Durante el debate en la Cámara de Diputados, el legislador nacional de La Libertad Avanza Santiago Pauli defendió el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central impulsado por el Gobierno de Javier Milei y sostuvo que la iniciativa busca modificar las reglas que, según afirmó, permitieron durante décadas financiar el déficit y el gasto político mediante emisión monetaria. “No sólo estamos hablando del Banco Central en sí mismo, estamos hablando del valor del trabajo de los argentinos, del valor de nuestros sueldos, de nuestros ahorros y de nuestra capacidad de planificar”, afirmó. El proyecto fue aprobado en general con 144 votos a favor, 102 en contra y 9 abstenciones, pese a que la oposición reclamó modificaciones que finalmente no prosperaron.
Río Grande.- El diputado nacional por La Libertad Avanza Santiago Pauli defendió durante la sesión de la Cámara de Diputados la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, una de las iniciativas consideradas centrales por el Gobierno de Javier Milei para modificar el funcionamiento de la autoridad monetaria y limitar su utilización como fuente de financiamiento del Estado.
El proyecto, que llegó al recinto como un dictamen con modificaciones y acumuló la iniciativa del Poder Ejecutivo con otros dos proyectos, uno presentado por la diputada Campagnoli y otro por el diputado Nieri, obtuvo 144 votos afirmativos, 102 negativos y 9 abstenciones. La Libertad Avanza celebró la aprobación, mientras que los bloques opositores plantearon modificaciones que no lograron imponerse.
Al fundamentar el dictamen de mayoría, Pauli buscó correr la discusión del plano estrictamente técnico y la vinculó directamente con el poder adquisitivo de los argentinos y en este sentido dijo que “hay leyes que tratamos acá que modifican normas y hay otras que tratan de modificar las reglas con las que un país funciona”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que la “reforma de la Carta Orgánica del Banco Central no implica solamente una modificación institucional sobre el organismo, sino que cuando hablamos de reformar la Carta Orgánica del Banco Central, no sólo estamos hablando del Banco Central en sí mismo, estamos hablando del valor del trabajo de los argentinos, del valor de nuestros sueldos, de nuestros ahorros, de nuestra capacidad de planificar”, afirmó.
Para Pauli, una de las consecuencias más graves de las políticas monetarias aplicadas durante las últimas décadas fue “haber impedido que los argentinos pudieran proyectar su futuro, esto es algo que durante muchas décadas se les ha robado a los argentinos, la capacidad de pensar a largo plazo”, señaló.
El legislador también planteó que la discusión encierra una definición sobre el modelo institucional que pretende construirse para el país, teniendo en cuenta que “aquellos que creemos en el valor de una República sabemos que sus instituciones tienen que ser más fuertes que el poder político de los que circunstancialmente gobiernan”, expresó.
“El Banco Central fue utilizado como una herramienta de saqueo”
Uno de los ejes centrales de la intervención de Pauli fue su diagnóstico sobre el funcionamiento histórico del Banco Central y su utilización para cubrir las necesidades financieras del Estado.
El diputado sostuvo que “durante décadas el organismo fue utilizado como una herramienta para financiar al poder político, cada vez que al Estado no le alcanzaban los recursos, se metía mano al Banco Central, cada vez que había déficit por una mala gestión, se metía mano al Banco Central, cada vez que había que financiar al Tesoro, por diversos motivos, se metía mano al Banco Central”, afirmó.
Y vinculó directamente esa práctica con la “inflación, dado que la consecuencia de esto es la inflación, ha sido y es la inflación”, sentenció.
Pauli cuestionó además las explicaciones que presentan a la inflación como un fenómeno difícil de comprender y sostuvo que la “experiencia argentina permite identificar, según su visión, su origen en la emisión monetaria”, dijo, al tiempo que agregó que “siempre hubo muchas excusas y teorías acerca de su origen, como si fuera un fenómeno misterioso que desconocemos”, señaló, para luego afirmar que “el origen de la inflación ha sido la emisión descontrolada”.
A partir de allí describió las consecuencias que, según sostuvo, tuvo ese proceso sobre la sociedad y al respecto dijo que “destruyeron el valor de nuestra moneda, acostumbraron a generaciones de argentinos a vivir y convivir con la inflación”, afirmó.
También remarcó que “esa dinámica modificó incluso la manera en que los trabajadores perciben y administran sus ingresos porque nos han acostumbrado a cobrar un sueldo sin conocer el valor de ese sueldo porque la pérdida constante de valor ha traído este resultado”, sostuvo.
En la misma línea, señaló que “los argentinos terminaron buscando mecanismos para proteger sus ahorros fuera de la moneda nacional, nos ha convertido a los argentinos expertos en ahorrar escapando del peso en vez de ahorrar con el peso argentino”, expresó.
