Fernando Almonacid aseguró que la paralización de la obra pública, el fuerte freno de la actividad privada y la crisis que golpea a la industria y al sector petrolero desplomaron la venta de materiales de construcción en Río Grande. Advirtió que la facturación cayó de manera significativa mientras los costos de reposición continúan aumentando por el impacto del transporte y los combustibles. Además, sostuvo que el semestre deja un escenario de fuerte incertidumbre para el comercio y expresó su preocupación por la continuidad de la actividad y las fuentes laborales.
Río Grande.- La actividad vinculada a la venta de materiales para la construcción atraviesa uno de los escenarios más difíciles de los últimos años en Río Grande. Así lo afirmó Fernando Almonacid, vendedor de Onas Corralón SRL, quien describió un panorama marcado por la paralización casi total de la obra pública, la fuerte desaceleración de la construcción privada y la crisis que atraviesan sectores estratégicos de la economía fueguina, como la industria y el petróleo, factores que impactan de lleno sobre el movimiento comercial.
En declaraciones a Info3 Noticias, el referente del tradicional corralón explicó que la “caída del consumo no responde únicamente a la estacionalidad del invierno, sino a una combinación de factores económicos que vienen deteriorando la actividad desde hace varios meses y que hoy colocan al sector en una situación de extrema preocupación”.
En este marco, manifestó que “la verdad que hoy se ha parado bastante, hace ya un tiempo largo que venimos complicados en cuanto a la venta de materiales debido a toda la crisis que hay, hoy se ha parado prácticamente gran parte de la obra pública, pero también la obra privada”, manifestó.
Almonacid explicó que “el freno en la economía provincial repercute de manera directa sobre toda la cadena comercial porque lamentablemente hoy el trabajo, la industria y el petróleo se han parado, entonces eso repercute en todo aspecto y nosotros también lo sentimos, el comercio se ha parado muchísimo y la venta de mercadería cayó de manera muy importante”, afirmó.
Una reducción histórica del movimiento comercial
Consultado sobre el nivel de actividad que registra actualmente el corralón, el vendedor reconoció que “el movimiento disminuyó considerablemente respecto de años anteriores”.
Por tal motivo, sostuvo que “preocupa muchísimo, nosotros hemos pasado momentos difíciles, pero sinceramente creo que desde la pandemia nunca habíamos tenido tantos inconvenientes como los que estamos sufriendo hoy y tanta poca cantidad de gente”, sustentó.
Explicó que “incluso durante el invierno, cuando naturalmente disminuyen las obras exteriores, históricamente existía un importante movimiento vinculado a trabajos interiores dentro de las viviendas, teniendo en cuenta que en invierno siempre bajaba un poco la construcción afuera, pero se vendía todo lo relacionado con trabajos interiores: durlock, cerámicos, pegamentos y materiales para remodelaciones, hoy eso no existe, está totalmente paralizado”, lamentó.
Para Almonacid, esa realidad refleja con claridad el nivel de retracción que atraviesa actualmente el mercado de la construcción y al respecto dijo que “nos hemos dado cuenta de que preocupa mucho porque hoy se ha parado prácticamente toda la venta”, insistió.
Menos ventas y costos cada vez más altos
A la fuerte caída de la demanda se suma otro problema que complica seriamente el funcionamiento del comercio: el constante incremento de los costos de reposición.
El representante de Onas Corralón indicó que “la facturación se redujo de manera considerable mientras que cada nuevo pedido de mercadería llega con aumentos”.
“Hoy no se factura lo que se facturaba antes y la mercadería también aumentó muchísimo, lo que antes costaba un determinado valor hoy vale el doble, incluso cuando uno tiene que reponer el material”, explicó.
Según detalló, la situación afecta tanto a los “materiales de construcción como a los productos de ferretería, hoy vas a pedir hierro, placas o cualquier producto de ferretería y todo viene con incrementos”, señaló.
Almonacid atribuyó esos aumentos principalmente al “incremento permanente de los costos logísticos, el transporte subió, el combustible sube, el transporte vuelve a subir y eso termina impactando en todos los precios a nivel nacional, cuando la mercadería llega a Río Grande uno tiene que tratar de pilotear la situación para poder ponerla a la venta”, indicó.
De esta manera, el comercio enfrenta una doble dificultad porque por un lado “vende mucho menos” y, por otro, debe “afrontar costos crecientes para mantener abastecido el stock”.
Un pequeño alivio que duró apenas unas semanas
El entrevistado recordó que antes del inicio del invierno habían observado una leve recuperación de la actividad que generó expectativas dentro del sector.
“Antes de que arrancara el invierno habíamos tenido un par de semanas donde empezó a aparecer un poco de movimiento”, recordó.
Según explicó, ese repunte estuvo asociado principalmente a “algunas herramientas financieras ofrecidas por entidades bancarias, creemos que fue producto de algunos créditos que habían lanzado los bancos y pensábamos que íbamos a tener un poco más de movimiento”, comentó.
Sin embargo, ese escenario cambió “rápidamente, lamentablemente volvió a pararse definitivamente como está hasta hoy”, afirmó.
Las expectativas están puestas después de la veda invernal
Pese al complejo presente, Almonacid señaló que el sector mantiene la esperanza de que, una vez finalizado el invierno, la actividad pueda comenzar lentamente a recuperarse.
“Creemos y ojalá que después del invierno se empiece a mover un poco más todo lo relacionado con los materiales y la mercadería”, expresó.
No obstante, aclaró que “esa expectativa depende de una recuperación general de la economía y de la reactivación de la construcción, tanto pública como privada”.
“La situación asusta y preocupa”
Sobre el cierre de la entrevista, el vendedor fue consultado sobre el balance que deja la primera mitad del año y su respuesta reflejó el nivel de incertidumbre que atraviesa actualmente el sector al sostener que “no te puedo decir que el balance sea totalmente negativo, pero sí es un semestre muy complicado, es una situación que asusta y preocupa”, sostuvo.
Finalmente, puso el foco en la responsabilidad que implica sostener una empresa con varias sucursales y numerosos trabajadores en un contexto de retracción económica, para lo cual, dijo que “hoy no hay movimiento, nosotros contamos con dos sucursales y somos muchos compañeros de trabajo, gracias a Dios hasta ahora nos mantenemos todos, pero realmente la situación asusta y preocupa”, concluyó.
Las declaraciones de Almonacid reflejan la realidad que atraviesa hoy uno de los sectores más representativos de la economía local. La combinación entre la paralización de la obra pública, el freno de la inversión privada, la desaceleración de la actividad industrial y petrolera y el constante incremento de los costos de reposición conforman un escenario complejo para los comercios dedicados a la construcción, que esperan que la finalización de la veda invernal marque el comienzo de una recuperación que, por el momento, aún no logra vislumbrarse.
