“No se puede recuperar Malvinas vaciando Tierra del Fuego”

El presidente de RG Activa cuestionó la contradicción entre el discurso de Javier Milei sobre Malvinas y una política económica que, según advirtió, provocó la pérdida de casi la mitad del empleo industrial fueguino en tres años y dejó al FAMP prácticamente paralizado. Reclamó una estrategia que convierta a Río Grande en plataforma productiva del Atlántico Sur y la Antártida.

Río Grande.- El presidente de RG Activa, Lic. Juan Pablo Deluca, cuestionó con dureza la política del Gobierno nacional hacia Tierra del Fuego y advirtió sobre la contradicción entre el renovado discurso presidencial sobre Malvinas y las decisiones que, según sostuvo, están debilitando la industria fueguina.

En diálogo con “Buscando el Equilibrio”, por Radio Provincia, Deluca calificó de “grave” la inconsistencia entre hablar de recuperar las Islas y, al mismo tiempo, avanzar sobre las capacidades productivas de Tierra del Fuego.

“No creo que recuperar las Malvinas y vaciar Tierra del Fuego de sus capacidades sean completamente compatibles”, afirmó, y sostuvo que “esa contradicción queda expuesta entre lo que Javier Milei dice y lo que efectivamente hace”.

Para Deluca, la soberanía no puede pensarse únicamente desde la defensa militar, teniendo en cuenta que “Río Grande cuenta con capacidades industriales, empresariales y logísticas construidas durante más de cinco décadas que podrían convertirse en una herramienta concreta para proyectar la presencia argentina hacia Malvinas”.

“Las capacidades industriales, empresariales, logísticas que tiene, por ejemplo, la ciudad de Río Grande, a solo 500 kilómetros de nuestras Malvinas, no la tiene nadie”, remarcó.

Por eso planteó que la recuperación efectiva de Malvinas también debe disputarse en el “terreno económico, eso puede hacer jugar un partido que tenga que ver con la recuperación efectiva del suelo de Malvinas a través del desarrollo económico”.

 

Una industria que perdió la mitad de sus trabajadores

 

El diagnóstico sobre la situación industrial fue contundente, donde, Deluca señaló que “en los últimos tres años la provincia perdió prácticamente la mitad de sus puestos industriales registrados, de unos 12.000 trabajadores promedio en 2023 a alrededor de 6.000 actualmente”.

Y advirtió que “solamente durante el último año se perdió uno de cada tres puestos industriales, en una caída que consideró comparable con la crisis de 2001-2002”.

 

Apertura de importaciones

 

Deluca afirmó que “la importación de celulares terminados creció siete veces durante el primer semestre, mientras la industria fueguina trabaja a menos del 50% de su capacidad”.

“Este modelo económico de apertura de importaciones y, a su vez, de aumentos de costos sistemáticos, la verdad es que es asfixiante”, sostuvo, al mencionar también el impacto de la logística, los servicios, la energía y los combustibles.

 

El problema, explicó, adquiere una dimensión mayor porque “industria, comercio y construcción representan más del 70% de la matriz productiva de Tierra del Fuego y particularmente de Río Grande”.

 

FAMP: “una muerte virtual”

 

Otro de los blancos centrales de sus críticas fue el Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva, para lo cual, Deluca calificó como “uno de los capítulos más tristes de nuestra promoción” el proceso que terminó, según describió, desfinanciando progresivamente al FAMP.

Cuestionó que “primero se retiraran del fondo los intereses generados, luego se incorporara al Gobierno nacional como beneficiario y finalmente se llevara a cero el aporte de las empresas”.

“Una muerte virtual desde el FAMP hacia adelante”, resumió, y también cuestionó la ausencia de representación fueguina en la conducción del organismo.

Deluca sostuvo que “el fondo todavía conserva alrededor de 260 millones de dólares, recursos que podrían utilizarse para financiar proyectos vinculados con el Atlántico Sur y la Antártida”.

“Esos fondos deberían estar invirtiéndose ahora más que nunca”, reclamó, especialmente cuando alrededor de “6.000 familias quedaron desvinculadas de la industria y Río Grande atraviesa una situación particularmente delicada debido a su dependencia de la actividad fabril”.

 

De la defensa a una nueva ambición industrial

 

Frente a este escenario, Deluca rechazó que la única alternativa sea “resistir y conservar lo poco que queda de la estructura industrial, sino, por el contrario, yo no soy de los que cree que hay que solamente defender, tenemos que ir por más”, afirmó.

Y enumeró las fortalezas que todavía conserva la provincia al mencionar que “tenemos décadas de experiencia industrial, tenemos trabajadores especializados, tenemos plantas de última tecnología, tenemos un ecosistema de proveedores muy importante, tenemos conocimiento”.

Por eso llamó a “pasar de esa resistencia a ambicionar más” y proyectar una industria capaz de aprovechar la ubicación geopolítica de Tierra del Fuego.

La propuesta incluye desarrollar “servicios navales, tecnología marítima, pesca, logística, mantenimiento, producción de alimentos y una mayor articulación entre las instituciones de conocimiento y la industria”.

 

Río Grande, una plataforma estratégica

 

En ese esquema, Deluca ubicó al puerto de Río Grande como una infraestructura estratégica para complementar la futura Base Naval Integrada.

“Un puerto a 500 kilómetros de Malvinas, un puerto que conecte, que pueda viabilizar las capacidades industriales que tenemos al Atlántico Sur”, sostuvo.

Y fue categórico al diferenciar ambas inversiones, señalando que “no son inversiones sustitutas, son complementarias”.

 

Para el titular de RG Activa, Tierra del Fuego posee una ventaja que “ningún otro territorio de latitudes similares puede ofrecer por la combinación de ubicación, infraestructura y capacidades productivas, si uno se centra en el polo sur y mira a los costados, el gran núcleo de capacidades productivas somos nosotros, somos nosotros acá, Tierra del Fuego”, afirmó.

El desafío, concluyó, es que esa capacidad no sea desmantelada sino utilizada para construir una nueva etapa de desarrollo.

“Lo que pedimos es que, primero, defender también los intereses de Tierra del Fuego y que nos dejen crecer, que nos den lugar a esta nueva ambición industrial que necesitamos todos los fueguinos”.

Para Deluca, la discusión sobre Malvinas queda incompleta si no incorpora la dimensión productiva. En su mirada, defender la soberanía también significa defender el empleo, la industria nacional y las capacidades que permiten que Tierra del Fuego sea una plataforma económica argentina frente al Atlántico Sur y la Antártida.