El legislador fue contundente al rechazar la interpretación de Pablo Blanco sobre su supuesto “regreso” al radicalismo y sostuvo que nunca se fue del partido, sino que fue excluido del armado electoral de 2023. Reivindicó sus conversaciones y el vínculo que mantiene con el presidente de la UCR fueguina, Maximiliano Ybars, valoró el nuevo escenario que atraviesa el partido y destacó su contacto con la conducción nacional. No descartó volver a ser candidato el próximo año y explicó que cualquier eventual construcción política deberá partir de una condición innegociable como lo es la “honestidad”. “Cuando a mí me consultan, ¿con quién no? Yo digo, mirá, con delincuentes no”, afirmó. También reclamó un gran acuerdo entre sectores políticos, empresariales y gremiales para proyectar el futuro de Tierra del Fuego.
Río Grande.- El legislador Federico Sciurano volvió a poner sobre la mesa su relación con la Unión Cívica Radical, la conflictiva definición de candidaturas que atravesó al partido en 2023 y el escenario que podría abrirse de cara a las elecciones del próximo año.
En una extensa entrevista concedida al programa ‘Costo Político’, por Radio Provincia, cuestionó la interpretación realizada por el exsenador Pablo Blanco respecto de un eventual “regreso” suyo al radicalismo y aseguró que nunca abandonó las filas partidarias.
La discusión surgió a partir de las declaraciones de Blanco, quien había señalado que Sciurano podría volver a la UCR si se encontraba en condiciones, acompañando esa afirmación con la frase de que “el que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen”. Sciurano diferenció ambas partes del planteo y dejó en claro que, si bien comparte el diagnóstico político posterior realizado por Blanco, no acepta que su situación pueda ser interpretada como la de alguien que decidió alejarse del partido para luego intentar regresar.
“Yo nunca me fui”, afirmó y explicó que nunca se desafilió de la UCR para luego volver a incorporarse. Según relató, lo sucedido fue sustancialmente diferente al sostener que “a mí me excluyeron en el año 2023”.
Sciurano recordó que “durante casi cuatro años había trabajado en la Legislatura junto a Liliana Martínez Allende y que tenía la intención de continuar participando de la vida interna del radicalismo y competir electoralmente dentro de su partido en 2023”.
Sin embargo, sostuvo que “el escenario cambió cuando comenzó el armado de las listas y aparecieron actores vinculados a la estructura de Juntos por el Cambio que, según su relato, no pertenecían al radicalismo”.
Mencionó puntualmente a Federico Frigerio y a Bertotto y explicó que, en ese contexto, se “produjo una reunión en la oficina de Martínez Allende en la que le comunicaron que no querían que fuera candidato en aquella elección”.
“Cuando yo contesto que iba a participar de la interna, por eso nadie puede interpretar que yo me fui del partido”, sostuvo. De acuerdo con su relato, frente a su decisión de competir internamente recibió como respuesta que “no habría internas porque la lista ya estaba definida”.
Por ese motivo, Sciurano remarcó que le molestó la primera interpretación de Blanco porque “la primera definición que da Pablo refiriéndose a una pregunta que le hacen sobre mí me cayó mal, porque no refleja lo que pasó en el 2023”, sentenció.
Y profundizó manifestando que “no es que yo por una cuestión estratégica me fui a otra lista porque estratégicamente me convenía, esa no fue la situación”.
El reconocimiento de la UCR y el vínculo con Ybars
Sciurano recordó que, luego de quedar excluido de aquel armado electoral, fue el “gobernador Gustavo Melella quien se comunicó con él y le permitió continuar desarrollando su actividad política”.
En ese sentido, reivindicó especialmente aquella conversación porque le permitió sostener una de sus dos grandes vocaciones al sostener que “yo tengo dos grandes vocaciones, dos grandes pasiones. Una ha sido el rugby, al que obviamente no puedo jugar más, y la otra es la política”, señaló.
En ese recorrido, destacó particularmente el momento vivido el 1 de abril de este año, cuando fue invitado al “Comité Radical de Río Grande para participar de la ceremonia de asunción de autoridades y recibió un reconocimiento partidario”.
Sciurano puso especial énfasis en su vínculo actual con Maximiliano Ybars, presidente de la UCR fueguina al resaltar que “yo me siento muy cómodo con Maxi Ybars”, afirmó y sostuvo que “mantiene conversaciones habituales con él y que se siente muy bien en el trabajo que Maxi está haciendo en el partido”.
El reconocimiento recibido en el comité radical tuvo para el legislador una significación que excedió lo estrictamente político y recordó que “allí había militado junto a su padre y explicó que aquella invitación le permitió incluso cerrar algunas cuestiones personales que habían quedado abiertas después de la situación de 2023”.
“En el momento en el que el partido me invita para hacerme ese reconocimiento, para mí fue una situación muy importante”, sostuvo.
