Vargas alertó por una caída del 15% en el ingreso de camiones

El secretario de Prensa de Camioneros, Guillermo Vargas, aseguró que el movimiento del transporte hacia Tierra del Fuego registra una caída cercana al 14-15%, producto de la retracción del consumo y de un cambio cada vez más marcado en los hábitos de compra. Advirtió que comerciantes y pequeños negocios adquieren mercadería directamente en Buenos Aires o mediante plataformas a grandes distribuidores nacionales, desplazando a proveedores locales y afectando a transportistas, distribuidores y trabajadores. “Está mal, destruido”, afirmó sobre el mercado laboral del sector y sostuvo que pequeñas y medianas empresas realizan “un esfuerzo enorme” para conservar puestos de trabajo. Reclamó además una reorganización del movimiento obrero y cuestionó las políticas económicas nacionales por su impacto sobre trabajadores, jubilados, salud y consumo.

Río Grande.- El retroceso del consumo ya no se refleja únicamente en las ventas de los comercios de Tierra del Fuego. También comienza a observarse con claridad en uno de los termómetros más directos de la actividad económica provincial como lo es la cantidad de camiones que ingresan con mercadería.

Guillermo Vargas, secretario de Prensa del Sindicato de Camioneros, estimó en diálogo con el programa ‘Buscando el Equilibrio’ por Radio Provincia que el movimiento registra una disminución del orden del 15%. Para el dirigente, detrás de esos números confluyen dos fenómenos como lo es la pérdida del poder de compra y una modificación en la forma en que comerciantes y consumidores se abastecen.

Según explicó, parte de las “compras que anteriormente se realizaban a distribuidores radicados en Tierra del Fuego, hoy se efectúan directamente en Buenos Aires o mediante plataformas y canales nacionales, el cambio puede representar un ahorro para quien compra, pero termina sacando actividad del circuito económico local”, dijo Vargas.

El dirigente puso como ejemplo a un pequeño comerciante que, en “lugar de adquirir bebidas a una distribuidora fueguina, puede comprar dos o cuatro pallets directamente en Buenos Aires y contratar su traslado hasta la provincia”.

El problema, señaló, aparece en el efecto que esa operación produce detrás del precio final al sostener que “eso perjudica la mano de obra local”, sostuvo, porque la distribuidora que anteriormente realizaba esa venta necesita menos personal y pierde movimiento.

 

Comprar afuera y recibir en Tierra del Fuego

 

Vargas señaló que “este comportamiento dejó de estar limitado a determinados rubros y se fue extendiendo a distintos productos”.

Parte de la mercadería ya “ni siquiera pasa por los distribuidores tradicionales, porque puede comprarse directamente y contratarse solamente el transporte hasta Tierra del Fuego”.

A eso se suma el crecimiento de las compras a través de “plataformas digitales”, que, de acuerdo con su análisis, también “restan operaciones a los comercios locales”.

El resultado es “un circuito que se retroalimenta, disminuyen las ventas locales, cae el movimiento de las distribuidoras, se reduce la demanda laboral asociada a esas empresas y también se resiente el volumen del transporte”, sentenció.

 

“Estamos insistiendo en el 15 por ciento, lo hemos marcado porque ha bajado muchísimo”, señaló Vargas al ser consultado específicamente por la disminución en el ingreso de camiones.

Aunque aclaró que existen variaciones según los productos y períodos analizados, sostuvo que “la tendencia permite observar con claridad el deterioro del consumo”.

 

De las primeras marcas a las alternativas más económicas

 

Para explicar cómo cambió el comportamiento de los consumidores, Vargas recurrió a un ejemplo cotidiano como son las bebidas.

Recordó que “en períodos de mayor capacidad adquisitiva, el consumo se concentraba con mayor intensidad en primeras marcas”, pero con el avance de la crisis, señaló que “comenzaron a ganar terreno productos alternativos y segundas o terceras marcas que compiten fundamentalmente por precio.

“Antes tomábamos todo Coca Cola y hoy tomamos todo Manaos”, ejemplificó, aclarando que no pretendía realizar una comparación sobre la calidad de los productos, sino graficar cómo la pérdida de poder adquisitivo obliga a modificar las decisiones de compra.

El mismo comportamiento, aseguró, puede observarse en “alimentos, embutidos y otros productos de consumo cotidiano, donde, las familias reemplazan marcas tradicionales por opciones más económicas y buscan precios mayoristas para poder sostener el nivel básico de compra”.

Para Vargas, la caída de las primeras marcas constituye otro “indicador de una economía familiar mucho más ajustada que la de tres o cuatro años atrás”.

 

Hasta las verduras reflejan el cambio del consumo

 

El secretario de Prensa de Camioneros también hizo referencia al crecimiento de productos congelados, especialmente verduras, como otro ejemplo de las transformaciones que atraviesa el mercado.

Señaló que “comerciantes y consumidores pueden encontrar más conveniente adquirir determinados productos congelados y fraccionados antes que mercadería fresca, dependiendo de las diferencias de precios”.

“Hoy te es más fácil quizás pagar una bolsa de cebolla congelada”, ejemplificó, contraponiendo ese tipo de adquisición con el costo de la verdura natural.

Para Vargas, no se trata de fenómenos aislados, sino de distintas manifestaciones de una misma situación que es “una población que modifica marcas, cantidades, proveedores y modalidades de compra para adaptarse a ingresos que alcanzan cada vez menos”.

 

“Mal, destruido”: el diagnóstico sobre el empleo

 

Cuando fue consultado específicamente sobre la situación laboral de transportistas y choferes, Vargas fue terminante al sostener que “estamos mal, destruido”, respondió.

