Yonathan Flores, Karina Gómez, Gastón Davoli y Gastón Gómez vivieron una gran experiencia que dejó aprendizaje y crecimiento

Pedro Gómez y cuatro representantes del Club Fin del Mundo recorrieron miles de kilómetros hasta Corrientes Capital, sumando combates, sparring, entrenamientos y vínculos con distintas escuelas del país. Yonathan Flores, Karina Gómez, Gastón Davoli y Gastón Gómez fueron protagonistas de una gira que volvió a demostrar que para crecer en el boxeo también hay que animarse a salir de casa.

Río Grande.- Hay recorridos que se miden en kilómetros y otros que se miden en experiencias. Para Pedro Gómez, técnico de la escuela de boxeo del Club Fin del Mundo de Río Grande, y los jóvenes que integraron la delegación, el recorrido que los llevó desde Tierra del Fuego hasta Corrientes Capital pertenece definitivamente a la segunda categoría.

Durante dos semanas, el boxeo fue el idioma común en cada parada. Gimnasios, entrenamientos, guanteos, sparrings, competencias y nuevas amistades formaron parte de una aventura deportiva que comenzó el 12 de septiembre y concluyó el sábado 26, luego de un extenso recorrido terrestre hacia el norte argentino.

La delegación estuvo integrada por Yonathan Flores, Karina Gómez, Gastón Davoli y Gastón Gómez, acompañados por Pedro Gómez, quien asumió la responsabilidad de conducir al grupo en esta experiencia que tuvo como principal objetivo sumar rodaje y permitir que los boxeadores pudieran medirse y entrenar junto a representantes de otras escuelas del país.

Primer destino: San Julián

El viaje comenzó temprano, saliendo desde Río Grande rumbo a San Julián. Después de varias horas de ruta, la delegación arribó a esa localidad santacruceña, donde los esperaba la familia Tenorio, vinculada a una escuela de boxeo con la que el Club Fin del Mundo mantiene una relación de camaradería.

Lejos de tratarse simplemente de una escala para descansar, esa misma tarde hubo actividad. Los fueguinos compartieron un entrenamiento con los integrantes de la escuela de los Tenorio, comenzando así una gira donde el aprendizaje estaría presente prácticamente en cada jornada.

Luego llegó el descanso en la casa de la familia anfitriona y, al día siguiente, nuevamente la ruta. El objetivo era claro: Corrientes Capital.

Corrientes, el gran escenario

La delegación arribó a Corrientes el lunes por la noche y, casi sin tiempo para asimilar el largo recorrido, comenzó a desarrollar el programa previsto.

El martes tuvo lugar un entrenamiento en el gimnasio Gigante Boxeo, donde los representantes riograndenses realizaron una intensa jornada que incluyó escuela de combate y preparación física. El trabajo tenía además una motivación concreta: el sábado llegaría el momento de subir al ring.

La preparación se complementó con otra visita, esta vez al Club Talleres, donde los fueguinos pudieron realizar sparring junto a los integrantes de esa institución y compartir una jornada de escuela con sus profesores.

Para Pedro Gómez, este intercambio resultaba fundamental. Cada gimnasio ofrece estilos diferentes, distintas maneras de trabajar y nuevas formas de interpretar el boxeo. En ese sentido, cada guanteo se convirtió en una clase práctica y cada compañero de entrenamiento, en una oportunidad para aprender.

El desafío del sábado

El sábado 19 llegó el momento de trasladar al cuadrilátero todo aquello que se había trabajado durante los días anteriores.

Los representantes del Club Fin del Mundo participaron de la jornada competitiva. Yonathan Flores tuvo su presentación, Karina Gómez también fue protagonista de una pelea de división, al igual que Gastón Davoli, llevando al ring todo el trabajo acumulado durante la preparación.

Más allá de los resultados particulares, para el entrenador riograndense el verdadero valor de la experiencia estuvo en la posibilidad de que sus boxeadores pudieran enfrentarse a nuevos desafíos, conocer otros estilos y continuar adquiriendo experiencia competitiva.