Por eso volvió a rechazar la idea de que “su relación actual con el radicalismo pueda ser presentada como un regreso después de una salida voluntaria, por lo cual, esta definición del que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen, en el caso mío no condice con la situación que tengo yo y bajo ningún punto de vista me siento relacionado con eso”, afirmó.
Blanco, Bullrich, De Loredo y las diferencias de 2023
Sin embargo, Sciurano sí coincidió con parte del diagnóstico de Blanco respecto de las circunstancias políticas que rodearon aquel proceso. En particular, reconoció que el enfrentamiento interno del PRO entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta tuvo consecuencias sobre el armado político de Juntos por el Cambio y, posteriormente, sobre la situación provincial.
Blanco había acompañado la candidatura de Bullrich, mientras que Sciurano se inclinó por Rodríguez Larreta. Para el legislador, esa diferencia política terminó siendo uno de los “elementos que contribuyeron al desenlace de 2023”.
“Pablo y yo somos dos personas que tenemos experiencia, que entendemos las condiciones y las situaciones que a veces la política y la política del país se refleja después en la provincia”, señaló.
Por esa razón, aseguró que “no guarda rencor” y que su mirada está puesta en lo que “viene”.
“No siento ningún tipo de rencor a esta altura y sinceramente me interesa y me preocupa lo que tenemos por delante y tratar de ser constructivo para el recorrido que necesita nuestra provincia en los próximos años”, expresó.
“El radicalismo actual está viviendo un proceso histórico distinto”
Consultado sobre si los condicionamientos que terminaron incidiendo en 2023 podrían repetirse en el futuro, Sciurano consideró que “el radicalismo atraviesa actualmente un escenario sustancialmente diferente, el radicalismo actual está viviendo un proceso histórico distinto al que se vivía en el 2023”, sostuvo.
En su análisis, explicó que “en 2023 la UCR formaba parte de un armado nacional que generaba dificultades para que el partido pudiera encontrar una base y un anclaje ideológico propios”.
Sciurano reivindicó entonces la identidad histórica del radicalismo y su compromiso con los sectores más vulnerables, por lo cual, la “discusión económica no puede quedar reducida a la acumulación de recursos, sino que debe estar subordinada a un objetivo social”, explicó.
En esa línea, sostuvo que “lo que hoy nuestra sociedad necesita es trabajo”, afirmó, y cuestionó la idea de que el “Estado pueda ser la única fuente de empleo para la población”, dado que no hay ninguna posibilidad que la gente pueda tener un proyecto familiar dependiendo sola, pura y exclusivamente de las fuentes de empleo que genera el Estado”, advirtió.
Para Sciurano, el Estado debe cumplir otro papel como “ser facilitador y atender las diferentes necesidades que existen dentro de la sociedad”.
Ese enfoque, afirmó, forma parte de la “tradición histórica del radicalismo, aunque reconoció que el escenario de 2015 fue diferente al de 2023”.
Según su lectura, en 2015 la UCR tuvo una actitud “generosa” al contribuir a la construcción de un espacio político destinado a ofrecer “un nuevo aire, un aire fresco a la Argentina” luego de varios años de gobiernos kirchneristas, pero consideró que “la realidad política y social había cambiado ocho años después”.
Un contacto permanente con la conducción nacional
Sciurano también destacó el vínculo que mantiene con las autoridades nacionales del radicalismo. Relató que recientemente estuvo junto a Maximiliano Ybars en Buenos Aires, donde mantuvieron una reunión con el presidente nacional de la UCR, y señaló que “también conserva un contacto telefónico habitual con él”.
Sin detenerse demasiado en nombres propios, describió al dirigente nacional como un “dirigente joven, intendente de Venado Tuerto, con quien mantiene un contacto permanente”.
Para Sciurano, esa conducción expresa una mirada que “reivindica al radicalismo tradicional y que considera necesaria en el debate nacional, él comparte esa mirada del radicalismo más tradicional que hoy tanta falta hace en el debate nacional”, sostuvo.
En su concepción, el radicalismo debería recuperar un “rol constructivo y convertirse nuevamente en un actor social comprometido tanto con quienes producen como con aquellos sectores que necesitan que el crecimiento económico se traduzca en oportunidades concretas”.
“Lo importante acá es que el radicalismo siga en esa línea constructiva de ser un actor social comprometido con los sectores tanto que producen para que esa producción nos dé una economía sólida y nos permita generar empleo, pero que fundamentalmente el objetivo sea el derrame de que esos incentivos económicos estén orientados a los sectores que más lo necesitan”, afirmó.
Y puso como ejemplo la situación que atraviesa Tierra del Fuego, particularmente Río Grande, para remarcar que “ese debate no es abstracto, sino que tiene consecuencias directas sobre la realidad provincial”.
¿Candidato en 2027? Sciurano no cierra la puerta
Sciurano no descartó participar electoralmente el próximo año y admitió que la “posibilidad existe”, aunque su planteo está condicionado por el tipo de construcción política que pueda desarrollarse.
En ese marco apareció una de las definiciones que más repercusión generó en torno a su eventual regreso a la competencia electoral que es que “cualquier espacio del que forme parte deberá estar integrado por personas honestas”.
