“Estamos en una situación muy crítica”

María González, responsable del Comedor de María, advirtió que la demanda social crece mientras disminuyen los recursos para asistir a quienes más lo necesitan. Actualmente entregan alrededor de 90 viandas y ayuda alimentaria a familias numerosas, pero la falta de insumos les impide ampliar la asistencia. La necesidad más urgente es conseguir leche en polvo para los niños. “No tengo vergüenza de pedir porque sé que no es para mí, es para los chicos”, afirmó.

Río Grande.- La crisis social continúa golpeando con fuerza a numerosos hogares de Río Grande y uno de los lugares donde esa realidad se refleja diariamente es el Comedor de María, un espacio solidario que desde hace casi 19 años brinda asistencia alimentaria a familias en situación de vulnerabilidad.

Su responsable, María González, lanzó un urgente pedido a la comunidad para conseguir leche en polvo, un producto que hoy se ha convertido en la necesidad más apremiante para las decenas de niños que reciben ayuda a través del comedor.

“Nosotros estamos necesitando leche, leche en polvo especialmente, si es líquida también, pero la necesidad más grande que ahora tenemos es leche en polvo, porque hay niños que no toman leche líquida, aparte, no es solamente que no la tomen, sino que rinde más una caja de leche que un litro de leche”, explicó durante una entrevista con FM Aire Libre.

La referente social señaló que “el pedido responde a una realidad concreta que enfrentan cada semana al momento de asistir a las familias que concurren al comedor, actualmente el espacio mantiene una asistencia estable de entre 90 y 92 viandas, una cifra que se ha convertido prácticamente en un límite impuesto por la escasez de recursos”.

“Yo siempre tengo 90 o 92 viandas, me estabilicé en esa cantidad porque no estamos recibiendo, como en otras épocas, mucha cantidad de ayuda como para tener más personas”, sostuvo.

Las viandas se entregan los martes y jueves, mientras que las familias con niños pequeños reciben además leche para complementar la alimentación de los menores.

Sin embargo, González remarcó que “la situación actual los obligó a establecer prioridades, este año decidieron concentrar la ayuda en los hogares con mayor cantidad de hijos, donde las necesidades son más urgentes”.

“Nosotros este año hemos priorizado lo que son las familias con muchos hijos, tenemos familias que tienen siete u ocho hijos y por ahí vos decís que son dos familias, pero entre las dos suman quince chicos”, relató.

La responsable del comedor reconoció que “cada día aparecen nuevos pedidos de ayuda, pero lamentablemente ya no cuentan con capacidad para incorporarlos, la verdad es que no recibimos más personas. Todos los días viene gente preguntando si le podemos dar una ayuda. Si bien les damos algo para ese día, un fideo, un arroz o un puré de tomate, nada más. No se los puede asistir todos los días porque no hay insumos”, explicó.

 

Una realidad más dura que otras crisis

 

Tras casi dos décadas al frente del comedor, María González aseguró que nunca había vivido una situación tan compleja como la actual.

“No tanto como ahora. No sé si era porque antes había muy pocos comedores o porque éramos prácticamente los únicos, pero recibíamos más ayuda”, recordó.

Según explicó, actualmente existen más “espacios comunitarios que realizan tareas similares y eso provoca que los aportes se distribuyan entre una mayor cantidad de instituciones”.

“Ahora, al haber tantos comedores, la ayuda se va para muchos lados y no tenemos la ayuda suficiente. Estamos en situación crítica, eso es lo único que te puedo decir. Muy crítica”, afirmó.

En ese sentido aclaró que “no considera que la existencia de más comedores sea algo negativo, ya que cada organización trabaja de manera independiente para asistir a quienes lo necesitan”.

Sin embargo, reconoció que “la multiplicación de estos espacios también implica una distribución diferente de los recursos”.

“Yo tengo gente que colabora desde un principio con el comedor, pero antes llegaba más ayuda del Gobierno, del Municipio y de particulares. Ahora se reparte entre todos y entonces es menos lo que se recibe”, indicó.

 

“Los chicos me piden leche y no puedo decirles que sí”

 

Uno de los momentos más difíciles para González ocurre cuando las familias se acercan buscando alimentos que el comedor no tiene disponibles.

La referente social contó que recientemente debió afrontar reclamos de familias que necesitaban leche para los niños y no podía entregarla y al respecto dijo que “ayer me encontré con la situación de que había familias que me reclamaban leche para los chiquitos y no hay, entonces anoche ya hice una movida con las personas que siempre colaboran y a partir de hoy voy a recibir algunas cajas de leche”, relató.

Como tantas otras veces, recurrió a la solidaridad de vecinos y colaboradores para intentar cubrir la demanda y en este sentido dijo que “hay particulares que me llaman y me dicen: María, mañana te llevo una caja, tengo dos y así voy juntando”, comentó.

 

La salud, el desgaste y la decisión de seguir adelante

 

Después de tantos años al frente del comedor, González reconoció que en más de una oportunidad pensó en abandonar la tarea debido al desgaste físico y emocional que implica sostener una ayuda permanente.

“Sí quise dejar por mi salud y por un montón de cosas, pero es muy difícil”, confesó

Sin embargo, explicó que “la situación de las familias y el vínculo construido con los niños a lo largo de casi dos décadas son motivos suficientes para continuar, es muy difícil para mí, que hago esto desde hace tantos años, porque la misma gente te pide que no los abandone”, expresó.

Y agregó que “hay chiquitos que te preguntan si hay leche, ellos están acostumbrados a que yo siempre los asista de alguna manera, en la leche, en los juguetes, cuando hay fiestas, siempre estamos acompañándolos, los mismos nenes vienen y te piden”.

 

Trabajo precario y familias que no logran salir adelante

 

Consultada sobre si las familias dejan de asistir cuando consiguen empleo, González explicó que “la realidad económica actual dificulta enormemente la recuperación de los hogares más vulnerables”.

“Está muy difícil el trabajo porque hay muchas personas que quedaron sin empleo”, afirmó.

Incluso quienes logran conseguir una changa o tareas temporales continúan necesitando asistencia para alimentar a sus hijos, dado que “por ahí tienen un trabajo en la construcción o alguna changa, pero eso no les alcanza para mantener tantos hijos”, señaló.

Por ese motivo considera que “la ayuda alimentaria sigue siendo fundamental para muchas familias, y”o no les voy a criar los hijos, pero sí les voy a dar una ayuda en todo lo que pueda”, aseguró.

 

El pedido urgente a la comunidad

 

Frente a este panorama, la responsable del Comedor de María volvió a apelar a la solidaridad de los vecinos para poder garantizar la entrega de leche a los niños durante las próximas semanas.

“Nosotros en este momento necesitamos leche, leche en polvo si es posible. Si no, leche líquida. Pero si es posible leche en polvo”, insistió.

Asimismo, recordó que “durante todo el año reciben distintos tipos de colaboraciones, aunque actualmente la prioridad absoluta es conseguir leche”, dijo, al tiempo que agregó que “yo no tengo vergüenza de pedir porque sé que no es para mí, es para el otro, es para los niños”, expresó.

Quienes deseen colaborar pueden acercar las donaciones a la sede ubicada en Guani 854 o comunicarse al teléfono 2964-69-36-39 para coordinar la entrega o el retiro de los productos.

Finalmente, González agradeció el acompañamiento permanente de los vecinos y expresó su deseo de poder seguir llegando a cada hogar que hoy necesita ayuda al manifestar que “ojalá podamos llevar un poco de leche a cada casa, a cada familia, para los chicos”, concluyó.

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