Brisighelli advirtió que el mayor daño de la polémica sanitaria es “la imagen del destino Ushuaia”

El presidente de FEDECATUR y ex titular de la Cámara de Turismo de Tierra del Fuego sostuvo que el conflicto político y gremial alrededor de la intervención del puerto genera “mucho más ruido” internacional que la controversia sanitaria instalada en las últimas semanas. También cuestionó la falta de infraestructura, reclamó inversiones urgentes en el puerto, el aeropuerto y las rutas, y aseguró que el turismo fueguino “ya alcanzó una madurez” que lo posiciona como una actividad económica estratégica y estable para la provincia. Además, confirmó que existen buenas expectativas para la temporada invernal y destacó el fuerte incremento de vuelos entre Ushuaia y San Pablo.

Ushuaia.- El presidente de la Federación de Cámaras de Turismo de la República Argentina (FEDECATUR) y ex titular de la Cámara de Turismo de Tierra del Fuego, Ángel Brisighelli, aseguró que el mayor impacto de la reciente polémica sanitaria que tomó repercusión internacional no pasa por un riesgo concreto para la actividad, sino por el daño que puede ocasionar sobre “la valoración del destino Ushuaia” en el mercado turístico mundial.

En una extensa entrevista concedida a Radio Provincia, el dirigente turístico también manifestó una fuerte preocupación por la situación portuaria de Ushuaia, cuestionó la falta histórica de inversiones en infraestructura estratégica y afirmó que la provincia mantiene “una oportunidad enorme” de crecimiento vinculada al turismo, aunque advirtió que los principales cuellos de botella siguen dependiendo de decisiones estatales que no terminan de concretarse.

Brisighelli analizó además el debate sobre la ampliación de la matriz productiva fueguina y sostuvo que el desarrollo industrial y turístico “no son mutuamente excluyentes”, aunque remarcó que Ushuaia posee ventajas naturales y económicas que consolidan al turismo como una actividad central y con proyección de largo plazo.

“Claramente en Ushuaia el turismo tiene una ventaja muy importante, que es ser una actividad económica que tiene un impacto sobre la cantidad de puestos de trabajo muy alto. Nosotros estimamos entre directos e indirectos alrededor de 12.000 o 13.000 puestos de trabajo”, sostuvo.

En ese sentido, remarcó una diferencia estructural respecto de la industria electrónica radicada en la provincia al sostener que “es una actividad que no depende de decretos que se firmen en ningún lado, no dependemos de que suban o bajen un decreto para que la actividad funcione”.

El dirigente aclaró que no cuestiona el subrégimen industrial de Tierra del Fuego, aunque marcó que “la actividad turística tiene una lógica distinta y mucho más vinculada a la capacidad empresarial y al comportamiento del mercado”.

“El turismo es una actividad que se desarrolla en forma natural, sin intervención del Estado y de hecho, vamos a ser honestos, mientras más lejos tengamos al Estado de nuestra actividad económica en general, menos problemas a veces solemos tener”, disparó.

Para Brisighelli, la consolidación del turismo en la provincia ya no admite discusiones y al respecto explicó que “hoy absolutamente no hay ninguna duda sobre la madurez del desarrollo turístico en Tierra del Fuego”, afirmó, aunque aclaró que “el principal desafío pasa por resolver los problemas de infraestructura que limitan el crecimiento”.

“Tenemos claro cuáles son los cuellos de botella y ahí es donde deberían ir las inversiones, el turismo funciona como una cadena, el eslabón más débil es el que termina limitando toda la actividad económica”, explicó.

En esa línea enumeró problemas históricos que continúan sin solución, donde describió que “tenemos problemas con el puerto, el puerto es chico”, resumió.

Y describió el escenario que atravesó Ushuaia durante la última temporada de cruceros señalando que “se vieron montones de días con barcos operando fondeados o cerrados porque no tenían lugar para operar en el puerto”.

Brisighelli recordó que la ampliación de cien metros ejecutada años atrás “vino fantástica”, pero consideró que fue “insuficiente, el proyecto original de 300 metros hubiera sido lo ideal”, lamentó.

También apuntó directamente contra la saturación del aeropuerto internacional de Ushuaia durante el verano al señalar que “hay momentos en que tiene cuellos de botella terribles, las filas para hacer check-in llegan hasta la otra punta del aeropuerto y vuelven”, describió.

Según planteó, la problemática no se encuentra del lado operativo de las aeronaves, sino en la infraestructura destinada a los pasajeros, donde “tenemos largas colas en seguridad, largas colas para el check-in, son problemas permanentes”, sostuvo.

El dirigente turístico además cuestionó la falta de obras viales en la provincia y apuntó particularmente a la paralización histórica de proyectos estratégicos.

En este sentido, dijo que “la estructura vial de la provincia hace más de 30 años que prácticamente no cambia, no podemos conseguir que se termine de pavimentar la Ruta 3, tiene 3.600 kilómetros y le faltan 12 para terminarla”, criticó.

También recordó la postergada Ruta 30 hacia Almanza, obra que definió como “crítica” para el desarrollo turístico de la zona. 

“Se viene pidiendo hace más de 40 años, desde antes de la provincialización”, remarcó.

 

Estructura atomizada

 

En otro tramo de la entrevista, Brisighelli explicó que una de las principales debilidades del sector turístico frente al Estado radica en su estructura atomizada y al respecto dijo que “el turismo son todas pymes, las empresas más grandes pueden tener 100 o 150 empleados, pero siguen siendo pymes”, señaló.

