El secretario general de SETIA, Rodrigo Cárcamo, aseguró que la industria textil de Tierra del Fuego atraviesa su peor momento histórico, con seis empresas cerradas, apenas 240 trabajadores activos y un escenario marcado por la caída del consumo, la apertura de importaciones y la falta de políticas de largo plazo. También reclamó explicaciones sobre los fondos destinados a la reconversión productiva y advirtió que la incertidumbre pone en riesgo la continuidad de las plantas que aún permanecen abiertas.
Río Grande. -La industria textil fueguina atraviesa una de las crisis más profundas de su historia. Así lo describió el secretario general del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA), Rodrigo Cárcamo, quien afirmó que el sector vive una situación «sin precedentes» debido al cierre de fábricas, la pérdida de puestos de trabajo y la falta de perspectivas de recuperación.
En diálogo con el programa ‘Buscando el Equilibrio’ por Radio Provincia, sostuvo que «la verdad es que la situación es grave. Estamos en una situación sin precedentes. No hemos tenido, los más viejos por así decirlo, una comparativa con el 2001, porque en esa época se achicaban los planteles o había suspensiones, pero no cerraban plantas. Ahora sí estamos teniendo cierres definitivos. Ya contamos seis empresas cerradas, de las once que había en sus mejores momentos».
De más de mil trabajadores a apenas 240
Sobre la cantidad de trabajadores que hay activos en la industria textil, Cárcamo precisó que “actualmente hay 240 personas activas al día de hoy».
Consultado sobre el proceso que llevó a esta situación y la ampliación de la matriz productiva, el dirigente recordó que «nosotros empezamos a sentir este tema en la presidencia de Macri, con una situación mucho más acentuada contra las textiles de la isla. Después se terminó plasmando en el gobierno de Alberto Fernández. Hoy la gran diferencia es que reconvertirse no se puede, lo dicen los mismos empresarios, porque lo que más afecta es el no consumo. Entonces, ¿reconvertirse a qué? Porque no hay plata circulante».
“Está pasando en el continente y en los diferentes sectores. No hay una diversificación posible si no hay consumo”, manifestó.
«No se puede competir con China»
El dirigente gremial remarcó que «los mismos dueños de las empresas te dicen que yo puedo tener todas las cautelares o todos los beneficios, pero si no vendo no me sirve. La baja del consumo y esta apertura indiscriminada de importaciones están destrozando a cualquiera. Ningún país puede competir con China y esa diferencia se marca aún más en nuestra isla por la logística y otras cuestiones que hacen mucho menos beneficioso producir acá».
Asimismo, cuestionó que “si yo dejo entrar mercadería o producto terminado sin aranceles provoco que la industria desaparezca. Dejo de percibir por ambos lados: no hay consumo y tampoco ingresan aranceles por las importaciones. Entonces no se entiende cuál sería el sentido o la finalidad de todo esto».
Producción en baja y plantas sobrestockeadas
Respecto de la producción, explicó que «lo que se está dejando de producir es la cantidad. Las cuestiones más específicas se han dejado de producir. Empresas emblemáticas como Puebla del Sur terminaron perdiendo marcas porque no podían competir con productos que ya vienen hechos del exterior. Hoy producir tela para determinadas marcas resulta más caro que traerla importada».
“Las empresas están sobrestoqueadas de producto terminado. Conseguir materia prima no es el gran obstáculo hoy. El tema es producir para qué, si no lo están vendiendo», resumió.
Reclamos por la reconversión productiva
Asimismo, se abordó el destino de los fondos previstos para la reconversión productiva de la provincia. Cárcamo sostuvo que «Yo no vi ningún tipo de reconversión, ningún tipo. Hasta el momento no veo ningún retorno de todo lo que se dijo o de todo lo que se debía cumplir. Incluso ya lo dejaron en cero. ¿Dónde está esa plata de las empresas para reconvertir la matriz productiva?».
En este sentido, agregó que las explicaciones deben surgir de quienes tuvieron responsabilidades institucionales. «Eso sería importante que lo expliquen, pero hasta el momento no han salido las explicaciones de nada», manifestó.
