Río Grande se prepara para vivir la Cuarta Expo Autos Clásicos en el Don Bosco

Con más de 60 vehículos, participación de expositores fueguinos y una fuerte impronta solidaria, el tradicional encuentro volverá a convocar a familias, amantes de los fierros y curiosos de todas las edades el sábado 18 y domingo 19 de abril en el gimnasio del Colegio Don Bosco. Walter D’Ángelo, uno de los organizadores, destacó el crecimiento sostenido de la propuesta y el valor cultural de una muestra que ya se ganó un lugar en el calendario local.

Río Grande.- La pasión por los fierros, la memoria de otras épocas y el espíritu solidario volverán a encontrarse en Río Grande con una nueva edición de la ya tradicional Exposición de Autos Clásicos, que este año celebrará su cuarta realización en el gimnasio del Colegio Don Bosco.

La propuesta, que se desarrollará el sábado 18 y domingo 19 de abril, desde las 11 de la mañana, promete reunir a más de 60 vehículos clásicos, además de motos antiguas, stands temáticos, propuestas gastronómicas y la presencia de aficionados y coleccionistas de distintos puntos de la provincia.

En diálogo con este medio, Walter D’Ángelo, uno de los organizadores del encuentro, remarcó que se trata de una iniciativa que comenzó como el sueño compartido de un grupo de amigos y que, con el correr de los años, se consolidó como un verdadero acontecimiento cultural y comunitario.

“Es un hecho que vino para quedarse porque la gente nos recibe muy bien todos los años, nos acompaña, y eso nos da mucha alegría”, señaló. En ese sentido, destacó que la Expo no sólo convoca a quienes sienten afinidad por los autos antiguos, sino también a familias enteras que encuentran en la muestra una oportunidad para pasear, recordar y compartir historias.

Un recorrido por la historia del automóvil

La exposición volverá a mostrar vehículos que raramente se ven circular por las calles, pero que son conservados con dedicación y afecto por sus propietarios. Modelos emblemáticos de Ford, Chevrolet, Fiat, Dodge, Citroën y otras marcas formarán parte de una exhibición que, según adelantaron los organizadores, combinará clásicos más “cercanos” en el tiempo con auténticas joyas de comienzos del siglo XX.

D’Ángelo explicó que el criterio general para participar es presentar vehículos de más de 20 años de antigüedad, aunque también habrá unidades mucho más antiguas, algunas anteriores a 1940. “Vamos a ver desde una F-100 que acompañó una época de trabajo y crecimiento de la Argentina, hasta un Torino que representa una parte muy fuerte de la historia automovilística nacional”, comentó.

La exposición, justamente, tiene uno de sus principales atractivos en ese cruce entre la mecánica y la memoria. Muchos visitantes no sólo se acercan para admirar el estado de conservación de los vehículos, sino también para reencontrarse con escenas familiares de otros tiempos. “La gente va caminando y dice: ‘uno como ese tenía tu abuelo’”, relató el organizador, sintetizando el tono emocional que suele envolver el evento.

Presencia provincial y expectativa por invitados de otras ciudades

Como en años anteriores, la Expo tendrá una impronta provincial, con la participación confirmada de expositores de Ushuaia, desde donde llegará un grupo de casi diez personas con sus vehículos. También existe expectativa por la posible presencia de participantes de Punta Arenas, que ya formaron parte de la edición pasada, aunque al momento de la entrevista su arribo aún no estaba confirmado.

D’Ángelo recordó que el año pasado la presencia de expositores llegados desde fuera de la provincia enriqueció notablemente la propuesta. Entre ellos mencionó el caso de una baquet construida artesanalmente, inspirada en los modelos de las décadas de 1920 y 1930, que fue una de las grandes atracciones del encuentro. El vehículo, relató, fue fabricado a mano por un entusiasta y llegó rodando desde Ushuaia.

Ese tipo de historias, subrayó, son las que dotan al evento de un valor singular. Porque detrás de cada auto no sólo hay un trabajo mecánico y de restauración, sino también una biografía, una elección afectiva y una decisión de preservar parte de un patrimonio que muchas veces se transmite entre generaciones.

Mucho más que una exposición de vehículos

Lejos de limitarse a una mera exhibición estática, la Expo se fue consolidando como una experiencia integral. El público podrá encontrar stands vinculados al mundo automotor, accesorios, recuerdos, puestos con repuestos y también propuestas para disfrutar durante la recorrida.

