La ministra de Trabajo de Tierra del Fuego describió un escenario crítico en Ushuaia y Río Grande, con caída del consumo, falta de circulante y un impacto creciente en comercios, talleres y la industria. Admitió que la recuperación será lenta y cuestionó que las estadísticas oficiales no reflejan la realidad que se vive “en la calle”.
Río Grande.- La ministra de Trabajo de Tierra del Fuego, Sonia Castiglione, trazó un diagnóstico crudo sobre la situación del empleo en la provincia, atravesada por una fuerte desaceleración económica que impacta tanto en los sectores estructurales, como el turismo y la industria metalúrgica, como en el entramado más frágil de pequeños comercios, talleres y actividades vinculadas.
En diálogo con FM La Isla, la funcionaria describió un escenario complejo y en deterioro, donde la caída del consumo y la falta de dinero circulante generan un efecto dominó sobre el empleo.
“No tenés circulante, no hay consumo, no se produce, no se vende, no hay plata para pagar sueldos, no necesitás trabajadores, los despedís, queda gente sin trabajo, hay menos plata en la calle. Bueno, es un círculo absolutamente vicioso”, sintetizó.
El análisis de Castiglione parte de las particularidades productivas de cada ciudad, en el caso de Ushuaia, explicó que “el presente está condicionado por una temporada turística débil, está todo bastante quieto en lo que va de este mes de abril”, señaló, aunque expresó expectativas en la llegada del invierno al sostener que “ojalá sea una temporada buena, tanto en nieve como en turistas”.
En Río Grande, en tanto, el panorama es aún más delicado por la situación de la industria electrónica, para lo cual, dijo que “sabemos que estamos en momentos realmente bastante críticos”, advirtió, en el marco de la conciliación obligatoria entre AFARTE y la UOM. Según detalló, las empresas enfrentan un contexto adverso marcado por “ventas realmente muy bajas, frenadas” y un escenario distinto al de acuerdos anteriores, ahora atravesado por la eliminación de aranceles y altos niveles de stock.
A ese cuadro se suma un factor determinante como es la “caída del consumo, hay un invitado a la fiesta que nadie quería que venga y llegó, que tiene que ver con la caída brutal del consumo”, graficó.
Y fue más allá al sostener que “si uno le agrega la caída de la recaudación, la no suba de salarios, el aumento de tarifas, es un cóctel explosivo”.
La ministra insistió en que ese combo “explota o revienta cualquier economía” y tiene consecuencias directas sobre el empleo, generando un deterioro que se expande más allá de los sectores tradicionales.
El impacto silencioso en comercios y talleres
Uno de los puntos más sensibles del diagnóstico es el efecto sobre el entramado de pequeñas actividades económicas.
Castiglione confirmó que “el deterioro también golpea con fuerza a comercios, talleres y la construcción, son los receptores de la falta de circulante en calidad de salarios”, explicó.
Por tal motivo, sostuvo que “la cadena de impacto es amplia, menos ventas implican menos reposición de mercadería, menos transporte, menos actividad en logística y, en consecuencia, menos empleo”.
“Se vende menos, se trae menos mercadería, hay mucha gente de camioneros que también está con una disminución muy importante del trabajo”, indicó.
El parate en la obra pública y la caída de la construcción privada profundizan el problema
“La obra pública está prácticamente en su mínima expresión”, sostuvo, y agregó que “esto repercute en rubros vinculados como carpinterías, corralones y servicios asociados”.
A diferencia de los grandes conflictos industriales, en estos sectores la crisis se expresa de manera más fragmentada porque “no tenemos denuncias masivas”, explicó, y detalló que, “en muchos casos, los despidos se resuelven con acuerdos entre partes, muchas empresas, si tienen que despedir, despiden y pagan lo que tienen que pagar”, afirmó.
Gremios en tensión y empresas al límite
La relación con los sindicatos refleja también la gravedad del momento. Según Castiglione, existe una coincidencia generalizada sobre el diagnóstico.
“La mayoría de los gremios realmente están muy conscientes de que hay una situación en la mayoría de los sectores económicos”, señaló.
En ese marco, describió escenarios límite en pequeñas empresas, dado que “hay casos donde dicen ‘si no despido dos personas, tengo que cerrar y se quedan cinco sin trabajo’”. Esta lógica del “mal menor complejiza las negociaciones y pone a los gremios en una situación difícil, les está costando muchísimo contener esas situaciones”, reconoció.
A esto se suma la crisis del sistema de salud, que afecta tanto a obras sociales sindicales como a prestadores públicos y privados.
“Hace dos años que hay un desbalance enorme en los costos”, explicó, con aumentos en medicamentos e insumos que desbordan cualquier esquema de financiamiento.
Expectativas moderadas y recuperación lenta
Consultada sobre las herramientas del Estado para revertir la situación, la ministra se mostró cauta y “valoró el paquete de leyes impulsado por el gobierno provincial como un intento de generar escenarios más dinámicos y mejorar la eficiencia, además de incentivos fiscales para fomentar el empleo”.
Sin embargo, reconoció los límites de estas medidas en un contexto recesivo al sostener que “hay que ver quién toma gente, quién hoy abre un nuevo negocio”, planteó.
Castiglione subrayó que “toda inversión tiene tiempos de maduración y que la recuperación del empleo no será inmediata”.
“La agresividad con que el enfriamiento de la economía ha hecho que el desempleo crezca hace muy difícil absorber esa masa al mismo ritmo”, advirtió.
En ese sentido, destacó iniciativas como el “desarrollo de nuevos sectores productivos, mencionando el caso de Terra Ignis, pero insistió en que los resultados llevan tiempo, todo tiene su curva para establecerse, consolidarse y generar empleo”, explicó.
Incluso las pequeñas mejoras son valoradas, aunque insuficientes frente a la magnitud del problema.
“El otro día abrió un negocio chiquito en Ushuaia y tomó a una persona que habíamos capacitado, estábamos felices, pero uno sabe que es una aspirina en un cuadro de extrema gravedad”, graficó.
Dudas sobre las estadísticas oficiales
Uno de los pasajes más contundentes de la entrevista fue el cuestionamiento a los datos oficiales de empleo, donde, Castiglione puso en duda la capacidad del sistema de medición para reflejar la realidad provincial.
Al respecto, manifestó que “si yo lo contrapongo con la realidad que uno vive en la calle, le tenés que sumar, por lo menos, un veinte por ciento a cualquier número que te dé ese método”, afirmó.
La ministra señaló que “existen múltiples variables que distorsionan las cifras, como la estacionalidad, el empleo precario o los trabajadores que realizan tareas ocasionales, hay gente que hace changas o tuvo un trabajo de una hora y ya figura como ocupada”, explicó.
Además, mencionó casos concretos como actividades estacionales: “La gente que trabajó en la turba está en el aire hoy”, ejemplificó, al igual que ocurre con el turismo fuera de temporada.
Frente a este escenario, el gobierno provincial trabaja en la elaboración de estadísticas propias, para lo cual dijo que “estamos tratando de tener cifras en función del trabajo del ministerio”, indicó, al tiempo que dijo que “la desconfianza en los números se profundiza al contrastarlos con la vida cotidiana, uno camina la calle y claramente la realidad es otra, te quedás pensando, ¿cómo hicieron para llegar a este número?”, concluyó.
Con un panorama marcado por la incertidumbre, la caída del consumo y el deterioro del empleo, la ministra dejó en claro que la crisis atraviesa todos los niveles de la economía fueguina y que su resolución será lenta, compleja y lejos de soluciones inmediatas.