Más adelante insistió en que “los que tienen que dar las explicaciones son las autoridades, porque esta situación se llevó adelante porque nunca hubo un control de ningún tipo por parte de quienes debían hacerlo. Y no hablo solamente de ahora, sino de siempre porque el regimen industrial viene a los tumbos hace muchos años. Acá hay un grupo de gente que usufructuó por sobre lo que debía los beneficios de la ley”.
Las empresas que siguen funcionando
Actualmente permanecen operativas cinco empresas textiles: «Hoy están funcionando Australtex, Armavir, Banrisul, Hilandería Fueguina, Covin y Sueño Fueguino».
También explicó que “una sola empresa continúa con los tres turnos, que es Australtex. Las demás redujeron a dos turnos por la cantidad de empleados que se han quedado».
El impacto social de los despidos
Consultado por la situación de los trabajadores, Cárcamo explicó que «hay un mix de situaciones. Hay gente que volvió a sus lugares de origen, otra que sigue en la provincia, otros que se fueron a Chile a trabajar buscando el sustento y algunos se quedaron haciendo plataformas. Los menos son los que pudieron reinsertarse laboralmente».
Además, señaló que «los trabajadores que quedaron afuera son de 45 años para arriba. Por eso te digo que los menos son los que volvieron a poder reinsertarse».
Respecto de la composición de la planta laboral, explicó que hoy existe un equilibrio entre hombres y mujeres. «Antes había una mayoría de mujeres, pero las más golpeadas también fueron las compañeras del sector de indumentaria. Hoy está bastante equilibrado», afirmó.
Incertidumbre en todo el país
El titular de SETIA detalló la situación y dijo que «un informe de la Fundación ProTejer habla de casi 900 empresas cerradas y 24 mil puestos de trabajo menos, todo registrado. La situación es de incertidumbre. Las mismas empresas dicen que van viendo mes a mes cómo continuar, pero hoy nadie sabe qué va a pasar el mes que viene con la fuente de trabajo».
También reveló que, pese a los intentos de diálogo, no obtuvieron respuestas desde el ámbito nacional. «A nivel nacional nuestros gremios, junto con las cámaras empresarias, trataron de acercarse, pero no tuvieron ningún tipo de respuesta. Les dicen que se reconviertan, pero la reconversión termina siendo hacerse importador y eso no genera fuentes de trabajo. Ningún empresario industrial quiere esa situación».
Sin reuniones con legisladores
Consultado sobre el acompañamiento político, Cárcamo aseguró que «no, con legisladores, ni con diputados ni con senadores hemos podido tener algún tipo de reunión o no se han acercado directamente».
Asimismo, comentó que “estamos viendo ciudades o pequeños pueblos que están siendo devastados porque la única fuente de ingresos era una empresa o una fábrica. Lamentablemente es la situación que está sucediendo. No es cuestión de política, sino es una cuestión económica”.
Con respecto a la responsabilidad de los empresarios, dijo que “no vamos a decir que los empresarios de acá eran unos santos, pero hubo varios gobiernos que no controlaron lo que debían controlar y situación terminó desencadenando ese constante lobby en contra de la industria fueguina textil”.
Un panorama preocupante para lo que resta del año
Sobre las perspectivas para el cierre de 2026, el dirigente fue pesimista. «La verdad es que las expectativas no son las mejores. Hoy el objetivo es sostenerse y llegar a fin de año ya sería un logro por lo que se está viendo. No hay intención de cambiar el rumbo. Y hablo de política económica, no de política partidaria. Lo que marca la situación de cualquier país es la política económica que lleva adelante el gobierno y hoy eso nos está sucediendo no solamente a nosotros, sino a toda la industria», sostuvo.
En ese sentido, aseguró que «el mismo temor que tenemos todos es que la industria nacional, y en nuestro caso la textil, termine desapareciendo. Lamentablemente vamos camino a eso y los números lo demuestran».
Finalmente, relató que «la preocupación de los trabajadores también la tienen los empresarios porque son empresas familiares con inversiones muy importantes que ven que no hay un futuro para continuar con esta actividad. Están viendo cómo pierden esta lucha por sostenerse a flote».
