El integrante de la Cámara de Comercio de Río Grande y referente de los almaceneros describió un escenario alarmante marcado por la caída histórica en el consumo de carne, el reemplazo de alimentos esenciales por productos más baratos y el crecimiento de las ferias populares impulsadas por la falta de empleo. Alertó sobre la pérdida del poder adquisitivo, cuestionó las excepciones comerciales que analiza el Municipio y aseguró que el humor social atraviesa uno de los peores momentos de los últimos años. “La gente ya no compra como antes, compra lo mínimo para sobrevivir”, donde además apuntó contra la desigualdad de condiciones entre comerciantes formales y emprendimientos habilitados mediante excepciones.
Río Grande.- La crisis económica y la caída sostenida del consumo comienzan a mostrar con crudeza nuevas postales en Río Grande. Comercios vacíos, familias que reemplazan la carne por alimentos más baratos, vecinos que buscan sobrevivir vendiendo productos en ferias y comerciantes que sienten que las reglas ya no son iguales para todos forman parte de un escenario que, según describió el integrante de la Cámara de Comercio y referente de los almaceneros, Luis Schreiber, se profundiza semana tras semana.
En diálogo con FM Del Pueblo, Schreiber trazó un duro diagnóstico sobre la realidad del consumo en la ciudad y aseguró que “la carne vacuna se convirtió en uno de los productos más golpeados por la pérdida del poder adquisitivo”, dijo, al tiempo que agregó que “ya hace rato veníamos diciendo que el consumo de carne viene cayendo estrepitosamente”, afirmó, al tiempo que recordó el cierre de distintas sucursales de carnicerías importantes en Río Grande.
En ese contexto, destacó el caso particular de un productor local que todavía sostiene sus locales abiertos pese a las dificultades económicas.
“Excepto Alonso, el de ‘El Príncipe’, que es el único que sostiene sus sucursales, pero yo creo que es como dijo él, que está empatando la plata para mantener su estructura, no creo que esté ganando mucha plata, porque la verdad es que hoy, como está la venta de la carne y como están las ganancias que obtenés por la venta, que es muy mínima, solamente te alcanza para sostener la estructura”, remarcó.
Schreiber explicó que “detrás de cada carnicería existe una estructura compleja y costosa que muchas veces el consumidor desconoce”.
“Seguramente se ha tenido que achicar también en cantidad de empleados, en cantidad de gastos, porque uno tiene hoy tarifas cada vez más altas”, señaló, detallando además los costos operativos que implica trabajar con carne con hueso, sostener cámaras de frío, logística y personal especializado.
“Por el tipo de carne que trabajan, que son todas carnes con hueso, eso requiere mucha mano de obra y aparte de una infraestructura más o menos importante para sostener toda esa logística”, sostuvo.
El referente de los almaceneros aseguró que “la caída del consumo de carne no es un fenómeno exclusivo de Tierra del Fuego sino una realidad nacional”, aunque reconoció que “en la provincia el impacto es más visible por la pérdida de empleo y el deterioro social, está pasando en todo el país”, insistió.
Consultado sobre qué alimentos comenzaron a reemplazar a la carne en la mesa de las familias, Schreiber fue contundente al señalar que han sido “los fideos, es lo que más se mueve hoy en día”.
Y explicó que “se trata del alimento más económico y rendidor para los hogares que ya no llegan a fin de mes, es la comida más barata”, resumió.
Aun así, remarcó que “también hubo una fuerte migración hacia el consumo de pollo y una reducción significativa en las cantidades compradas”.
“Lo empezaron a reemplazar por pollo o por menos cantidad de carne, cuando antes se llevaban un kilo y medio de picada, hoy se llevan medio kilo para hacer quizás la misma comida que hacían antes, pero racionalizando la carne por los valores”, describió.
Schreiber sostuvo que “la caída no sólo alcanza a la carne, sino que afecta al consumo general de alimentos esenciales”.