En el boxeo, cada combate deja una enseñanza. Cada rival obliga a pensar, corregir, adaptarse y volver a entrenar. Y cuando ese aprendizaje se produce lejos de casa, el desafío adquiere una dimensión todavía mayor.

La vuelta también tuvo boxeo

Con la competencia ya finalizada, la delegación inició el martes siguiente el regreso hacia Tierra del Fuego. Pero el viaje todavía tenía capítulos por escribir.

La primera parada fue en Entre Ríos, donde realizaron una noche antes de continuar rumbo al sur. Al día siguiente, los riograndenses fueron invitados por una escuela de boxeo de Concordia, una oportunidad que Pedro Gómez y sus dirigidos aprovecharon inmediatamente.

Nuevamente apareció el gimnasio como punto de encuentro. Hubo entrenamiento junto a otros jóvenes que se encontraban trabajando en el gimnasio municipal, compartiendo ejercicios, experiencias y, fundamentalmente, el espíritu de camaradería que caracteriza al mundo del boxeo cuando las diferencias quedan afuera del ring.

El jueves por la mañana emprendieron nuevamente el camino hacia Río Grande. Antes de abandonar definitivamente la Patagonia norte, hicieron otra escala en San Julián para reencontrarse con la familia Tenorio y con los integrantes de aquella escuela que había recibido a la delegación al comienzo de la travesía.

Finalmente, el sábado 26, Río Grande volvió a recibir a los representantes del Club Fin del Mundo.

Mucho más que un viaje

“Una experiencia muy buena nuevamente”, resumió Pedro Gómez al analizar lo vivido durante estas dos semanas.

Y detrás de esa definición aparecen miles de kilómetros recorridos, distintos gimnasios, nuevos compañeros de entrenamiento y una suma de experiencias que difícilmente pueda quedar reflejada solamente en una planilla de resultados.

Para el entrenador, salir de Río Grande significa también permitir que sus boxeadores amplíen sus horizontes. “Compartir gimnasio, experiencia nueva, que los chicos vayan sumando sparring, guanteo con otras escuelas del país”, explicó, destacando que ese contacto es una herramienta fundamental para el crecimiento.

La enseñanza no se limita a lanzar golpes o aprender una nueva combinación. También está en conocer otros lugares, adaptarse a distintos entrenamientos, convivir con compañeros diferentes y comprender que el desarrollo de un deportista se construye paso a paso, entrenamiento tras entrenamiento.

“Lo que nos ayuda es el crecimiento de nuestro boxeo”, remarcó Gómez, quien regresó a Río Grande “muy feliz y muy conforme” con el trabajo realizado.

El próximo desafío ya está en casa

El regreso no significó descanso prolongado. Con la experiencia todavía fresca y los aprendizajes incorporados, la escuela del Club Fin del Mundo volvió inmediatamente al trabajo.

El próximo objetivo ya tiene fecha, lugar y horario: será el sábado 10 de octubre, cuando el gimnasio municipal Alejandro “Guata” Navarro vuelva a convertirse en escenario de una gran noche de boxeo.

La propuesta comenzará a las 19:00 horas y desde la organización anticiparon que durante estos días se brindarán mayores detalles sobre la programación.

Así, mientras los recuerdos de Corrientes, Concordia y San Julián todavía permanecen en la memoria de los protagonistas, el boxeo vuelve a llamar a la puerta en Río Grande.

Porque el viaje terminó, pero el camino continúa. Los guantes vuelven a ajustarse, los entrenamientos recuperan su intensidad y aquellos kilómetros recorridos hacia el norte argentino empiezan a transformarse en experiencia para el futuro.

Para Yonathan Flores, Karina Gómez, Gastón Davoli y Gastón Gómez, Corrientes ya forma parte de su historia deportiva. Para Pedro Gómez, en tanto, la certeza permanece intacta: para que el boxeo crezca, también hay que salir a buscar nuevos desafíos, compartir, aprender y volver a casa con más experiencia que cuando se partió.