El presidente de FEDECATUR e integrante de la Cámara de Turismo de Tierra del Fuego expresó una fuerte preocupación por las amenazas de bloquear la operatoria del puerto de Ushuaia y apuntó contra el vicepresidente de la Dirección Provincial de Puertos, Miguel Ramírez, al considerar que, en lugar de contribuir a descomprimir el conflicto, “pareciera que lo está fogoneando”. Brisighelli reclamó una intervención política para garantizar el funcionamiento de la terminal y advirtió que, aunque las recaladas de esta temporada difícilmente se modifiquen, los conflictos podrían provocar la pérdida de cruceros el próximo verano. “Si del otro lado los tratan bien y los atienden bien, no van a volver”.
Además, reclamó certezas a Nación y Provincia, cuestionó la falta de información sobre el muelle de catamaranes y alertó por el impacto que tendría el aumento de Ingresos Brutos sobre la competitividad turística. Además, aseguró que el Municipio de Ushuaia mantiene una deuda que históricamente rondó los $400 millones con el Ushuaia Bureau, mientras los recursos destinados a promoción resultan insuficientes. Pese al complejo escenario, señaló que las reservas permiten proyectar una temporada de verano similar a la anterior.
Ushuaia.- El presidente de FEDECATUR e integrante de la Cámara de Turismo de Tierra del Fuego, Ángel Brisighelli, trazó un panorama marcado por fuertes contrastes para el turismo fueguino: mientras las reservas anticipan una temporada de verano positiva, la incertidumbre sobre el puerto de Ushuaia, la situación del muelle de catamaranes, el incremento de la presión tributaria y las dificultades para sostener la promoción del destino generan preocupación en el sector privado.
En diálogo con el programa Buscando el Equilibrio por Radio Provincia, Brisighelli puso especialmente el foco sobre el conflicto portuario y las advertencias acerca de posibles medidas que impidan la normal operación de los cruceros. “Estamos extremadamente preocupados por lo que puede llegar a pasar”, afirmó.
Explicó que el conflicto se desarrolla en el marco de la intervención del puerto y de la situación de trabajadores de la Dirección Provincial de Puertos a quienes, según señaló, no se les permitió continuar ingresando. Sin cuestionar el derecho de esos trabajadores a reclamar, marcó una diferencia entre una protesta y una medida que afecte directamente la actividad portuaria.
“El tema es que, en este plan de lucha, no sé cómo llamarlo, lo que están amenazando es con no dejar operar a los barcos en el puerto de Ushuaia”, sostuvo. Agregó que se enviaron comunicaciones a compañías de cruceros, agencias marítimas y medios especializados, una situación que encendió las alarmas entre los operadores.
Para Brisighelli, las advertencias adquieren mayor gravedad por los antecedentes de la temporada pasada. Recordó que hubo jornadas con dificultades para ingresar vehículos al puerto, demoras en las operaciones e incluso pasajeros que debieron recorrer a pie parte del trayecto para acceder a las excursiones. “Tuvimos esos problemas el año pasado y, en función de estos problemas, esta amenaza es creíble”, señaló.
“El resultado puede ser la pérdida del mercado”
Brisighelli remarcó que “el turismo de cruceros es particularmente sensible a los problemas operativos y que una sucesión de conflictos podría provocar que las compañías busquen otros puertos”.
“El turismo es un mercado extremadamente sensible. No es un mercado que soporte este tipo de cuestiones, que tengamos problemas permanentes en la operación de los cruceros en el puerto de Ushuaia. El resultado de eso, si llega a pasar, es la pérdida del mercado directamente”, advirtió.
También enfatizó que el impacto excedería ampliamente al sector estrictamente turístico. Alrededor de cada crucero funcionan agencias marítimas, empresas de aprovisionamiento, servicios de practicaje, reparaciones navales, buceo y numerosos proveedores vinculados directa o indirectamente con la actividad.
Por eso, indicó que las cámaras empresarias y los distintos actores vinculados al puerto están reclamando respuestas tanto al Gobierno nacional como al provincial. “Lo que estamos pidiendo es algún tipo de certeza o confirmación de cómo se va a trabajar y cómo van a hacer para garantizar que la operación del puerto de Ushuaia sea eficiente y exitosa”, explicó.
El dirigente aseguró que “existieron reuniones con autoridades nacionales, provinciales y responsables de la intervención durante los últimos meses, pero que hasta el momento no encontraron una respuesta concreta”.
