“Si tenemos problemas esta temporada, la consecuencia la vamos a ver el próximo año”

Ángel Brisighelli se refirió a la investigación que se impulsa para determinar responsabilidades por el estado de deterioro del Muelle Auxiliar de Catamaranes del puerto de Ushuaia y cuestionó que dentro de ese análisis se incluya a las empresas que utilizan la infraestructura. Según explicó, los operadores nunca tuvieron a su cargo tareas de construcción, modificación o mantenimiento del muelle. Además, advirtió que “tenemos una carta de amenaza de los ex trabajadores portuarios que mandaron a toda la empresa de cruceros, diciéndole en pocas palabras: ‘si la Nación no devuelve el puerto no vamos a dejar operar a nadie’”.

Río Grande. -En contacto por Radio Provincia, Ángel Brisighelli, se refirió a la investigación y manifestó que “por un lado, es razonable que quieran hacer una investigación para determinar la responsabilidad de por qué un puerto llega al estado de deterioro que tiene el Muelle Auxiliar de Catamaranes actualmente. Eso hasta podría ser razonable, es decir, quién es el responsable de que eso no haya tenido ningún tipo de mantenimiento en 20 años y que obviamente el simple paso del tiempo y la corrosión hayan llevado a la destrucción del Muelle. Esa es una pregunta que podría ser atendida”.

Sin embargo, marcó diferencias con el hecho de que se pretenda analizar la responsabilidad de los usuarios del puerto. “El problema empieza cuando empiezan a meternos a los usuarios del puerto dentro de este problema. Es decir, a ver si hay convenios de mantenimiento, si se cumplieron, si no se cumplieron. Nosotros no tenemos ningúno, no se firmó jamás, ningún convenio de mantenimiento”, afirmó.

En ese sentido, remarcó que “jamás el puerto nos dio, a pesar de que se lo hemos propuesto muchas veces, responsabilidades en la construcción o modificación o mantenimiento del puerto. El puerto siempre nos exigió a nosotros los pagos por el uso frecuente del Muelle que siempre dijimos que seguimos haciendo”.

Brisighelli también recordó que “en ese particular estaba también Tolkeyen y Prefectura, que ninguno de los tres tiene responsabilidades de mantenimiento del Muelle. El Muelle tiene que mantenerlo el dueño, que es el puerto de Ushuaia. Y, por lo cual, el puerto de Ushuaia nos cobra a todos el uso de ese Muelle”.

 

Cuestionamientos sobre la tasa de embarque

 

El referente turístico sostuvo que la investigación adquiere otra dimensión cuando se plantea revisar los números de pasajeros transportados por las empresas. En ese punto, consideró que “si bien por supuesto no lo dice, deja un manto de dudas sobre el accionar honesto de las empresas que estamos en el Muelle ese, o en los catamaranes directamente. A ver si le estamos engañando, si le estamos pagando al puerto todo lo que corresponde”.

Brisighelli explicó que “el puerto cobra 5 mil y pico de pesos, no recuerdo el número exacto ahora, por tasa de embarque de cada pasajero. O sea, cada pasajero que embarca en una excursión en Ushuaia, el puerto le cobra 5 mil pesos para darle servicios que no sabemos cuáles son, nunca jamás se los ha dado”.

“Esa plata la recolecta la empresa de navegación y después se la tiene que pagar al puerto. Entonces, nosotros le estamos pagando al puerto, además de lo que es el uso frecuente, la plata que nosotros le cobramos a los pasajeros y que le pagamos a ellos por tasa de embarque”, agregó.

Por ese motivo, calificó como “ofensiva” cualquier interpretación que sugiera que las empresas podrían estar ocultando pasajeros para quedarse con parte de esos fondos. “Si lo que están haciendo es poner en duda la honestidad de las empresas respecto de si lo estamos perreando en el número de pasajeros para quedarnos nosotros con la plata de la tasa de embarque, ya eso que es lo que entre líneas se lee, ya eso me resulta ofensivo directamente”, afirmó.

 

“Nos hemos metido en la pelea política sin comerla ni beberla”

 

Para Brisighelli, la situación también está atravesada por la disputa política en torno a la administración del puerto. Consideró que “en el tiroteo político, por llamarlo así, entre Nación y provincia con el tema del puerto, en el cual se dice de todo, porque vamos a ser honestos con lo que está pasando, digamos que nos hemos metido en la media nosotros, que no tenemos nada que ver, sin comerla ni beberla, porque solo somos simplemente usuarios del puerto”.

En ese marco, advirtió que “más allá de que lo quieran ver como un trofeo político o alguna cosa por el estilo, el puerto es una empresa de prestación de servicios a un montón de empresas, no solamente de turismo, de la pesca, de la logística, de la carga, de todo lo que se le ocurra que pasa por el puerto, que es imprescindible. Esos servicios son imprescindibles para la economía de la ciudad de Ushuaia”.

Según explicó, las consecuencias de una gestión ineficiente pueden trasladarse a toda la cadena económica. “Cuando la empresa de prestación de servicios tiene un tiroteo de estos políticos, indudablemente lo primero que se resiente es el servicio que la empresa presta, y eso significa incremento de costos, incremento de demoras en toda la cadena comercial que depende del puerto”, afirmó.

“La ferretería que tiene que recibir la mercadería que viene en un contenedor de uno de los barcos de carga, le genera demora, le genera más costos, y entonces la mercadería no llega al día que el constructor la está esperando, y además le llega un costo mucho más alto”, ejemplificó. 

