La séptima edición de la tradicional competencia organizada por APITUR volvió a convertir los caminos de Río Grande y sus alrededores en escenario de una verdadera fiesta del automovilismo. Con 42 protagonistas en carrera, nuevos trazados, lluvia persistente y la inesperada crecida de un río que obligó a modificar el recorrido dominical, la prueba dejó un balance altamente positivo. Santiago Capelo, presidente de la institución, destacó el comportamiento de pilotos y espectadores, el compromiso del equipo organizador y el acompañamiento de organismos públicos y empresas privadas.
Río Grande.- El automovilismo fueguino tiene una relación especial con el viento, la lluvia y esos caminos que, entre estancias, campos abiertos y sectores petroleros, parecen guardar historias de innumerables batallas deportivas. Sin embargo, cada competencia representa un nuevo desafío, porque en Tierra del Fuego la naturaleza no siempre acompaña los planes, y mucho menos cuando se trata de poner en marcha una carrera de estas características.
La séptima edición del Gran Premio de las Estancias y el Petróleo, desarrollada este fin de semana en Río Grande, volvió a demostrarlo. La propuesta de la Asociación de Pilotos de Turismo y Rally (APITUR) reunió a 42 competidores que, pese a las adversidades climáticas, protagonizaron una nueva página de la disciplina, en una convocatoria que combinó experiencia, entusiasmo, caminos renovados y una organización obligada a tomar decisiones fundamentales para preservar la integridad de todos los participantes.
Al frente de esta estructura estuvo Santiago Capelo, presidente de APITUR, quien realizó un balance de lo sucedido y reconoció que las condiciones meteorológicas representaron una dificultad adicional para una competencia que había demandado meses de trabajo, gestiones y planificación.
“Fue un desafío para nosotros con el tema del Gran Premio de las Estancias. Venimos trabajando desde hace mucho con las habilitaciones de los caminos. Se nos dio, pudimos implementar caminos nuevos, que le dieron el condimento a esto, pero no nos ayudó mucho el clima”, explicó.
La particularidad de la semana fue casi una ironía del destino: durante el relevamiento y la confección de la hoja de ruta junto a los pilotos, las condiciones habían sido excelentes, pero cuando llegó el momento de competir, la lluvia volvió a hacerse presente.
“El fin de semana anterior hicimos hoja con los pilotos y estaba hermoso el día, y este fin de semana llovía. Ahora está lindo de vuelta, es una cosa increíble”, expresó Capelo, con esa mezcla de resignación y humor que caracteriza a quienes conocen profundamente las particularidades del deporte motor en nuestra región.
Nuevos caminos, nuevas oportunidades
Uno de los aspectos más destacados de esta edición fue la incorporación de trazados que requirieron un intenso trabajo previo y, fundamentalmente, la autorización de los propietarios de los establecimientos rurales y de los superficiarios vinculados a los sectores involucrados.
Gran parte del recorrido atravesó propiedades privadas y áreas donde desarrolla sus actividades una empresa petrolera, circunstancia que demandó gestiones específicas para garantizar que la competencia pudiera desenvolverse dentro de los parámetros acordados.
No se trataba simplemente de habilitar un camino para que los autos aceleraran durante un fin de semana. La posibilidad de regresar en futuras ediciones dependía, en buena medida, del respeto hacia quienes cedieron sus espacios y de la responsabilidad de todos los involucrados.
“Nosotros tuvimos la habilitación de superficiarios y, obviamente, son sectores donde también opera una empresa petrolera. Solicitamos las autorizaciones correspondientes”, detalló el dirigente.
En ese sentido, las recomendaciones fueron claras: respetar los días y horarios establecidos, evitar la circulación fuera del cronograma previsto y comprender que en esos sectores existen actividades laborales que continúan independientemente de la realización de una competencia deportiva.
“Las empresas tienen trabajo, tienen pozos activos. Por eso, las recomendaciones principales fueron que no circulen fuera de los días y horarios pactados para las tripulaciones y que respetemos el cronograma que habíamos establecido”, remarcó.
La respuesta de pilotos y espectadores estuvo a la altura de las circunstancias. Capelo no dudó en destacar especialmente el comportamiento de ambos sectores, entendiendo que esa conducta responsable constituye una herramienta fundamental para sostener el crecimiento de APITUR y abrir las puertas a nuevas experiencias deportivas.