“El problema principal no es que no hablamos, no es que no nos reciben, sino que no encontramos, no nos dan ninguna certeza, ninguna solución”, cuestionó. Según planteó, el sector necesita conocer cuál será el mecanismo de contingencia ante una eventual interrupción: “Nadie está diciendo: este es el plan de acción; si esto llega a pasar, esto es lo que vamos a hacer para garantizar una operación exitosa en el puerto”.
Brisighelli aclaró que “el planteo empresario no busca limitar las protestas de los trabajadores, nadie está cuestionando el derecho a expresarse, protestar o reclamar”, afirmó, y recordó que anteriormente hubo manifestaciones que se desarrollaron sin interferir con la actividad. El límite, sostuvo, aparece cuando una medida impide directamente operar.
Un bloqueo en el acceso sería suficiente, explicó, para comprometer seriamente la actividad. Sin micros no podría organizarse normalmente el traslado de pasajeros y, sin camiones, se dificultaría el movimiento de equipajes y el aprovisionamiento de alimentos y combustible para los buques.
El temor está puesto en la próxima temporada
Según Brisighelli, las compañías ya manifestaron “preocupación y preguntan quién garantizará el funcionamiento normal del puerto, la respuesta hoy en día es: no sabemos. Nadie nos está dando una respuesta sobre ese tema”, afirmó.
También se refirió a versiones surgidas a partir de un mensaje atribuido al vicepresidente de la Dirección Provincial de Puertos, Miguel Ramírez, solicitando aportes destinados a las manifestaciones, para lo cual, Brisighelli señaló que “el mensaje tomó estado público” y expresó su “preocupación ante la posibilidad de que funcionarios del organismo estén alentando el conflicto”.
“Espero que arriba de Ramírez, hasta llegar al gobernador, de alguno de esos lados baje un llamado o un pedido de coherencia sobre el accionar y que esto no termine pasando a mayores”, manifestó.
El dirigente aclaró que “difícilmente el escenario altere significativamente las recaladas ya programadas para la temporada que comienza, porque los viajes están comercializados, existen pasajeros con pasajes adquiridos y contratos previamente firmados. La verdadera amenaza aparecería posteriormente”.
“Las consecuencias, si hay problemas, no las vamos a ver este año. Las consecuencias las vamos a ver la temporada que viene”, advirtió.
Y fue todavía más categórico al sostener que “a nosotros no nos da miedo esta temporada, a nosotros nos da miedo la temporada que viene, porque si tenemos problemas, la temporada que viene no vamos a tener los barcos”.
Brisighelli mencionó particularmente la competencia de puertos chilenos como “Punta Arenas y Puerto Williams”, aunque reconoció que “poseen limitaciones operativas frente a Ushuaia, sostuvo que las empresas comparan ventajas, costos y riesgos”.
“En cuanto la pérdida económica en el puerto de Ushuaia supere las ventajas que tiene el puerto de Ushuaia, perdimos los barcos. Y si del otro lado los tratan bien y los atienden bien, no van a volver”, afirmó.
Respecto de la intervención nacional, aclaró que “internamente la operatoria de la temporada pasada fue normal y que para los cruceros la intervención resultó prácticamente transparente, más allá de los inconvenientes producidos en los accesos”.
Ingresos Brutos: “Nos vamos a volver mucho más caros”
Otro punto de preocupación es la política tributaria prevista para 2027, para lo cual, Brisighelli aseguró que “para las agencias de turismo, el incremento proyectado en Ingresos Brutos implica pasar de una alícuota del 2% al 8%”.
“Para el rubro de la agencia de turismo el aumento es del 400%. Están pasando de 2 a 8%. O sea, el 8% de nuestra facturación se va a ir en Ingresos Brutos”, señaló.
Advirtió que “la modificación no afecta solamente a las agencias, sino a diferentes actividades económicas y proveedores, generando un efecto acumulativo sobre la cadena de costos”.
“Todos esos impuestos, todo eso se termina a la larga trasladando a los costos, a los valores. Nos vamos a volver mucho más caros y vamos a perder competitividad, indudablemente”, afirmó.
Brisighelli consideró que “el incremento necesariamente terminará repercutiendo sobre la actividad y la cantidad de visitantes”.
En términos críticos, sostuvo que avanzar en esa dirección significa “sabotear el turismo receptivo” para atender los problemas fiscales del Estado.
Promoción debilitada y una deuda cercana a los $400 millones
En ese contexto, sostuvo que Ushuaia atraviesa simultáneamente dificultades en áreas estratégicas como son “el puerto, los cruceros, el muelle de catamaranes, la presión tributaria y la disponibilidad de recursos para promoción”.
