plomo”.

Si bien reconoció que todavía existen algunos casos, aseguró que “la gran mayoría ya fue reemplazada, todavía quedan algunas conexiones de plomo, pero ya no son muchas”.

Explicó además que el propio paso del tiempo fue “acelerando ese proceso, el plomo se va tapando con los años y muchos vecinos hicieron las reconexiones utilizando los materiales actuales”.

Hoy las conexiones se ejecutan con “cañerías de PVC y otros materiales modernos, que dan muy buenos resultados”.

 

Una red con más de siete décadas de historia

 

Durante la entrevista, Ibarra recordó que la historia del servicio de agua potable en Río Grande se “remonta a mediados del siglo pasado, Obras Sanitarias existe desde el año 1954”.

Ese largo recorrido, explicó, permite comprender por qué todavía subsisten algunos “sectores construidos con tecnologías que hoy ya fueron reemplazadas”.

Sin embargo, destacó que “el proceso de modernización avanza de manera permanente mediante el recambio gradual de las conexiones más antiguas”.

 

“Antes los inviernos eran mucho más duros”

 

En el cierre de la entrevista, el funcionario realizó una comparación entre los inviernos actuales y los registrados décadas atrás en Río Grande.

Recordó que antiguamente las “bajas temperaturas eran mucho más prolongadas e intensas que las actuales, antes prácticamente no había problemas de congelamiento porque las conexiones ya se hacían a un metro veinte de profundidad y la gente tenía muy presente cómo proteger las instalaciones”.

Incluso rememoró que los “registros térmicos eran considerablemente más extremos, era normal llegar a quince o veinte grados bajo cero”.

También señaló que la temporada invernal se extendía durante “varios meses, comenzaba en mayo y terminaba recién en septiembre”.

Por ese motivo, concluyó que la experiencia acumulada por generaciones anteriores demuestra que la mejor forma de evitar inconvenientes no pasa por desperdiciar agua potable, sino por ejecutar correctamente las instalaciones domiciliarias y mantenerlas protegidas del frío.