 

La preocupación por la temporada de cruceros

 

Uno de los principales puntos de preocupación para el sector turístico está vinculado con la próxima temporada de cruceros. Brisighelli recordó que “tenemos una carta de amenaza de los ex trabajadores portuarios que mandaron a toda la empresa de cruceros, diciéndole en pocas palabras: si la Nación no devuelve el puerto no vamos a dejar operar a nadie”.

“Si ese tipo de amenazas se cumplen, es decir, si empezamos con la temporada de cruceros y empezamos a tener problemas de hechos de violencia en el puerto, donde, por la fuerza no se permite la penetración de barcos, por la fuerza no se permite a los pasajeros entrar y salir, que se molesta intencionalmente a los pasajeros, si tenemos ese tipo de situaciones de violencia desagradables en el puerto de Ushuaia, indudablemente que vamos a tener consecuencias en el corto plazo”, advirtió.

Brisighelli remarcó que “los barcos de turismo llevan turistas y los turistas lo pagan para disfrutar y pasarla bien. Si las empresas a las cuales el turista contrató lo llevan a un sitio en el cual tiene situaciones de violencia, situaciones de ese tipo de cosas, es un contrasentido, simplemente la empresa se va a ir a un sitio donde no tenga esos problemas”.

Y fue más contundente al señalar: “Una empresa que se fue no vuelve”.

Brisighelli indicó que “la carta existe, se envió incluso a los medios especializados en cruceros, estuvo publicada, nadie la desconoce. El representante de las empresas de cruceros son las agencias marítimas y están obviamente todas arriba del tema y hemos tenido montones de reuniones entre la Cámara de Turismo, la Cámara de Comercio, las agencias marítimas, hemos tenido reuniones con gobierno, hemos tenido reuniones con ANPyN, hemos tenido reuniones con un montón de gente, planteándoles a todos la preocupación de que esas amenazas se vuelvan realidad”.

No obstante, aclaró que “las empresas de cruceros están todas mirando con preocupación, eso está claro. Nadie ha tomado todavía una decisión de hacer un cambio en la operatoria porque no están a tiempo, porque está todo organizado”.

En este sentido, advirtió que “si tenemos problemas esta temporada, la gran consecuencia la vamos a ver la temporada que viene y ahí vamos a empezar a ver la pérdida de recaladas”.

 

Críticas por la imagen de Ushuaia

 

Consultado por las manifestaciones que se desarrollan frente a Casa de Gobierno y su posible impacto turístico, Brisighelli sostuvo que “no tengo ninguna duda que afecta. Es decir, vos llegás a un sitio donde encontrás una villa miseria de rancho de nylon negro y gente haciendo fuego y tocando tambores y haciendo ruido a cualquier hora, en el centro, en el pleno centro de la ciudad, no es precisamente una postal para poner en las revistas de turismo”.

“No hay situaciones de violencia o de incomodidad de la gente que circula, pero probablemente no da una postal para recordar bien de Ushuaia. Es decir, cuando los turistas vuelven a sus casas, les van a decir, mirá, no sabés lo del lío que había en Ushuaia”, sostuvo.

Una buena temporada invernal para Ushuaia

En cuanto al balance de la temporada de invierno, Brisighelli destacó el desempeño turístico de Ushuaia y particularmente el aporte de los vuelos provenientes de Brasil. “Hemos tenido una buena temporada. Han ayudado bastante los vuelos de Brasil, que han venido con muy buen nivel de ocupación, así que, digamos, eran muy visibles los turistas brasileños en la calle, uno escuchaba permanentemente, en todos lados encontraba alguien que hablaba portugués”, señaló.

También destacó el movimiento del turismo nacional y sostuvo que “ese volumen se ha notado, además de un volumen de turismo nacional que no ha sido para nada malo, todo eso ha sumado y hemos tenido una muy buena temporada. No hay ningún tipo de reclamo en ese sentido, en un contexto a nivel nacional que es mucho más complicado”,.

En contraposición, mencionó el desempeño de otros destinos turísticos del país: “Hemos sido como favorecidos en un contexto en el cual otros destinos a nivel nacional han tenido una temporada de invierno muy magra”.

 

Las diferencias entre Ushuaia y Río Grande

 

Finalmente, Brisighelli analizó las diferencias entre las estructuras económicas de Ushuaia y Río Grande y consideró que “sin duda la matriz económica de Río Grande y Ushuaia es bastante diferente, y en este momento la de Río Grande está en una situación mucho más compleja que la de Ushuaia”.

Según explicó, el impacto sobre la industria repercute directamente sobre el comercio de Río Grande. “Su perfil industrial es extremadamente fuerte, y el comercial también, y entonces cuando la industria se ve afectada, por consecuencia esa gente deja de consumir, y por lo tanto el comercio también se ve afectado. Entonces son las dos principales fuentes de trabajo que tiene Río Grande, y las dos están muy afectadas una respecto de la otra, y eso por supuesto golpea en toda la comunidad”, señaló.

En cuanto a Ushuaia, sostuvo que “Ushuaia, si no me fallan las memorias, creo que tiene algo así como 3.500 puestos laborales en la industria electrónica, y estamos hablando en caso de turismo de más o menos unos 12.000 entre directos e indirectos”.

Finalmente, remarcó que “la comunidad de Ushuaia, la economía de la ciudad, no está tan afectada como la de Río Grande, lo que no significa que no esté recibiendo golpes en varios sectores. Los hay, pero no a ese nivel de Río Grande”.