El propietario de la estancia Pirinaica puso en valor la importancia del laboratorio de genética, en lo que se viene trabajando desde hace 15 años. Falta la instalación eléctrica y la constitución de una SAPEM para ponerlo en marcha, y hasta ahora no hay definiciones. Comparó los servicios que puede dar un toro, que ronda las 25 ó 30 vacas, con las 500 dosis de semen que se pueden obtener del mismo animal. Además, aseguró que el mercado está demandando la genética fueguina, que fue presentada en una reunión de productores nacionales y de países vecinos. Subrayó que se trata de una fuente de ingresos genuinos, además generadora de mano de obra para todo el proceso. Río Grande.- Jorge Sevillano,
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