Para el diputado libertario, la inflación constituye “el impuesto más violento que han sufrido los argentinos” y representa el resultado de una lógica política que, según denunció, consistió en “cubrir déficit y malas administraciones mediante emisión monetaria”.
El antecedente de 2023 y la comparación regional
Pauli también utilizó como argumento el nivel de inflación registrado al final de 2023, para lo cual, manifestó que “la inflación que vimos en diciembre del 2023 era de un 211,4% de inflación anual”, recordó, y sostuvo que ese dato reflejaba las consecuencias del “mal uso del Banco Central y sus herramientas”.
Durante su exposición también recurrió a una comparación con otros países de la región y según explicó, en el trabajo realizado en las comisiones se “analizaron experiencias de países latinoamericanos cuyos bancos centrales funcionan con independencia de la política de turno, países de la región que tienen un Banco Central que funciona independiente de la política de turno han acumulado entre el año 2017 y el 2026 una inflación promedio del 0,4%, cuando en Argentina en ese mismo período la inflación promedio ha sido del 4,2% mensual”, afirmó.
Para Pauli, esa diferencia demuestra la “importancia de contar con una autoridad monetaria independiente, la única diferencia ha sido un Banco Central independiente que ha cumplido su propósito y es eso lo que nosotros estamos proponiendo con este proyecto de ley”, sostuvo.
En su diagnóstico, el resultado del manejo político del organismo fue “un Estado fundido y un Estado abandonado”.
Críticas al “plan platita” y al financiamiento del gasto político
Otro tramo importante de su discurso estuvo destinado a cuestionar el denominado “plan platita” y, particularmente, el manejo de los recursos del Banco Central durante el gobierno kirchnerista.
“Cuando hablamos del plan platita que se ha nombrado tantas veces en Argentina y que en el gobierno anterior se lo ha llevado a su máximo esplendor, estamos hablando de que se ha usado libremente el dinero del Banco Central para financiar el gasto político”, afirmó.
Pauli sostuvo que “las medidas anunciadas después de las PASO dejaron problemas que, según dijo, la actual administración continúa saneando”.
Sin embargo, buscó ampliar la crítica más allá de los responsables políticos concretos y apuntó contra las reglas institucionales que permitieron ese funcionamiento al recordar que “el problema no han sido sólo esos políticos, el problema no ha sido sólo Sergio Massa y su plan platita”, manifestó, al tiempo que agregó que “el problema ha sido el sistema que le permitió a la clase política argentina hacerse de estos recursos que son de todos para financiar la política de los ejecutivos de turno”, agregó.
Desde esa perspectiva, sostuvo que “el objetivo de la reforma no es únicamente impedir que determinadas administraciones repitan esas prácticas, sino modificar las condiciones institucionales que las hicieron posibles”, sostuvo, al tiempo que agregó que “el problema han sido las reglas, entonces nosotros hoy queremos cambiar las reglas que permitieron este desfalco, esta mala gestión, este déficit, esta emisión descontrolada que en última instancia la ha pagado el pueblo argentino”, afirmó.
El objetivo: cerrar el financiamiento al Tesoro
Al ingresar específicamente en el contenido del proyecto, Pauli explicó que la reforma busca impedir que “futuros gobiernos puedan recurrir nuevamente a la emisión monetaria de manera descontrolada, no es suficiente decirle dejen de emitir, lo que queremos hacer es erradicar permanentemente la posibilidad de que cualquier gobierno emita descontroladamente”, sostuvo.
En esa línea, explicó que la “iniciativa pretende que el Banco Central recupere un mandato específico que es preservar el valor de la moneda, queremos que el Banco Central recupere su mandato, su único mandato que es preservar el valor de nuestra moneda”, afirmó, al tiempo que planteó quitarle facultades que, desde su perspectiva, permitieron convertirlo en una extensión del Poder Ejecutivo o del Ministerio de Economía.
“Queremos que nuestro Banco Central vuelva a defender el valor del peso argentino, que sea el guardián del peso argentino”, resumió.
El primer eje concreto que destacó fue el cierre del financiamiento al Tesoro. “Vamos a eliminar los adelantos transitorios, vamos a prohibir los préstamos al Gobierno Nacional, a las provincias, a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, prohibir la compra de títulos del Estado Nacional en el mercado primario”, enumeró.
También incluyó la eliminación de la facultad de adelantar fondos para atender emergencias y deudas del Ejecutivo, además de la derogación del concepto de “reservas de libre disponibilidad”.