Y comparó esa situación con la capacidad de presión que posee el sector industrial, donde indicó que “la industria electrónica tiene menos empleados que el turismo en algunos momentos, pero está concentrada en pocas empresas grandes, la capacidad de lobby económico que tienen esas empresas el turismo no la tiene”, exteriorizó.

Respecto de las recientes licitaciones anunciadas para la reparación de sectores operativos del puerto de Ushuaia y el recambio de defensas, Brisighelli consideró que se trata de obras “muy necesarias” y expresó expectativas positivas.

“El problema de los sectores 1, 3 y 5 es histórico, en buena hora que se lo solucione”, sostuvo.

También destacó el alcance del proyecto de recambio de defensas portuarias al considerar que “entiendo que están hablando de unas 75 defensas, es un número importante”, afirmó.

Sin embargo, explicó que detrás de cada problema operativo existe un “impacto económico concreto sobre la actividad privada, cuando las cosas no funcionan eficientemente, todo termina siendo más caro”, señaló.

Según explicó, las “dificultades de acceso y operación generan sobrecostos logísticos que terminan repercutiendo directamente en el precio final de los servicios turísticos, con lo cual, todo eso incrementa los valores que después uno tiene que facturarle al cliente”, advirtió.

En ese marco, insistió en que “Ushuaia debe mantener competitividad frente a otros destinos internacionales, tenemos competencia, no nos podemos dormir”, sostuvo.

Consultado sobre la administración portuaria y la intervención nacional, Brisighelli afirmó que “la operatoria de la última temporada funcionó correctamente y negó inconvenientes graves en el funcionamiento cotidiano”.

“No hemos tenido problemas, la operación del puerto no ha sido problemática durante el verano”, aseguró.

Sin embargo, identificó otro foco de preocupación mucho más delicado para el sector, el conflicto político y gremial generado por los cuestionamientos a la intervención portuaria.

“El problema más grave que se está planteando hoy es qué va a pasar con las cuestiones internas”, advirtió.

Brisighelli se refirió particularmente a la carta difundida por trabajadores y sindicatos vinculados al puerto, donde se advertía sobre posibles medidas si continuaba la intervención nacional.

“Eso generó mucho ruido y mucha preocupación en las empresas de cruceros, fue bastante dañino para la actividad”, sostuvo.

Y allí trazó una diferencia contundente respecto de la polémica sanitaria que se viralizó internacionalmente en las últimas semanas.

“La historia del antivirus no tuvo un eco significativo a nivel empresarial”, afirmó.

Según explicó, las compañías turísticas internacionales analizan ese tipo de situaciones “con una visión mucho más ordenada y calmada”, entendiendo que “el riesgo del antivirus en Tierra del Fuego no existe”.

No obstante, reconoció que el problema pasa por el efecto reputacional sobre Ushuaia como destino turístico.

“Sí puede afectar a aquellos pasajeros que están tomando la decisión de viajar y tienen dos o tres opciones, quizás la valoración del destino Ushuaia hoy sea un poco más baja porque aparece asociado a una mala noticia”, explicó.

Pero inmediatamente remarcó que la verdadera preocupación internacional se concentra en la incertidumbre operativa del puerto.

“La amenaza sobre la operación portuaria se mira con otra preocupación porque es una amenaza real, ya no es una cuestión que se pueda dimensionar fácilmente”, alertó.

El titular de FEDECATUR también puso en duda que la intervención portuaria finalice en diciembre, tal como se había mencionado inicialmente, debido a los plazos que demandarán las nuevas obras licitadas.

“Si están sacando estas licitaciones, los tiempos claramente no llegan a diciembre. Lo más probable es que recién ahí estén arrancando las obras”, evaluó.

En paralelo, confirmó que distintos actores empresariales vinculados al turismo y la actividad marítima comenzaron a coordinar reuniones de seguimiento para monitorear la situación y transmitir información precisa a operadores y clientes internacionales.

Finalmente, Brisighelli se refirió a las perspectivas para la próxima temporada invernal y aseguró que “más allá de la incertidumbre habitual relacionada con la nieve, las expectativas son positivas”.

“Tenemos una previsión de una temporada de invierno buena”, afirmó.

En ese sentido, destacó especialmente el crecimiento de la conectividad aérea internacional con Brasil, donde “va a haber nueve vuelos semanales entre Ushuaia y San Pablo durante dos meses, es un volumen muy alto”, remarcó.

El dirigente explicó que el gran desafío será sostener niveles de ocupación que permitan convertir esa conectividad en una política permanente y no en una experiencia aislada.

“La intención es que esto sea una cuestión estable y no de un solo año”, señaló.

Respecto del turismo nacional, estimó que los niveles de movimiento podrían mantenerse similares a los registrados durante el último verano, pese al contexto económico.

“Quizás tengamos un poco menos de turismo que hace dos años, pero creemos que los números del año pasado se van a mantener”, indicó.

Además, destacó datos recientes difundidos por la Secretaría de Turismo de la Nación que muestran un crecimiento del turismo receptivo y una reducción del emisivo.

Por último, expuso que “ese balance termina beneficiando a destinos del interior como Ushuaia, que además sigue siendo un destino aspiracional para el turismo nacional”, concluyó.

 

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