Habrá, además, un buffet a cargo de los alumnos del colegio, lo que suma un componente comunitario al evento, y se prevé nuevamente la participación de un stand de educación vial, impulsado con acompañamiento del Municipio de Río Grande, que colabora cada año con la organización.

A esto se sumarán algunas motos clásicas, entre ellas modelos que despiertan una nostalgia especial entre los más grandes, como Puma, Siambretta, Gilera y otras marcas que marcaron una época. En ese sentido, la muestra no sólo interpela a los fanáticos del automóvil, sino que abre el juego a una memoria más amplia de la movilidad, la industria y la vida cotidiana argentina.

El costado solidario, una marca distintiva

Uno de los rasgos que distingue a esta propuesta desde sus inicios es su finalidad benéfica. Para ingresar, el público deberá colaborar con un alimento no perecedero por persona, donación que luego será distribuida entre familias que atraviesan situaciones de necesidad.

D’Ángelo remarcó especialmente este punto y pidió a la comunidad acompañar con generosidad. “Queremos remarcarlo porque es muy importante. Un alimento puede llegar a quienes hoy necesitan ayuda, sobre todo en estos tiempos”, sostuvo.

Según explicó, a lo largo de las ediciones anteriores se logró reunir una importante cantidad de mercadería, lo que permitió sostener acciones solidarias más allá del evento puntual. “Siempre fue con ese fin: ayudar a los demás. Nos ayudan a ayudar, y ayudamos todos juntos”, resumió.

La dimensión social de la Expo aparece así como un complemento natural de su costado recreativo. La pasión por los clásicos se transforma, en este marco, en una excusa para fortalecer la solidaridad y el compromiso comunitario.

Vehículos con alma e identidad

En otro tramo de la entrevista, D’Ángelo reflexionó sobre la diferencia entre los automóviles de otras décadas y los modelos contemporáneos. Sostuvo que los clásicos conservan una personalidad más marcada, tanto en sus líneas como en sus colores, en sus motores y en la forma en que fueron concebidos.

“Cada auto tenía su propia impronta, su propio aspecto”, señaló, al tiempo que destacó que muchos de esos vehículos fueron construidos con una dedicación artesanal difícil de encontrar en la producción actual. Frente a los diseños más estandarizados de hoy, los clásicos exhiben una identidad que sigue fascinando.

También recordó que, en muchos casos, las piezas, los repuestos y hasta los sistemas mecánicos respondían a lógicas completamente distintas a las actuales. Eso exige a los propietarios un esfuerzo especial de restauración y mantenimiento, algo que el público muchas veces no ve, pero que constituye una parte esencial de este universo.

Una cita que ya forma parte del calendario riograndense

La Cuarta Exposición de Autos Clásicos se realizará en el gimnasio del Colegio Don Bosco, con ingreso por la esquina de Espora y Alberdi, y se perfila nuevamente como una de las actividades más convocantes del mes de abril en Río Grande.

La experiencia de años anteriores muestra que el público no sólo acompaña, sino que prolonga su permanencia en el lugar más allá de los horarios previstos, generando un clima distendido y festivo. “Más a la noche se llena y la gente se queda, y eso nos pone contentos porque vemos que se disfruta”, señaló D’Ángelo.

Con la combinación de historia, mecánica, identidad local, anécdotas familiares y solidaridad, la Expo vuelve a presentarse como mucho más que una muestra de autos: será, una vez más, una celebración colectiva de la memoria sobre ruedas.

Un paseo para toda la familia

Desde los más chicos hasta los adultos mayores, la exposición invita a recorrer décadas de historia automotriz y a reencontrarse con vehículos que marcaron generaciones. Ya sea por admiración técnica, por nostalgia o simplemente por curiosidad, la propuesta ofrece un atractivo transversal que trasciende el mundo de los coleccionistas.

En tiempos donde muchas actividades compiten por la atención del público, la Expo Autos Clásicos logró construir una identidad propia: la de un evento cercano, popular, familiar y con corazón solidario.

El próximo fin de semana, Río Grande volverá a comprobarlo entre carrocerías relucientes, motores cargados de historia y relatos que, como esos autos, siguen resistiendo al paso del tiempo.

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