Las empleadas domésticas y el personal dedicado al cuidado de personas percibirán durante el mes de octubre un nuevo incremento salarial del 1,7% sobre los básicos vigentes de septiembre, correspondiente al tercer tramo dispuesto por la Resolución 6/2026 de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares. A su vez, la jornada laboral de este mes marcará un cambio sustancial en la conformación del haber habitual, dado que la mitad de la suma no remunerativa asignada en el mes de agosto pasará a formar parte del sueldo básico. La referente local del sector, Dora Sánchez, se refirió a la situación en la provincia.
Río Grande. -En el marco de la aplicación del tercer aumento salarial fijado por la Resolución 6/2026 de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares, el personal de casas particulares alcanzará en octubre un ajuste del 1,7% sobre las remuneraciones básicas de septiembre en todo el territorio nacional. La normativa legal establece que “el incremento se aplicará a las distintas categorías contempladas en la escala laboral y tendrá valores diferentes según las tareas realizadas y la modalidad de contratación: con retiro o sin retiro”. Asimismo, se concreta la modificación en la estructura del ingreso, dado que “el 50% de la suma no remunerativa otorgada en agosto pasará a incorporarse al salario básico”, adicional que había sido de “entre $8.000 y $20.000, de acuerdo con la cantidad de horas trabajadas por semana”.
En cuanto al desglose por categorías, el grupo de personal para tareas generales comprende labores de “limpieza, lavado, planchado, mantenimiento, elaboración y cocción de comidas y otras labores habituales del hogar”. Quienes se desempeñen con retiro percibirán $4.064,08 por hora y $498.582,06 mensuales, mientras que bajo la modalidad sin retiro cobrarán $4.337,53 por hora y $548.429,23 al mes. En la categoría relativa a la asistencia y cuidado de personas, el haber ascenderá a $4.337,53 por hora y $548.429,23 mensuales con retiro, en tanto que sin retiro se situará en $4.801,52 por hora y $605.050 por mes. Por su parte, los caseros, dedicados al “cuidado general y la preservación de una vivienda en la que residen como parte de la relación laboral”, cuentan con una modalidad única sin retiro de $4.337,53 por hora y $548.429,23 mensuales.
Respecto a las tareas específicas, renglón que incluye a “cocineros y cocineras contratados exclusivamente para esa función y a trabajadores que desarrollan actividades que requieren una especial idoneidad”, los valores con retiro serán de $4.580,80 por hora y $560.776,33 por mes, situándose la variante sin retiro en $4.973,38 por hora y $618.187,89 mensuales. En el estamento superior, los supervisores encargados de “coordinar y controlar las tareas realizadas por dos o más personas” percibirán con retiro $4.805,82 la hora y $599.514,52 al mes, mientras que sin retiro alcanzarán los $5.215,59 por hora y $661.702,46 mensuales. Al respecto, la reglamentación indica que “cuando una persona realice tareas correspondientes a más de una categoría, deberá ser encuadrada en aquella que resulte principal, de acuerdo con la actividad que desempeñe habitualmente”.
En materia impositiva y de cobranzas, las normativas vigentes fijan que “las remuneraciones deben depositarse en una cuenta sueldo a nombre del trabajador en una entidad bancaria”, salvando que “si el empleado solicita cobrar en efectivo, el empleador deberá efectuar el pago bajo esa modalidad”. Bajo este último supuesto, el acto de pago tendrá que ejecutarse “durante días hábiles, en el lugar de trabajo y dentro del horario en que se prestan los servicios”. Para la modalidad mensualizada, el desembolso debe concretarse “dentro del cuarto día hábil posterior al vencimiento de cada mes calendario”, mientras que para la cobranza por día o por hora, la efectivización se realizará “al finalizar cada jornada o cada semana, según lo acordado entre las partes”.
Sobre el régimen de horas suplementarias, las normativas prevén un recargo del “50% para las horas trabajadas en días comunes”, elevándose al “100% cuando las horas adicionales se realizan los sábados después de las 13, los domingos o durante feriados”. Paralelamente, rige el “adicional por zona desfavorable del 31%, calculado sobre la remuneración informada por el empleador” para los vínculos laborales radicados en La Pampa, Río Negro, Chubut, Neuquén, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur y el partido bonaerense de Patagones. Finalmente, el sector conserva el “adicional por antigüedad equivalente al 1% por cada año trabajado para el mismo empleador”, tomando en consideración “exclusivamente los años de servicio correspondientes a esa relación laboral”, configurando todo el esquema de haberes actualizado para la actividad.
Dora Sánchez: «Hay falta de reconocimiento de derechos y los aumentos acordados son migajas»
En el marco de un contexto económico complejo y tras los acordados incrementos paritarios, la situación de las trabajadoras de casas particulares en la provincia atraviesa momentos de fuerte tensión por el incumplimiento de los acuerdos y la desvalorización del haber básico. Respecto del esquema de cobros previsto para el último tramo del año, la aplicación de la cláusula de sueldo dinámico y las condiciones laborales diarias que enfrentan, Dora Sánchez, referente provincial de la Unión de Empleadas Domésticas, detalló la realidad del sector en una extensa entrevista donde repasó los principales reclamos y desafíos del gremio.Al ser consultada sobre el esquema salarial previsto para los próximos meses y los incrementos que deberían liquidarse, la dirigente precisó las cifras acordadas y la modalidad de cobro. «Ahora en octubre se cobraría el 1,8 que se supone que tendrían que haber dado en el mes de abril, más la suma no remunerativa, que corresponda según la cantidad de horas que trabajen semanalmente», indicó. Asimismo, agregó que para el mes siguiente el porcentaje es «del 1,7 más también el porcentaje de suma no remunerativa que corresponda», mientras que para el período subsiguiente se fijó «el 1,6 más la suma no remunerativa que corresponda, si en el caso de que lo paguen», dejando entrever las dudas sobre su cumplimiento efectivo.
