Uno de cada dos niños de Río Grande tiene sobrepeso u obesidad

La médica Ileana Berghtein alertó que la obesidad infantil se convirtió en uno de los principales problemas de salud pública y explicó que casi el 50% de los niños de Río Grande presenta exceso de peso. Señaló que se trata de una enfermedad multifactorial, influida por factores biológicos, sociales, económicos y ambientales, y remarcó que la pérdida de hábitos saludables, el consumo creciente de alimentos ultraprocesados, la falta de tiempo para cocinar y las dificultades económicas para acceder a alimentos de calidad profundizan una problemática que puede generar graves consecuencias físicas, metabólicas y emocionales a lo largo de la vida.

Río Grande.- La obesidad infantil dejó de ser una problemática aislada para convertirse en una verdadera epidemia sanitaria que también golpea con fuerza a Río Grande. Así lo sostuvo la médica Ileana Berghtein, quien durante una entrevista con Info3 Noticias advirtió que casi la mitad de los niños de la ciudad presenta sobrepeso u obesidad, una realidad que replica los índices nacionales e internacionales y que obliga a profundizar las estrategias de prevención, diagnóstico temprano y educación alimentaria.

La profesional explicó que la obesidad no puede reducirse únicamente a una cuestión vinculada al peso corporal o a los hábitos alimenticios, sino que constituye una enfermedad compleja en la que intervienen múltiples factores biológicos, sociales, ambientales, culturales y económicos, cuya combinación determina el desarrollo de la enfermedad desde edades cada vez más tempranas.

“Esto es un problema a nivel mundial y nuestra ciudad replica exactamente estos valores. Los informes del PROSANE, el Programa de Salud Escolar, muestran que, en Río Grande, en 2023, casi el 50 por ciento de los niños tiene sobrepeso u obesidad. Dicho de una manera sencilla, uno de cada dos niños presenta exceso de peso”, afirmó.

 

Una enfermedad que acompaña durante toda la vida

 

Berghtein explicó que la obesidad es una enfermedad de evolución crónica que, si no recibe tratamiento oportuno, puede acompañar a las personas durante toda su vida y derivar en complicaciones de distinta gravedad.

“La causa es múltiple, es multifactorial, es epidémica, evoluciona a lo largo de la vida y afecta distintas áreas de la salud que, con el tiempo y si no se trata, puede generar severas complicaciones”, sostuvo.

En ese sentido, enumeró los múltiples problemas que pueden aparecer como consecuencia del exceso de peso y al respecto explicó que “puede provocar complicaciones físicas, articulares, musculares, metabólicas, trastornos de la presión arterial, diabetes e incluso impactar sobre la salud mental de las personas”, explicó.

La médica remarcó que “la obesidad no debe analizarse únicamente desde una perspectiva estética, sino como una enfermedad que compromete seriamente la calidad y la expectativa de vida de quienes la padecen”.

 

El estilo de vida explica la mayoría de los casos

 

Durante la entrevista, Berghtein señaló que “entre el 80 y el 90 por ciento de los casos de obesidad infantil y también de la edad adulta están vinculados al estilo de vida”.

No obstante, aclaró que “esa relación no implica que exista una única causa”.

“Entre el 80 y el 90 por ciento de los casos de obesidad, tanto en la infancia como en la edad adulta, están relacionados con lo que llamamos estilo de vida. No es la única causa, pero sí uno de los grandes factores que colaboran en el desarrollo de la enfermedad”, explicó.

Sin embargo, advirtió que también existen situaciones clínicas que deben ser evaluadas por los profesionales de la salud, por ejemplo “hay causas orgánicas, causas clínicas, que deben ser estudiadas. Para eso el médico pediatra ocupa un lugar privilegiado porque acompaña al niño desde su nacimiento y puede observar toda su evolución. Hay aproximadamente un cinco por ciento de los casos que responden a causas que van más allá de los determinantes del estilo de vida”, indicó.

 

La obesidad no es responsabilidad de las familias

 

Consultada sobre las razones por las cuales la enfermedad continúa creciendo pese a la enorme cantidad de información disponible, Berghtein consideró que resulta equivocado responsabilizar exclusivamente a los padres.

“En general no existen familias ni padres que planifiquen perversamente que sus hijos desarrollen enfermedades, entre ellas la obesidad”, afirmó.

Según explicó, la realidad económica constituye uno de los “principales condicionantes para sostener una alimentación saludable, muchas familias, aun sabiendo qué sería lo ideal para ofrecerles a sus hijos, no están en condiciones económicas de hacerlo”, señaló.

Pero aclaró que el problema no afecta únicamente a quienes tienen menores recursos, también existen familias con “posibilidades económicas que, convencidas de estar haciendo lo correcto, incorporan alimentos que en realidad presentan un escaso valor nutricional”.

“Hay muchísimas familias que tienen acceso a alimentos y pueden elegir, pero compran productos convencidas de que están ofreciendo lo mejor, la realidad es que no existe ningún padre que no quiera darle lo mejor a sus hijos”, expresó.

 

La «infoxicación» y la industria alimentaria

 

Uno de los conceptos sobre los que profundizó la profesional fue el fenómeno de la denominada «infoxicación», es decir, la sobrecarga de información que muchas veces termina confundiendo a las familias respecto de qué alimentos son realmente saludables.

“Hay un gran desconocimiento producto de la infoxicación que generan los medios. Hoy estamos consumiendo una enorme cantidad de productos alimenticios que sirven para llenar la panza, pero que tienen muy baja calidad nutricional”, advirtió.

Para Berghtein, esa situación se ve agravada por el fuerte desarrollo de la “industria alimentaria, que ofrece soluciones rápidas para la vida cotidiana, aunque con escaso aporte nutricional”.

 

La pérdida de la cultura de cocinar

 

La médica también vinculó el crecimiento del sobrepeso con profundas transformaciones culturales ocurridas durante los últimos años.

Explicó que las “exigencias diarias reducen el tiempo disponible para cocinar y favorecen el consumo de alimentos industrializados”.

“Las causas son muchas y nuestra cultura alimentaria tiene mucho que ver, estamos viviendo un estilo de vida donde la urgencia obliga a cocinar rápido y la industria alimentaria ofrece productos de baja calidad, pero muy eficientes para resolver esa necesidad”, señaló.

A su entender, este fenómeno fue desplazando prácticas tradicionales relacionadas con la “preparación casera de los alimentos, de la mano de todo esto también se fue perdiendo la cultura culinaria, hoy no hay tiempos para cocinar ni para pensar en aquellas recetas históricas de las familias, y todo eso termina impactando en el riesgo de desarrollar la enfermedad”, sostuvo.

 

Un problema que requiere un abordaje integral

 

A lo largo de la entrevista, Berghtein insistió en que la obesidad infantil no puede abordarse únicamente desde la responsabilidad individual, sino que requiere políticas públicas, educación alimentaria, acompañamiento médico y condiciones sociales que permitan a las familias acceder a alimentos saludables.

La profesional dejó en claro que el incremento del sobrepeso responde a una combinación de factores económicos, sociales, culturales y sanitarios que exceden las decisiones personales y que hacen indispensable trabajar de manera integral para revertir una problemática que ya afecta a uno de cada dos niños de Río Grande y que, de no ser tratada oportunamente, puede acompañarlos durante toda la vida con importantes consecuencias para su salud física, metabólica y emocional.