“Igual cayó todo el consumo general, el consumo de leche, que eso es grave”, advirtió, y agregó que “le estamos dando leche más cocida a los chicos, en general ha caído mucho, lamentablemente ha caído mucho”.
Para el comerciante, el principal problema de fondo es la falta de trabajo y al respecto explicó que “acá se nota más por la falta de trabajo, se nota mucho la falta de trabajo, así que estamos bastante complicados con eso”, afirmó.
En otro tramo de la entrevista, Schreiber se refirió al crecimiento de las ferias y espacios comerciales alternativos, una situación que, según explicó, “genera tensiones dentro del comercio formal”.
No obstante, aclaró que “existe una diferencia entre pequeños emprendedores y grandes estructuras comerciales que intentan funcionar bajo regímenes excepcionales”.
“Uno siempre estuvo a favor de las ferias y a favor de aquel artesano y de aquel pequeño comerciante local que ha logrado tener productos para la venta”, sostuvo.
Sin embargo, advirtió que actualmente “se está armando mucho lío” porque, según indicó, “están mezclando feriantes y pequeños comerciantes”.
El referente de almaceneros apuntó especialmente a los proyectos comerciales que “buscan habilitaciones excepcionales y cuestionó las diferencias de condiciones respecto de quienes sostienen comercios tradicionales”.
“Lo que vemos es que se están buscando excepciones para habilitar y ya de por sí, si vos buscás una excepción, estás entrando en un juego diferente, donde algunos estamos bajo ciertas normas y estos están bajo otras normas”, cuestionó.
En ese sentido, mencionó la preocupación de comerciantes por la posible instalación de grandes paseos comerciales en espacios urbanos reducidos.
“Todo lo que está alrededor dice, yo acá tengo un salón, tengo tres empleados, tengo que sostener todo esto y resulta que acá al lado me van a meter 120 locales”, expresó.
Schreiber advirtió además sobre el impacto urbano y ambiental que podrían generar esos emprendimientos. “¿Dónde van a estacionar los autos? ¿Dónde van a tirar la basura? ¿Dónde van a hacer todo el movimiento que vas a generar?”, planteó, al considerar que muchas veces no se analizan adecuadamente las consecuencias de este tipo de habilitaciones.
También manifestó su enojo por lo que considera controles desiguales entre comerciantes habilitados y algunos emprendimientos informales.
“A uno le piden todo bien y todos los papeles, y a otros parece que no les piden nada”, lanzó.
Incluso deslizó sospechas sobre “posibles avisos previos ante inspecciones, cuando vienen está cerrado, entonces uno empieza a pensar mal, que tiene amigotes adentro que le avisan”, disparó.
Sin embargo, más allá de las críticas, Schreiber insistió en que el verdadero problema sigue siendo la “crisis laboral y económica”.
“Todo esto pasa por la falta de trabajo porque si vos le ofrecés un empleo digno a alguien, con buenas condiciones, enseguida deja un lugar de dos por dos vendiendo cosas y se va a trabajar como corresponde”, afirmó.
Para el referente mercantil, el riesgo es que la sociedad termine “nivelando para abajo” mientras el “deterioro económico avanza sin respuestas estructurales”.
“Estamos apuntando a pelearnos entre nosotros y no estamos viendo el verdadero problema”, lamentó.
Sobre el final de la entrevista, Schreiber también habló del impacto emocional y social que atraviesa la comunidad riograndense.
Según describió, el “ánimo de la gente cambió profundamente en los últimos meses, hay mucha decepción”, aseguró.
“Ya ni sale la gente a la calle, vos hacés una vuelta y ves muy poca gente caminando, tomando mate o disfrutando del centro, ya no sale”, expresó, vinculando ese comportamiento al malestar económico y social que atraviesan muchas familias.
Finalmente, resumió el clima que percibe diariamente detrás del mostrador de su comercio y al respecto expreso que “la gente no quiere ni salir de la casa”, sostuvo, reflejando el nivel de angustia, incertidumbre y desgaste que hoy domina a gran parte de la sociedad fueguina.