“Déjame felicitar, en un punto aparte, a los pilotos y al público, que se han comportado de diez. Eso también nos abre la puerta para decir que el día de mañana podemos volver”, manifestó.
Cuarenta y dos protagonistas en cinco categorías
La convocatoria volvió a ofrecer un panorama alentador para la institución. Si bien inicialmente se registraron 48 inscriptos, algunas bajas por cuestiones personales dejaron finalmente un parque de 42 vehículos en competencia.
Las categorías C1, D, F, RCE y G conformaron el espectáculo deportivo, con un parque completo en cada una de ellas, un aspecto que generó especial satisfacción entre los organizadores.
“Estamos muy contentos con el parque que tuvimos. La verdad que para nosotros fue un orgullo también traer pilotos, grandes pilotos que en su momento fueron íconos”, señaló Capelo.
La presencia de experimentados protagonistas, algunos de ellos referentes de distintas etapas del automovilismo fueguino, aportó un componente emotivo a la competencia, al reunir generaciones y trayectorias alrededor de una misma pasión.
La incorporación de nuevos recorridos también recibió comentarios favorables de los participantes, quienes encontraron en los trazados una propuesta diferente, con sectores que renovaron el desafío y le otorgaron identidad propia a esta séptima edición.
La crecida del río cambió los planes
El sábado la lluvia representó una dificultad que los caminos pudieron soportar, el domingo presentó un escenario completamente distinto.
Durante la primera jornada, los sectores utilizados ofrecieron una superficie firme, favorecida por las características de los caminos de la estancia y de la empresa petrolera. Aunque se registró acumulación de agua, el terreno mantuvo sus condiciones y no sufrió deterioros significativos.
Sin embargo, la planificación para la segunda jornada contemplaba pruebas especiales más extensas y un recorrido diferente. Por esa razón, el sábado el equipo organizador realizó una recorrida de reconocimiento para verificar las condiciones del trazado dominical.
Fue allí donde apareció un inconveniente que modificó por completo la planificación: el desborde de un río en las proximidades del puesto San Julio, que arrastró parte del camino y dejó comprometida la posibilidad de desarrollar las pruebas tal como estaban previstas.
“Nos encontramos con que se desbordó un río cerca del puesto de San Julio, el cual también se llevó parte del camino. Tuvimos que reprogramar el programa del domingo”, relató el presidente de APITUR.
La organización debió actuar con rapidez y reorganizar la competencia sobre la base de las tres pruebas especiales previstas inicialmente, que fueron acortadas y repetidas para completar el desarrollo deportivo.
A ello se incorporó un Power Stage, disputado en el sector clasificatorio, permitiendo sostener el atractivo competitivo y completar una jornada que había comenzado bajo un panorama incierto.
La seguridad, por encima de cualquier resultado
Otro de los puntos centrales de la decisión organizativa estuvo relacionado con la posibilidad de trasladar la actividad al Autódromo.
La intención inicial contemplaba utilizar ese escenario, pero las precipitaciones registradas en la ciudad y las características del suelo, cuya firmeza no ofrecía garantías suficientes, llevaron a descartar esa alternativa.
En una disciplina donde la velocidad y las condiciones del terreno forman parte de la esencia del espectáculo, la responsabilidad de quienes conducen una competencia exige reconocer cuándo las circunstancias dejan de ser favorables.
“El piso del autódromo no es muy firme. La verdad que traerlos acá era correr un riesgo en seguridad para los pilotos”, explicó Capelo.
La modificación del cronograma no significó resignar el espíritu deportivo de la prueba, sino adaptar la competencia a una realidad que exigía prudencia.
Porque detrás de cada vehículo hay pilotos, navegantes, equipos de asistencia, familias y una estructura humana cuya integridad debe prevalecer sobre cualquier expectativa competitiva.
En ese sentido, la séptima edición dejó una enseñanza que trasciende los resultados: la capacidad de reorganizarse ante lo imprevisto también forma parte del verdadero trabajo de una institución deportiva.
El trabajo invisible que hace posible cada gran premio
Una competencia de estas características no comienza cuando se pone en marcha el primer automóvil ni termina cuando cae la bandera a cuadros. Detrás del espectáculo existe una estructura de personas que trabaja durante semanas, muchas veces lejos de los reflectores, para que cada detalle encuentre su lugar.
Capelo quiso detenerse especialmente en ellos, en quienes colaboran sin buscar reconocimiento y que, con esfuerzo y voluntad, sostienen el funcionamiento de la institución.