Aseguró que el Ushuaia Bureau arrastra dificultades financieras vinculadas con los aportes municipales y estimó que la deuda históricamente “rondaba los 400 millones de pesos”.
Brisighelli explicó que “los recursos del Bureau tienen diferentes destinos, aunque una de sus funciones principales es representar y promocionar a Ushuaia en ferias y workshops turísticos”.
Señaló además que “el esquema de financiamiento contempla aportes en partes iguales entre el Municipio y el sector privado”.
“Los fondos del Bureau son mixtos: 50% aporte de la Municipalidad y 50% aporte de los privados”, precisó. Según afirmó, el Municipio viene aportando, con demoras, fundamentalmente los recursos provenientes de los privados, pero no la contraparte municipal.
Respecto de una eventual instancia judicial para reclamar los fondos, consideró que “las alternativas estatutarias son complejas y que resulta preferible buscar una solución mediante negociaciones políticas antes que judicializar el conflicto”.
A esta situación sumó la reducción de los recursos disponibles para promoción en el ámbito provincial. “El INFUETUR, si bien viene trabajando, también tiene sus fondos para promoción bastante reducidos, así que no es demasiado lo que puede hacer”, afirmó.
El cuadro llevó a Brisighelli a cuestionar el lugar que ocupa actualmente la actividad dentro de las prioridades públicas al sostener que “creería que no está siendo visto el turismo como una actividad esencial para Tierra del Fuego”.
Catamaranes: incertidumbre a semanas del aumento de la operatoria
La situación del muelle utilizado por los catamaranes constituye otro foco de incertidumbre. Brisighelli reconoció que el deterioro de la infraestructura es real, pero cuestionó que el sector privado desconoce qué trabajos se realizarán, los plazos previstos y cuál será la solución definitiva.
“Pareciera que están trabajando, si debo ser honesto, pero no tenemos información. No sabemos qué está pasando, qué va a pasar o cuál es el plan”, sostuvo.
Comentó que “pudieron observar personas trabajando sobre los sectores deteriorados y tareas de desarme, pero aseguró que no cuentan con información oficial acerca de la empresa responsable, la magnitud de las reparaciones ni su fecha de finalización”.
Actualmente, los catamaranes fueron desplazados hacia el espigón del muelle principal, lo que obliga a los pasajeros a recorrer una distancia mayor.
Sin embargo, Brisighelli explicó que “la principal preocupación aparecerá cuando aumente la cantidad de buques antárticos y sea necesario utilizar plenamente ese sector”.
“Sin duda nos van a echar a los catamaranes de ahí, del lugar donde estamos hoy amarrados, y no sabemos a dónde. No tenemos a dónde ir y nadie nos dice cuál es el plan B”, alertó.
La falta de definiciones complica particularmente la “organización empresaria cuando la temporada está prácticamente en marcha, cuando uno no tiene nada de esa información es muy difícil planificar una temporada”, resumió.
Reservas positivas: esperan un verano parecido al anterior
Pese a todas las advertencias, Brisighelli diferenció los problemas estructurales de las perspectivas comerciales inmediatas. Señaló que los números provisorios de la temporada invernal son “muy buenos” y que las reservas para el verano permiten proyectar niveles similares a los registrados el año pasado.
“Cuando hacemos los análisis de los niveles de reserva que tenemos para el verano, nos están haciendo prever una temporada de verano muy similar a la del año pasado”, explicó.
Recordó que el verano anterior fue “positivo”, aunque sin alcanzar cifras récord. Para esta temporada espera un comportamiento semejante, “somos optimistas. Creemos que vamos a tener una temporada que, por lo menos en los papeles, está presentándose muy bien. No creo que vayamos a batir ningún tipo de récord, pero va a ser una buena temporada”.
Finalmente, Brisighelli advirtió contra la idea de que Ushuaia tenga garantizado el mercado internacional por sus características particulares. Por el contrario, sostuvo que la competencia es global y que los viajeros comparan Patagonia con destinos de distintas regiones del planeta.
“Ushuaia compite con todo el mundo. Nosotros competimos con Australia, con Nueva Zelanda, con Alaska, con Noruega, con el sudeste asiático”, señaló, y remarcó que la oferta fueguina está integrada turísticamente con Chile y El Calafate dentro del producto Patagonia.
“No tenemos un mercado cautivo, nuestra competencia es el resto del mundo. Entonces tenemos que ser eficientes, tener buenos servicios y tarifas razonables para poder posicionarnos”, concluyó. “Somos un destino muy bien visto, muy bien considerado, pero no significa que no tengamos competencia”.