El dirigente recordó que “el transporte constituye uno de los eslabones centrales del abastecimiento de Tierra del Fuego y que su actividad está directamente relacionada con el movimiento de materias primas, alimentos y productos de consumo”.

 

Por eso, cuando disminuye la “circulación de mercadería, el impacto no queda circunscripto a los camioneros, está muy complicado, no hay fuente de trabajo”, afirmó.

Vargas volvió entonces sobre el ejemplo de las pequeñas distribuidoras al referir que “una empresa que anteriormente contaba con cinco trabajadores para abastecer a comercios locales puede perder operaciones cuando esos clientes comienzan a comprar directamente fuera de la provincia, si esa dinámica se multiplica, se deteriora progresivamente la estructura de empleo vinculada al comercio y la distribución”.

“Los pequeños y medianos empresarios, aquellos que no se fundieron, están haciendo un esfuerzo enorme para sostenerlo, pero la situación cada vez es peor. Esto es muy complicado”, advirtió.

De esta manera, vinculó directamente la crisis del transporte con la situación que atraviesan pequeñas y medianas empresas, proveedores y comercios que dependen de un mercado interno provincial con menor capacidad de consumo.

 

Un circuito local que pierde movimiento

 

El planteo de Vargas apunta a una problemática más amplia que la cantidad de camiones que atraviesan la ruta hacia Tierra del Fuego.

En este marco, sostuvo que “cuando un comerciante compra directamente fuera de la provincia, puede obtener un precio conveniente individualmente, pero parte del movimiento económico que anteriormente permanecía dentro del mercado fueguino desaparece”.

Por lo tanto, la “distribuidora vende menos, necesita menos tareas de almacenamiento y reparto, disminuye el trabajo de logística y se debilita una cadena que genera empleo directo e indirecto”.

A ese fenómeno se suma el consumidor particular que “adquiere productos mediante plataformas digitales en lugar de hacerlo en comercios de la ciudad”.

Desde la perspectiva del dirigente camionero, la caída cercana al 14-15% constituye entonces una expresión logística de un problema económico mucho mayor, hay menos consumo, pero además una porción creciente de ese consumo dejó de canalizarse mediante empresas y comercios locales.

 

Vargas apuntó contra la política económica nacional

 

Sobre el final de la entrevista, el dirigente trasladó su diagnóstico al escenario político y sindical y atribuyó buena parte del deterioro económico a las políticas implementadas por el Gobierno nacional y sostuvo que, a su entender, las “expectativas de cambio expresadas electoralmente por parte de la sociedad no se tradujeron en una mejora para los trabajadores”.

Vargas cuestionó particularmente las consecuencias que observa sobre empleo, jubilaciones, salud y endeudamiento familiar, y planteó que “el movimiento obrero necesita discutir una estrategia frente al escenario nacional”.

En ese marco, reclamó una “reestructuración sindical que permita recuperar capacidad de intervención y participar de la construcción de una alternativa política para las próximas elecciones presidenciales”.

“Primero construyamos desde el movimiento obrero una reestructuración para poder trabajar y ser partícipes”, sostuvo.

 

Su planteo fue que la “discusión no debería comenzar únicamente por candidaturas provinciales o municipales, sino por el rumbo económico nacional y por la construcción de una representación que, desde su perspectiva, pueda modificar las políticas que considera perjudiciales para los trabajadores”.

 

“Hay cambios necesarios, pero no de un extremo al otro”

 

Vargas aclaró que “no rechaza la necesidad de introducir modificaciones económicas o institucionales”, aunque cuestionó el “sentido y la profundidad de las medidas adoptadas”.

“Obviamente hay cambios necesarios, pero no de un extremo al otro”, expresó, y mencionó entre los sectores que considera afectados a jubilados, trabajadores y al sistema sanitario.

También puso el foco en el endeudamiento de las familias, que, según su lectura, una parte de la “población ya no toma deuda para acceder a bienes extraordinarios o consumos considerados suntuarios, sino para afrontar necesidades básicas”.

En ese punto, sostuvo que existe “un gran endeudamiento de la población para comer”, como expresión de la profundidad que, a su entender, alcanzó el deterioro de los ingresos.

El dirigente también rechazó concentrar toda la responsabilidad por la crisis sobre las administraciones provinciales o municipales y afirmó que el rumbo de la economía nacional condiciona de manera directa las posibilidades de las jurisdicciones locales.

 

Reorganizar al movimiento obrero

 

En medio de la discusión por la reorganización de la CGT y el escenario sindical hacia 2027, Vargas insistió en que “los gremios deberán reconstruir una estrategia común”.

Su planteo apunta a que el movimiento obrero no se limite a reaccionar frente a cada conflicto sectorial, sino que intervenga en una discusión más amplia sobre el modelo económico y laboral.

Para el secretario de Prensa de Camioneros, la situación que atraviesa el transporte es apenas una pieza dentro de ese escenario, menos camiones ingresando, menor consumo de primeras marcas, crecimiento de compras directas fuera de Tierra del Fuego, distribuidores que pierden clientes y pequeñas empresas que intentan sostener sus planteles en un mercado cada vez más reducido.

La caída del 14-15% que observa el sindicato funciona, desde esa perspectiva, como un indicador de una cadena económica que perdió volumen en prácticamente todos sus eslabones.

“Está muy complicado, no hay fuente de trabajo”, resumió Vargas. Y detrás de esa definición ubicó el principal desafío que, según entiende, enfrentará el movimiento obrero: recuperar capacidad de organización mientras el transporte, el comercio, la distribución y las pequeñas empresas intentan resistir una retracción del consumo que ya tiene consecuencias concretas sobre el empleo fueguino.