Ante la inquietud sobre si existe un acatamiento real de este esquema por parte de las patronales, Sánchez fue contundente al denunciar que las pautas no se vienen respetando en los hechos. «No se viene cumpliendo. Es más, hay compañeras que como el sueldo básico, la hora básica no llega a 5.000 pesos, son tareas generales. Entonces las compañeras acuerdan, ya que ahora tenemos la cláusula de sueldo dinámico que nos autoriza y aclara que se puede abonar más, acordando entre las partes, muchos empleadores acotan que no se puede dar esa suma no remunerativa, que no le corresponde el aumento porque cobran más», explicó. A su vez, remarcó la paradoja de esta actitud al señalar que «seguimos en la misma, la falta de reconocimiento de derechos. Como digo siempre, saben defender sus derechos pero no cumplen con sus obligaciones».
Requerida acerca de la naturaleza de estas asignaciones extraordinarias y su posterior impacto en el sueldo básico, aclaró el destino de esos montos dentro de la liquidación. «Eso se va a incorporar, la suma no remunerativa no, en diciembre es el 1,6 y ya no hay suma no remunerativa», precisó.
Al evaluar el impacto real de estos montos adicionales en el bolsillo de las trabajadoras, la referente no ocultó su indignación por lo escaso de los valores fijados en el acuerdo paritario. «Así que medio como que nada, es un kilo de pan, como decían las compañeras un kilo de papas, no es tan poco que te tienen que dar 2 millones de pesos más porque el aumento, eso es lo que más bronca da, no es el porcentaje», expresó. Detalló además los escalafones correspondientes al beneficio adeudado del mes de agosto, señalando que «la que trabaja menos de 12 horas, es 8.000 pesos; de 12 a 16, 11.500; y más de 16, 20.000 pesos», mientras que para la liquidación del sueldo de septiembre las sumas representan «2.000 las que trabajan menos de 12 horas; de 12 a 16, 2.875; y las que trabajan más de 16 horas, 5.000 pesos».
En relación con el valor humano y económico de estos incrementos en medio de la crisis general, la entrevistada consideró irrisorias las sumas frente al costo de vida actual. «Son migajas. Es nada, como dicen las compañeras, no es que les modifiquen un sueldo, está bien, estamos todos mal, pero no es tanto lo que le tienen que pagar, tienen que reconocer derechos», aseveró. En el mismo sentido, enfatizó que «por más que la compañera cobre más de los casi 5.000 pesos que está acordado en el aumento paritario, no puede ser que sean tan desconsiderados, hay que reconocer derechos».
Sobre si este contexto económico y la falta de trabajo son utilizados por algunos sectores para recortar beneficios o precarizar aún más las condiciones de empleo, la dirigente describió las maniobras más habituales. Reveló que en varios casos «les han reducido horarios», aunque advirtió que «las que están registradas no lo pueden hacer porque hay un recibo de sueldo donde tienen que especificar las horas», lo cual exige un trámite formal de modificación. Sin embargo, puso el foco de preocupación en la alta informalidad del rubro, puntualizando que «las compañeras que están no registradas o en negro, como decimos nosotras, es del 75 al 77 por ciento». Asimismo, al referirse a su permanente formación sindical, compartió: «Estoy participando en un curso de la Confederación y la verdad las cifras me están llegando, porque yo acá hago lo que puedo con mi pobre telefonito, y tengo la información con la que me va llegando, y esta capacitación me me hace ver cosas que la verdad no pensé que fueran».
Refiriéndose al marco legal argentino respecto de otros países de la región en la conquista de garantías laborales para el sector, Sánchez valoró el camino recorrido en materia legislativa. «En la Argentina venimos después de Uruguay, con la obtención de derechos, con las mejoras que tiene el sector», afirmó. No obstante, remarcó la deuda pendiente que persiste en la efectividad de la norma, indicando que «sí falta lo que es el control y que los empleadores cumplan con esos derechos que está plasmado en una ley, pero bueno, ya eso ya es otro tema».
Acerca de los pasos a seguir ante este panorama y la necesidad de sostener la organización entre las trabajadoras, ratificó el valor primordial de la unidad gremial. «Y sí, porque si no nos reunimos, si no estamos unidas, si no nos ven juntas, si no sabemos cómo defendernos cuando nos dicen no te puedo aumentar», sostuvo. Agregó que la formación resulta indispensable para defender cuestiones operativas y legales como «lo del sueldo dinámico» o saber «que tienen derecho a los feriados, a las vacaciones, al aguinaldo, a tener elementos que son necesarios para la limpieza».
Finalmente, expuesta a opinar sobre los límites éticos en el trato cotidiano y la falta de insumos de trabajo indispensables, la referente repasó catorce años de gestión sindical y relató una experiencia reciente que ilustra la precariedad extrema a la que se enfrentan en ocasiones. Contó el caso de una trabajadora que tras acordar el ingreso a una casa debió retirarse inmediatamente porque «lo único que tenía para limpiar toda la casa» era «lavandina y detergente». Precisó que en el lugar «no había guantes, no había balde, el secador, el trapo de piso, el escobillón, eran desechables», tornando imposible la tarea al punto de tener que «llenar agua en un táper en la pileta». Ante esta clase de episodios, la dirigente reflexionó con indignación: «Se pegó media vuelta y si bien se necesita, eso también es abuso, eso también es falta de empatía, ¿sabés que va a venir una persona a limpiar a tu casa? Tené los elementos necesarios por lo menos», concluyó.
