“Una puerta de entrada para el mundo es más importante que la capital de un país”, afirmó

El especialista consideró “muy desafortunadas” las declaraciones del excomandante del Comando Conjunto Antártico Edgar Calandín, quien propuso cortar el suministro de gas a Puerto Williams. Además, cuestionó el centralismo de la política antártica nacional y advirtió sobre la decisión de impedir las visitas turísticas a las bases argentinas durante esta temporada.

Río Grande. -El especialista en asuntos antárticos Daniel Leguizamón cuestionó las declaraciones del excomandante del Comando Conjunto Antártico, Edgar Calandín, quien sostuvo que Argentina podría “eliminar Puerto Williams” mediante el corte del suministro de gas. 

En diálogo con Radio Provincia, sostuvo que “uno no sabe si reír o llorar con lo que escucha, pero bueno, es parte de nuestra realidad”, expresó Leguizamón al referirse a las declaraciones del exmilitar. 

En ese sentido, remarcó que “la postura militar en general no es la postura que tenemos en Tierra del Fuego, en la parte civil. Nosotros en realidad estamos tratando de desarrollar las capacidades que tiene Ushuaia y entendemos que Chile va a desarrollar sus capacidades”.

En esa línea, fue categórico al rechazar cualquier intento de plantear a Puerto Williams como una amenaza: “No tenemos ninguna intención de suprimir mucho que se le parezca a Puerto Williams. Es más, quisiéramos trabajar en forma evolucionada, como ha hecho Europa, por ejemplo. Y cada uno va a desarrollar sus capacidades”.

“Ni ellos nos impiden, nosotros mismos no desarrollamos las nuestras. No le vamos a prohibir a ellos desarrollar las de ellos”, señaló.

El especialista consideró que las expresiones de Calandín fueron desafortunadas tanto por su imprecisión como por el mensaje que transmiten. “La verdad que es realmente muy desafortunada la declaración, primero por lo impreciso, porque realmente dijo cosas que no son, y segundo, porque no nos representa”, afirmó.

 

La defensa nacional y el papel de Tierra del Fuego

 

Leguizamón reconoció que “yo entiendo, y hay que tener en cuenta, que la Nación, por Constitución Nacional, por la ley 23.154, tiene que desarrollar la defensa nacional y está muy bien que lo haga y con todas las herramientas. Pero hay que tener en cuenta que la opción militar es la última de las opciones que tiene una sociedad”.

A continuación, enumeró otras vías de acción: “Tiene la diplomacia, tiene el comercio, tiene la cultura, tiene la ciencia, tiene otras instancias”.

El especialista advirtió que “el problema es cuando las Fuerzas Armadas creen que es la única opción y van por encima de las capacidades que tiene una provincia, que es una provincia antártica, con una comunidad circumpolar. Nosotros vivimos todos los días acá”.

También aclaró que “tenemos la mejor relación con las Fuerzas Armadas, pero no necesitamos que nos digan qué es lo que tenemos que hacer como comunidad circumpolar”.

En ese sentido, cuestionó que las decisiones nacionales no contemplen suficientemente los intereses locales. “Quiero que entiendan, especialmente la Nación, que muchas cosas avasalla y no respeta ni las potestades, ni los intereses, ni las ilusiones de Tierra del Fuego”, afirmó.

Leguizamón destacó además que la provincia cuenta con científicos, académicos y empresarios con experiencia y conocimientos específicos sobre la Antártida. Por eso, consideró que las declaraciones que promueven una confrontación con Chile perjudican a la región y desconocen sus capacidades.

 

Críticas al centralismo de la política antártica

 

Recordó que Argentina fue uno de los doce países fundadores del Tratado Antártico y destacó su trayectoria en la actividad científica y logística en el continente blanco. “En ese momento era muy influyente la Argentina, porque había tenido la primera base permanente, el primer rompehielos, ocho bases. O sea, nosotros no podemos desconocer lo que nosotros mismos fundamos. Somos capaces de hacer”, señaló.

“Si no entendemos que el Tratado Antártico tiene una virtud enorme, que es, primero, declarar zona de paz absoluta, la cooperación internacional, podemos cooperar tranquilamente”, planteó.

Sin embargo, consideró que “lo hemos venido reclamando hace treinta años: que la Argentina, o sea, el Gobierno, el Estado nacional, porque no es un gobierno en particular, es un Estado nacional, muy influenciado por las Fuerzas Armadas, ha decidido, a través de una ley, la 18.513, una doctrina centralista, unitaria, castrense, centralista, porque está todo en Buenos Aires”.

“¿Por qué unitario? Porque no le dan intervención a la provincia. De hecho, cerraron las bases donde van los cruceros, y ni siquiera han estado acá, ni siquiera se plantearon: ‘Che, mirá, va a pasar esto’”, explicó.

