La directora del Hospital Regional Río Grande, Viviana Müller, advirtió que las obras sociales mantienen una deuda millonaria con el nosocomio y que los siete principales deudores concentran el 86% del monto por un total de 10.500 millones de pesos. Señaló que los atrasos impactan directamente en la compra de medicamentos, alimentos e insumos y en la contratación de especialidades indispensables para sostener servicios críticos como la guardia y la terapia intensiva. También cuestionó que OSEF mantenga deudas históricas con el hospital mientras, según planteó, los pagos a las clínicas privadas se realizan prácticamente al día.
Río Grande.- La deuda que las obras sociales mantienen con el Hospital Regional Río Grande se convirtió, según la directora del nosocomio, en uno de los principales problemas para sostener el funcionamiento cotidiano de la institución.
En diálogo con Aire Libre FM, Viviana Müller aseguró que el monto adeudado representa una “suma equivalente a un presupuesto anual del hospital y advirtió sobre las consecuencias concretas que genera la demora en los pagos, este es nuestro mayor problema”, sostuvo Müller al referirse a la situación financiera.
La directora del nosocomio expresó que “al día de hoy, la deuda total de las obras sociales asciende a un presupuesto anual del hospital, esto es 10.500 millones de pesos, eso es lo que nos deben las obras sociales”
Según explicó, las “siete obras sociales que concentran el mayor nivel de deuda representan aproximadamente el 86% del total adeudado, entre las entidades que mencionó aparecen OSEF, OSECAC, la UOM, Camioneros, PAMI, UPCN y gastronómicos, con diferentes niveles de deuda y situaciones particulares respecto de los mecanismos de pago y las gestiones encaradas por el hospital”.
OSEF: una deuda que arrastra desde 2019-2020
Uno de los casos que genera mayor preocupación es el de la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF). Al ser consultada específicamente sobre cuánto adeuda al hospital, Müller respondió que “se trata de una deuda que se remonta a 2019-2020 y la deuda de la obra social de los estatales es de 3.700 millones”.
La directora explicó que, pese a que la relación con la actual conducción de la obra social mejoró, los “pagos continúan demorados”.
“Es algo que ahora, con el nuevo presidente, García, tengo mejor dialogo, la verdad que tengo que resaltar eso, y estamos trabajando”, señaló.
Müller recordó que anteriormente las gestiones para lograr el pago de las prestaciones eran “mucho más complejas, antes me costaba un montón y tenía casi, mendigábamos todos los meses, sabíamos cuándo les transferían y, entonces, le reclamábamos, sabiendo cuándo el Gobierno les transfería, y me costaba mucho y, de hecho, se hizo esa deuda”, relató.
En ese sentido, remarcó que “el hospital nunca dejó de reclamar los fondos adeudados, no es que nosotros dejamos de reclamar, estamos continuamente reclamando”, afirmó.
La directora también planteó una situación que, según sus propias palabras, le genera particular preocupación que es la “diferencia entre los tiempos de pago de OSEF al hospital público y los que mantiene con las clínicas privadas, a mí en lo particular, me llama mucho la atención que a las clínicas privadas paga casi al día OSEF, y no al hospital público”, manifestó.
OSECAC acordó pagar, pero la deuda continúa creciendo
Otro de los principales deudores mencionados por Müller es OSECAC. La directora explicó que, después de distintas reuniones y gestiones, se “logró establecer un convenio de pago en cuotas, donde firmamos un convenio de pago por 1400 millones el mes pasado, a pagar en 12 cuotas”, explicó.
Según detalló, el acuerdo contempla la “deuda acumulada hasta abril y prevé pagos mensuales”.
Sin embargo, advirtió que “todavía no se hizo efectivo el primer pago, que debería hacerse ahora en la segunda quincena de este mes”, señaló.
Además, indicó que “la deuda siguió incrementándose desde el período contemplado por el convenio, dado que el hospital continúa brindando prestaciones que posteriormente deben ser facturadas a las obras sociales”.
Müller destacó que “en el caso de OSECAC se pudo avanzar gracias al contacto con las autoridades nacionales de la obra social y a la participación de distintas áreas vinculadas al recupero de fondos, de esta manera llegamos a este acuerdo. Después de varias reuniones y por Zoom, ¿no? Y participó también el área de recupero, la dirección de recupero del Ministerio para llegar a este acuerdo”, explicó.
UOM y Camioneros, entre los principales deudores
La situación es diferente con la UOM, con la que, según Müller, hasta el momento “no se consiguió establecer un canal de acercamiento similar y la UOM nos debe 1600 millones”, afirmó.
Y fue contundente al describir el estado de las gestiones al sostener que “con la UOM no hay manera de lograr un acercamiento”.