El legislador explicó que “esa declaración no fue concebida como un mensaje dirigido específicamente contra alguien y si bien esa declaración ha generado cierto ruido, que no fue mi intención, digamos, a mí me hicieron una pregunta y yo la contesté”, explicó.
Y vinculó esa postura con una “definición personal antes que estrictamente política, ojalá que la gente que me conoce perciba que yo soy un tipo honesto y como honesto que soy le doy valor a la honestidad”, sostuvo.
Para Sciurano, la honestidad no constituye una condición circunstancial de una candidatura ni una estrategia electoral, sino una “línea de conducta que, según afirmó, ha intentado sostener durante toda su vida, esto no tiene que ver con un perfil político, sino que tiene que ver con educar a mis hijos, es mucho más complejo que eso”, explicó.
Pero cuando se le preguntó concretamente con quién no estaría dispuesto a compartir un espacio político, su respuesta fue directa y sin matices al sostener que “cuando a mí me consultan, ¿con quién no? Yo digo, mirá, con delincuentes no”.
La frase fue inmediatamente contextualizada por el propio legislador, quien sostuvo que “no puedo estar con gente que es delincuente”, afirmó, y sostuvo que “se trata de una cuestión elemental que excede a la política y que puede ser comprendida por cualquier persona en su actividad cotidiana”.
“El delincuente es delincuente”
Sciurano fue incluso más allá de la definición inicial y cuestionó lo que consideró una distorsión social respecto de la figura del delincuente.
“Quizá a veces, es verdad que algunas cosas a lo largo de la historia se han desvirtuado y se han confundido los roles”, señaló.
Y formuló una crítica concreta al sostener “esto de creer que en algún punto el delincuente es el inteligente”.
Su respuesta fue tajante al sentenciar que “la verdad que no, no es así. El delincuente es delincuente, que le puede salir bien, puede ser, pero no se transforma en inteligente porque supo ser delincuente”.
Para Sciurano, la inteligencia debe ponerse al “servicio de otro objetivo y, en ese sentido, sostuvo que Tierra del Fuego atraviesa un momento difícil, pero conserva posibilidades de construir un futuro diferente”.
“Nosotros tenemos muchas oportunidades”, afirmó y agregó que “Tierra del Fuego tiene posibilidad de poder pensar en un futuro próspero, un futuro que nos dé contención en la medida que tengamos humildad y responsabilidad”.
Un gran acuerdo para Tierra del Fuego
Sciurano vinculó su definición sobre la honestidad con una idea política más amplia como lo es “la necesidad de construir un gran acuerdo provincial”.
Para el legislador, “ningún dirigente individual ni ninguna fuerza política tiene capacidad suficiente para resolver por sí sola todos los problemas de Tierra del Fuego, ni siquiera va a venir una fuerza política que pueda resolver todos los problemas que tenemos”, afirmó.
“Lo que nosotros tenemos por delante es la necesidad de un gran acuerdo entre distintos sectores políticos, empresariales, gremiales, que tengamos la convicción de querer vivir acá”, sostuvo.
Y allí volvió a aparecer el concepto que atravesó buena parte de sus declaraciones como lo es la “hombría de bien” como condición para que ese acuerdo pueda sostenerse en el tiempo.
“En ese armado, la hombría de bien es fundamental”, afirmó.
Por lo cual, “si yo me voy a sentar a trabajar en un gran acuerdo, pero sé que estoy sentado con un tipo que después me va a terminar haciendo otra cosa, ¿para qué voy a perder el tiempo sentarme con esa persona?”, planteó.
Por eso, insistió en que el desafío es encontrar “un gran acuerdo entre gente de bien” que tenga decidido desarrollar su proyecto de vida en la provincia.
Para Sciurano, ese arraigo constituye una diferencia fundamental, dado que, “cuando vos tenés un tipo que quiere hacer su vida acá, que quiere que sus hijos hagan su vida acá, ese tipo no va a querer hundir todo para sacar un rédito de corto plazo”.
Finalmente, vinculó esa mirada con una enseñanza familiar que, según contó, heredó de su padre que es “esto de querer este lugar y querer quedarme acá y hacer un proyecto de vida acá, eso marca la diferencia”.
“Es raro que vos encuentres un delincuente pensando de esa manera”, sostuvo, al referirse a alguien que tenga como objetivo construir su vida y la de sus hijos en Tierra del Fuego.
Y completó con una definición que resume su advertencia política al resaltar que “el delincuente en general está viendo a ver qué manotea en los próximos años, sabiendo que por ahí después se va a ir a vivir a otro lado”.
Con ese posicionamiento, Sciurano dejó abierta la puerta a una eventual candidatura para 2027, pero también marcó cuáles serían, según sus propias palabras, las condiciones de cualquier construcción futura: identidad radical, un proyecto de provincia, acuerdos amplios y, por encima de todo, honestidad y confianza entre quienes pretendan compartir un mismo espacio político.
