El vicedirector Walter Quinteros reclamó medidas urgentes por la seguridad del establecimiento de Río Grande, que arrastra ventanas deterioradas y un sistema de alarma que, según se indicó, lleva años sin funcionar.
Río Grande. – El Colegio Antártida Argentina de Río Grande volvió a ser blanco de la delincuencia. Durante el último fin de semana, personas ajenas ingresaron al edificio y se llevaron entre 26 y 27 notebooks y diez cargadores, según confirmó el vicedirector, Walter Quinteros, en declaraciones a Aire Libre. El directivo aseguró que en el último mes se registraron al menos cuatro ingresos delictivos en la institución.
De acuerdo con el relato de Quinteros, los autores aprovecharon las falencias edilicias para entrar. Primero habrían intentado hacerlo por las ventanas y luego forzaron una puerta de la biblioteca. Como no lograron acceder de manera directa a la sala de informática, regresaron a la biblioteca y utilizaron una abertura de policarbonato para llegar al sector donde estaban guardados los equipos. Las computadoras tenían varios años de antigüedad, pero seguían siendo necesarias para las actividades escolares, explicó.
Los robos anteriores, ocurridos durante octubre, afectaron otros sectores del colegio. Allí detectaron la desaparición de cafeteras, pavas eléctricas, termos, azúcar y leche, algunos de ellos destinados a la copa de leche que reciben los alumnos, por lo que el perjuicio no se limita al equipamiento tecnológico.
Quinteros indicó que existen sospechas sobre personas que habrían asistido antes al establecimiento y que conocerían sus sectores más vulnerables. Según dijo, tendrían identificado a uno de los presuntos involucrados, que sería menor de edad, aunque no se informó ninguna resolución judicial que confirme su participación. También relató que, durante la madrugada, efectivos policiales habrían detectado un vehículo con varias personas presuntamente vinculadas a los hechos, pero que sus ocupantes escaparon tras circular en contramano y no pudieron ser interceptados.
La situación generó un fuerte malestar entre las autoridades escolares, que consideran insuficientes las respuestas obtenidas hasta el momento. El vicedirector atribuyó la demora a la burocracia y a las dificultades del sistema, que según sostuvo impiden avanzar con mayor rapidez frente a los reiterados episodios. También manifestó su indignación por el perjuicio para los estudiantes, que terminan siendo los principales afectados por la desaparición de materiales necesarios para su formación.
Entre los aspectos que más preocupan, Quinteros señaló la falta de condiciones adecuadas para proteger el edificio: hay ventanas rotas, otras sin manijas y sectores sin rejas, lo que facilita el ingreso de personas cuando el colegio permanece cerrado. Explicó que ya se realizaron pedidos al área de Infraestructura para reparar las aberturas y mejorar sus mecanismos de cierre, pero sostuvo que las dificultades continúan y que los daños provocados en cada robo profundizan la vulnerabilidad del establecimiento.