Sobre este punto, cuestionó particularmente las letras intransferibles existentes en el Banco Central, que estimó en “casi 70.000 millones de dólares”, y sostuvo que se trata de un pasivo que la actual administración continúa saneando.
Blindar al Banco Central de la política de turno
El segundo gran eje señalado por Pauli fue la independencia institucional del Banco Central y en este sentido dijo que “queremos que el Banco Central sea independiente de la política, queremos proteger, queremos blindar al Banco Central de la política de turno”, sostuvo.
En relación con los directivos de la autoridad monetaria, explicó que “la reforma busca establecer causales taxativas para su remoción y que las faltas graves y comprobables deban ser sometidas a votación del Congreso, queremos que el Banco Central no sea rehén y sus directivos no sean rehenes del poder del Ejecutivo de turno”, afirmó.
También señaló como parte de la reforma la eliminación de la representación del ministro de Economía como integrante del directorio del Banco Central, lo cual, para Pauli, esas “modificaciones responden directamente al objetivo planteado por el presidente Javier Milei de modificar las reglas institucionales que permitieron utilizar la autoridad monetaria como instrumento de financiamiento político”.
Utilidades y saneamiento de las letras
Otro de los cambios destacados durante su exposición estuvo relacionado con las utilidades del Banco Central. Pauli explicó que “el proyecto pretende que solamente puedan distribuirse utilidades realizadas y líquidas y que queden excluidas aquellas provenientes de variaciones del tipo de cambio”.
Según sostuvo, de esta manera se “busca impedir que las diferencias contables generadas por las devaluaciones vuelvan a ser utilizadas para obtener recursos del organismo, queremos cerrar la puerta de las utilidades contables que sólo se puedan distribuir utilidades realizadas y líquidas y excluir las que provengan de variaciones del tipo de cambio”, explicó.
Además, señaló que el proyecto incorpora un “régimen transitorio destinado al saneamiento de las obligaciones acumuladas en el Banco Central, por eso hemos creado un régimen transitorio a través de este proyecto para poder terminar con ese desfalco de las letras transferibles”, afirmó.
Pauli también destacó el trabajo realizado en las comisiones, donde informó que hubo dos plenarios y que, en el último, realizado el 12 de agosto, se alcanzó el dictamen de mayoría con la firma de 42 diputados sobre 73 presentes.
En ese contexto agradeció el acompañamiento de legisladores de distintos bloques y reconoció particularmente dos modificaciones incorporadas a propuesta del diputado Lisandro Nieri.
La respuesta a las críticas por las emergencias
Durante su intervención, Pauli también respondió a uno de los principales argumentos planteados desde el kirchnerismo respecto de qué ocurriría frente a una eventual emergencia que requiriera herramientas excepcionales.
Su respuesta fue directa al marcar que “el problema es que la emergencia ha sido constante en los últimos 40 años, cuando una excepción se convierte en una regla, ya no es más una excepción”.
De esta manera, defendió la eliminación de mecanismos que permitieron al Poder Ejecutivo recurrir al Banco Central bajo argumentos de emergencia y sostuvo que la reforma busca impedir que esas excepciones terminen transformándose en mecanismos permanentes de financiamiento.
“Defender el bolsillo de los argentinos es defender el valor del peso”
En el cierre de su discurso, Pauli volvió sobre uno de los argumentos que atravesó toda su exposición: la defensa del poder adquisitivo y la capacidad de ahorro de los argentinos.
“Defender el bolsillo de los argentinos, y respondiendo nuevamente a la diputada Propinante, no se hace con recetas mágicas, se hace defendiendo el valor del peso argentino”, afirmó.
Y sintetizó el objetivo político de la reforma al señalar que “esta reforma enviada por el Presidente y trabajada en conjunto pretende eso, pretende hacer que el Banco Central no sea saqueado, no sea una herramienta de hacer política y que volvamos a tener un peso fuerte”.
Finalmente, sostuvo que “la modificación de las reglas monetarias debe permitir recuperar capacidades que, según su diagnóstico, la inflación erosionó durante décadas, que nuestro país de una vez por todas avance y que los argentinos vuelvan a recuperar la capacidad de ahorrar, de progresar, de planificar a largo plazo y de vivir la vida que quieren”, concluyó.
Con esa defensa, el diputado fue uno de los legisladores de La Libertad Avanza que respaldó en el recinto una reforma que el oficialismo considera clave para limitar el financiamiento monetario del Estado y avanzar hacia un Banco Central con mayor independencia respecto del poder político. El proyecto logró finalmente la aprobación en general con 144 votos a favor, 102 en contra y 9 abstenciones, consolidando el respaldo parlamentario necesario para que el Gobierno avance con uno de sus principales objetivos de política monetaria.