“Hay muchísima gente atrás nuestro que, como uno dice, va por el pancho y la coca y por el gusto de esto. La verdad que es un agradecimiento a ellos, porque están al pie del cañón, siempre viendo qué se necesita, cómo pueden ayudar y de qué manera colaborar”, expresó.
El dirigente también reconoció el acompañamiento de organismos públicos y empresas privadas, cuyo aporte resultó fundamental para concretar la competencia.
Entre los agradecimientos destacó al Municipio de Río Grande, que colaboró con el armado de la rampa, una tarea que debió realizarse bajo condiciones de lluvia, pero que igualmente permitió sostener el programa previsto.
Asimismo, mencionó a Autosur, que facilitó las instalaciones de su quincho para realizar la reunión de pilotos, y a Terra Ignis, que brindó colaboración con la cobertura sanitaria.
Sobre este último aporte, Capelo hizo especial hincapié en los elevados costos que implica contratar servicios privados de ambulancia, por lo que la asistencia recibida representó un respaldo importante para garantizar las condiciones necesarias durante el evento.
“También el agradecimiento al Municipio de Río Grande, al Gobierno de la provincia y a todos los que nos dieron una mano. No quiero seguir nombrando porque me voy a terminar olvidando y voy a quedar mal, pero sí quiero agradecer a todos ellos y, en especial, a toda la gente que colabora”, manifestó.
El podio, el cierre y un nuevo objetivo
Al momento de realizarse la entrevista, la organización se encontraba ultimando los detalles para la ceremonia de premiación, que fue prevista para las 17 y finalizó después de las correcciones a las 19:00 horas.
El equipo técnico trabajabó en la revisión de los vehículos que habían ocupado los primeros puestos, una instancia necesaria para confirmar las posiciones y concretar oficialmente la conformación del podio.
Con ese procedimiento se completaría el cierre formal de una edición que debió superar dificultades climáticas, modificaciones de último momento y una exigente logística, pero que consiguió sostener su esencia y reunir nuevamente a los protagonistas del automovilismo fueguino.
En cuanto al futuro inmediato, Capelo prefirió mantener los pies sobre la tierra. Aunque los comentarios recibidos por los nuevos trazados fueron muy positivos y dejaron abierta la expectativa de volver a utilizarlos, la prioridad institucional pasa ahora por completar el calendario deportivo.
“Para un próximo Gran Premio no lo sabemos. Primero tenemos que terminar el campeonato de este año, nos queda una fecha. Así que ahora ya la semana que viene apuntamos todos los cañones a la última fecha del cierre del campeonato”, anticipó.
La séptima edición del Gran Premio de las Estancias y el Petróleo concluyó así con algo más que una clasificación deportiva. Dejó el testimonio de una organización que supo adaptarse, de pilotos que respondieron con responsabilidad, de colaboradores que sostuvieron el esfuerzo colectivo y de una comunidad automovilística que continúa encontrando en los caminos fueguinos un escenario para compartir su pasión.
Porque cuando la lluvia altera los planes, un río modifica el recorrido y la naturaleza impone sus condiciones, el verdadero triunfo también consiste en saber avanzar con prudencia, preservar a las personas y mantener viva la llama de una disciplina que, en Tierra del Fuego, forma parte de su propia identidad.
Detallando a continuación las posiciones finales
Categoría C-3
Primer Puesto: Daniel Preto/Marcelo Garro – maquina 511
Segundo Puesto: Matías De Amuchastegui/Facundo Melogno – maquina 308
Categoría F
Primer Puesto: Joaquín Ojeda/Tobías Yess – maquina 733
Segundo Puesto: Marcelo Álvarez/Pablo Medina – maquina 711
Tercer Puesto: Hugo Álvarez/Leo Coliague – maquina 703
Categoría D
Primer Puesto: Ignacio Pablov/Emilio Pablov – maquina 422
Segundo Puesto: Matías Villarroel/Franco García – maquina 418
Tercer Puesto: Nicolás Citevie/Austin Trevor – maquina 421
Categoría C-1
Primer Puesto: Alan Senkovic/Gabriela Senkovic – maquina 315
Segundo Puesto: Carlos Tolero/Matías Machado – maquina 302
Tercer Puesto: Mateo Soto/Juliana Peix – maquina 311