En el caso de Camioneros, la deuda también ronda los “600 millones de pesos”, aunque Müller señaló que “comenzaron a establecer contactos para intentar avanzar en una solución”.
PAMI regulariza sus pagos
La directora también incluyó a PAMI entre las entidades con deuda, aunque diferenció su situación de la de otras obras sociales al sostener que “el PAMI viene pagando regularmente”, sostuvo.
Según explicó, la deuda acumulada ronda los “500 millones de pesos, aunque aclaró que parte de ese monto puede corresponder a obligaciones todavía no vencidas”, dijo, al tiempo que agregó que “el PAMI está regularizando esta deuda, quizás también no vencida, pero es la deuda total que hay, pero viene pagando”, precisó.
Müller destacó particularmente el comportamiento de PAMI durante los últimos años al manifestar que “la verdad que el PAMI en estos últimos años ha regularizado, por lo menos, todos los meses, nosotros recibimos pago”.
Entre las restantes entidades mencionadas aparecen “UPCN, gastronómicos, con montos de deuda menores en comparación con los principales acreedores, pero que también forman parte del conjunto de obligaciones pendientes”.
El dinero de las obras sociales termina directamente en las cuentas del hospital
Müller explicó que la deuda no es simplemente una cuestión contable, sino que “tiene consecuencias directas sobre la capacidad del hospital para afrontar sus obligaciones”.
La directora aclaró que los fondos provenientes de las obras sociales corresponden a “prestaciones efectivamente brindadas por el hospital, esta deuda se genera a partir de las prestaciones que nosotras brindamos, y los valores son el nomenclador provincial”, explicó.
El mecanismo comienza con la “prestación del servicio y su posterior facturación a la obra social, nosotros brindamos las prestaciones y después se factura. Cuando la obra social paga, entran a las cuentas hospitalarias, no son cuentas del Gobierno, son cuentas del hospital”, remarcó.
Una vez recibido el dinero, los fondos ingresan a una “cuenta recaudadora” y luego, explicó, el “hospital realiza periódicamente un cierre y presenta ante el área de Economía la certificación correspondiente, hacemos el arqueo, presentamos a Economía la certificación de todos esos ingresos”, detalló.
A partir de allí, Economía verifica que “los pagos efectivamente correspondan a facturas emitidas por el hospital. Una vez que esto tarda dos, tres días, ellos certifican que esos ingresos corresponden a pagos de facturas hechas por el hospital, nos certifican, y ahí nos liberan para pasar esos fondos a las cuentas pagadoras del hospital”, explicó Müller.
Recién después de ese proceso el “hospital puede disponer efectivamente de esos recursos para afrontar sus obligaciones”.
Medicamentos, alimentos, limpieza y servicios médicos
La directora fue contundente al describir para qué se utiliza el dinero que el hospital recibe de las obras sociales y por qué la demora en los pagos termina afectando su funcionamiento al sostener que “a partir de ahí, el hospital dispone de esos fondos, de ese financiero, para pagar todas las obligaciones de las que nos hacemos responsables”, sostuvo.
Esas obligaciones abarcan prácticamente todos los “rubros necesarios para mantener en funcionamiento una institución sanitaria, esto es compras de todos los insumos para manejar el hospital, desde alimentos, productos de limpieza, lavadero, medicamentos, todos los insumos que el hospital necesita para prestar su servicio”, enumeró.
Pero además del abastecimiento, existen “prestaciones profesionales y especialidades médicas contratadas por el hospital que también dependen de esos recursos, nosotros tenemos muchísimas especialidades, por ejemplo, la guardia central, de ahí también nosotros pagamos prestaciones, los servicios médicos que nosotros tenemos contratados, que son muchísimos”, explicó.
Müller remarcó que “no se trata de especialidades accesorias o de baja demanda, sino de servicios indispensables para el funcionamiento integral del nosocomio, o sea, nosotros no tenemos especialidades de poca demanda, tenemos todas especialidades que son transversales a todo el hospital”, afirmó.
Y advirtió que la falta de “esos profesionales puede comprometer directamente la prestación de servicios críticos, sin estas especialidades, al hospital se le dificulta muchísimo prestar servicios, incluso, a veces, si no los tenemos, no podríamos brindarlas”, sostuvo.
Como ejemplo concreto, mencionó el “diagnóstico por imágenes, si yo no lo tengo, por ejemplo, informes de tomografía, no podría tener abierta la guardia”.
La explicación apunta a la importancia transversal de determinadas especialidades en la atención diaria. “Hoy la tomografía es de uso habitual. Entonces, no podría, si yo no tengo un informe médico de tomografía o un médico que informe las tomografías, no podría tener abierta la guardia, la terapia intensiva”, señaló.
Finalmente señaló que “son transversales”.
