El abogado querellante Juan Ignacio Trepatt, que representa a los padres de Tayron, el niño de tres años fallecido el 20 de agosto en Río Grande, objetó el dictamen final de la médica forense, que consideró adecuada la atención recibida el 19 de agosto en el Hospital Regional. Según planteó, esa conclusión se apoya en una historia clínica que no consigna los parámetros objetivos del niño. La querella pedirá una pericia de parte y que se conforme cuanto antes la junta médica.
Río Grande. – En diálogo con Aire Libre FM, Trepatt explicó que el dictamen determinó que la muerte se produjo a partir de una infección pulmonar, una neumonía, y que la novedad principal está en uno de los puntos que la jueza de Instrucción había pedido aclarar: si la actuación médica fue la correcta. La forense indicó que, dentro de los parámetros que constan, la atención habría sido adecuada. Para la querella, esa conclusión parte de premisas incompletas. “Nosotros más que antes afirmamos que lo que le pasó a Tayron fue producto de una atención deficiente”, sostuvo, en referencia al sector de guardia del Hospital Regional Río Grande.
El eje del planteo está en lo que figura, y en lo que no, en el registro del 19 de agosto. El abogado señaló que el documento utiliza términos como “afebril” o “normoperfundido”, pero no incluye los valores que los respaldan: presión arterial, frecuencia cardíaca, temperatura ni peso. “Si alguien dice que usted tiene el ritmo cardíaco normal, debería notar cuál es el ritmo cardíaco”, ejemplificó. Remarcó además que la propia forense aclara que su conclusión se basa en lo que escribió el profesional que atendió al niño, por lo que, a su criterio, es desacertado dar por buena la atención a partir de una historia clínica incompleta. De haberse anotado parámetros fuera de lo normal, sostuvo, probablemente se habrían ordenado otros estudios o una observación más prolongada, y recordó que Tayron fue observado en la sala de espera de la guardia y por muy poco tiempo.
Trepatt recordó que la mamá llevó al niño con vómitos, diarrea y fiebre, y que este último dato es controvertido porque la historia clínica lo consigna como afebril sin registrar la temperatura, algo que, explicó, puede marcar la diferencia entre una gastroenteritis y una infección. Tayron fue tratado con sales de rehidratación y un inyectable para los vómitos. El abogado también cuestionó las pautas de alarma indicadas a la madre, que según dijo no habrían quedado claras: el nene no volvió a vomitar hasta el día siguiente, cuando presentó un shock séptico.
Otro de los puntos señalados por la querella es lo ocurrido cuando Tayron regresó a la guardia de madrugada. La forense indica que, en este tipo de shock, la primera hora es la “hora de oro”. Según lo que surge de los registros, el niño reingresó alrededor de las 6, los resultados de laboratorio estuvieron cerca de las 9 y el primer antibiótico se habría administrado hacia las 10. Trepatt calificó ese lapso de inexplicable y mencionó que, según una de las testimoniales, una enfermera habría advertido la posibilidad de un shock séptico apenas llegó el niño. Aclaró que no son especialistas en medicina, pero que entienden que allí se evidencia una deficiencia en la atención. También rechazó la hipótesis de que estos cuadros puedan evolucionar de forma aguda en poco tiempo: para la querella, no es posible que un día antes no hubiera ningún indicio de un desenlace que se produjo en menos de 12 horas.
Sobre los pasos que siguen, el abogado explicó que el dictamen cierra una primera etapa y le da firmeza a la autopsia. La querella lo someterá a un perito de parte, decisión que la familia irá definiendo, y buscará que se conforme lo antes posible la junta médica que ya ordenó la jueza de Instrucción para evaluar el dictamen y el resto de las actuaciones. Además, aguarda el resultado de un estudio histopatológico enviado a Ushuaia, que permitiría conocer el grado de evolución de la neumonía al momento de la atención del 19 de agosto.
Trepatt contó también que, desde la muerte del niño, nadie del Hospital Regional ni del Ministerio de Salud se comunicó con los padres, algo que generó molestia en la familia. Recordó que cuando llegaron a su estudio no buscaban el castigo de nadie sino saber qué le había pasado a su hijo, y que el cuerpo les fue entregado pocas horas después del fallecimiento sin ninguna explicación. En cuanto a la contratación de los médicos de guardia, confirmó que las dos profesionales imputadas son itinerantes y que existe un vínculo entre el hospital y una empresa que, a su vez, contrata a quienes cubren las guardias. “Nosotros no juzgamos a nadie, los que sí juzgan son los jueces”, subrayó, y aseguró que la querella no está en contra del personal del hospital ni de un sector en particular, sino que busca aportar todos los elementos posibles para que la Justicia llegue a una conclusión con las premisas completas. También expresó su apoyo a la salud pública.
Tayron Lionel Villalba Villegas ingresó el 19 de agosto por la tarde a la guardia del Hospital Regional Río Grande, acompañado por su madre, con vómitos, diarrea y fiebre. Según se difundió, fue atendido por una pediatra, se le diagnosticó una gastritis leve y regresó a su casa. Horas después volvió al hospital con un cuadro de extrema gravedad y falleció el 20 de agosto. La familia se constituyó como querellante, representada por los abogados Juan Ignacio Trepatt y Mariela Casabene, y la causa tramita en el Juzgado de Instrucción N.º 1, a cargo de la jueza María Rosa Santana, con el fiscal mayor Martín Bramatti. A pedido de la Fiscalía y de la querella se autorizó la exhumación del cuerpo, fijada para el 2 de septiembre, para realizar la autopsia, cuyo resultado preliminar indicó que Tayron murió por un shock séptico con falla multiorgánica originado en una neumonía que no había sido detectada.
A partir de ese resultado, la querella pidió ampliar la imputación a una segunda médica, la que firmó la historia clínica, por lo que son dos las profesionales imputadas: la doctora Belotini, por la atención brindada, y la doctora Florencia García, por completar y firmar la documentación. La querella también solicitó información al Ministerio de Salud sobre los contratos y horarios de las médicas y cuestionó el esquema de contratación de profesionales itinerantes. La familia realizó una marcha y una convocatoria frente al hospital para pedir que se esclarezca lo ocurrido.