Leguizamón también cuestionó que “no te digo la nacional, porque voy a insistir, por una ley de la Revolución Argentina que está vigente, la logística nacional está establecida y está bien. Nosotros, como le dijimos siempre, si quieren operar los de Tilcara, operen los de Tilcara, pero la internacional, nosotros como puerta de entrada, como gateway, tenemos todas las potestades, las facultades y las capacidades como para desarrollarlo”.

A su vez, reconoció que la responsabilidad no recae exclusivamente sobre el Gobierno nacional y señaló que “también acá hay un tema de que los gobiernos locales, por cuestiones de agenda, por cuestiones de lo que sea, tampoco le han dado la importancia que tiene. Se le ha dado durante unos años, después se dejó de dar”.

En ese contexto, mencionó el papel de Finnova en el impulso de iniciativas vinculadas con la actividad antártica y cuestionó que el Gobierno provincial no tenga un protagonismo más directo en esa agenda.

 

Rechazo a la suspensión de visitas en las bases argentinas

 

El especialista confirmó que la medida se había adoptado, aunque señaló que no conocía los fundamentos oficiales. Advirtió que la decisión podría afectar a los cruceros que incluyen en sus itinerarios el acercamiento a instalaciones argentinas y el conocimiento de las actividades científicas que allí se desarrollan.

“Yo pienso que para muchos de los cruceros que tienen como atractivo mostrar lo que hace la Argentina en temas científicos, lo que sea, va a ser un problema, aparte para bajar en algunos lugares. Estamos todos como choqueados con el tema, porque la verdad que no se entiende”, expresó.

Leguizamón reconoció que, en determinados casos, las visitas pueden interferir con las investigaciones científicas. Sin embargo, sostuvo que esa situación no necesariamente se presenta en todas las bases y recordó experiencias previas de articulación entre la provincia, investigadores y el turismo antártico.

“Pero hablando con los científicos, plantean que no son todas las bases que tienen esto”, indicó.

Como antecedente, mencionó las iniciativas que impulsó para que algunas instalaciones pudieran cumplir funciones de monitoreo, asistencia e información para los visitantes. Entre ellas, recordó la propuesta vinculada con la base Brown y la instalación de un puesto de información en la base Cámara durante el Año Polar Internacional, con participación provincial y asistencia de la Universidad de la Patagonia.

“Pero bueno, cuesta tanto el tema este de ponernos de acuerdo con Nación, con algunas cosas, que la verdad que llama la atención. No puedo hablarte mucho porque no conozco los fundamentos. A lo mejor tiene fundamentos muy simples”, aclaró.

También señaló que la decisión generó decepción entre jefes de expedición y guías turísticos, y que su aplicación durante la temporada podría obligar a modificar parte de los recorridos previstos.

 

Cooperación con Chile frente a los conflictos artificiales

 

Leguizamón insistió en que Tierra del Fuego debería consolidarse como una puerta de entrada internacional a la Antártida y desarrollar una estrategia civil, científica y logística capaz de competir con otras ciudades de la región.

“Una puerta de entrada para el mundo es más importante que la capital de un país”, afirmó, al explicar la relevancia estratégica de las ciudades desde las que se organizan las actividades antárticas.

En su análisis, Chile avanza con políticas sostenidas, mientras que Argentina no logra desplegar todo su potencial. Por eso, consideró que “ya le hemos hablado con autoridades de las Fuerzas Armadas y yo le he hablado con Cancillería y además ya saben perfectamente que programas científicos de países democráticos no quieren trabajar bajo un instrumento militar de las Fuerzas Armadas. Por eso en Nueva Zelanda, Australia y Chile, la logística internacional la tienen privatizada, o sea, se maneja la parte civil con criterios civiles”.

Finalmente, advirtió sobre la existencia de discursos que, a su entender, buscan instalar una hostilidad que no refleja la relación cotidiana entre las comunidades de ambos lados de la frontera. “Estamos seguros, ya hemos hablado incluso con amigos chilenos civiles, obviamente, que siempre está la interferencia de países extracontinentales que necesitan que haya discordia entre nosotros y no nos pongamos de acuerdo”, manifestó.

“Pero la gente de bien de acá, la gente de bien del otro lado de la frontera, sabemos perfectamente que lo que tenemos que hacer es lo que ha hecho Europa. Trabajar en conjunto, y de esa manera tenemos un potencial enorme para hacerlo”, concluyó. 

Para Leguizamón, el desafío es avanzar hacia una integración regional acorde con las necesidades del siglo XXI, en la que la defensa nacional no se confunda con la confrontación permanente y en la que Tierra del Fuego tenga una participación efectiva en las decisiones que afectan su futuro antártico. “Somos muchos, muchísimos, los que estamos a favor de justamente una integración evolucionada, acorde al siglo XXI”, concluyó.