El presidente de CAFIN, Alberto Garófalo, aseguró que el sector atraviesa un escenario de fuerte incertidumbre por la aplicación del Decreto 594. Señaló que la caída de la demanda, la falta de definiciones sobre los beneficios fiscales y la baja utilización de la capacidad instalada agravan la crisis de una industria que pasó de 11 plantas en funcionamiento a solo cinco.
Río Grande. -La industria textil de Tierra del Fuego enfrenta uno de los momentos más complejos de los últimos años. Alberto Garófalo explicó que la combinación entre la retracción del consumo y la incertidumbre regulatoria está afectando seriamente la continuidad de las empresas.
En este sentido, Garofalo explicó que “la industria textil está pasando por una circunstancia muy particular. Es la falta de definición sobre la aplicación de la disminución de beneficios. Hoy estamos con un problema que es transversal a todas las ramas, cual es la caída de la demanda en el continente y, por otro lado, una situación particular o indefinición sobre cómo se aplica esa baja gradual de beneficios”, dijo a FM Stylo.
“En un momento, por unos dictámenes de los ingresos públicos, llegó a establecerse un cupo en peso no actualizable, con lo cual nuestras plantas quedaban sin beneficios tras menos de 30 días de operación. Eso hoy está parado. Ha habido nuevas intimaciones, todas nuestras asociadas han judicializado la pretensión y estamos tratando, con conversaciones con funcionarios del Gobierno nacional y con la ayuda del Gobierno provincial, de que salga una argumentación clara y precisa sobre cómo deben ser aplicadas”, detalló.
Consultado sobre las gestiones que mantienen con el Gobierno nacional, Garófalo sostuvo que “nosotros nunca cejamos en hacerlo y tenemos confianza en que vayamos a ser escuchados, que podamos discutir finalmente cómo se aplica esta disminución de beneficios”.
De once fábricas a solo cinco en funcionamiento
El dirigente describió el fuerte retroceso que sufrió el sector en los últimos años. “De 11 fábricas que teníamos operando, hoy hay cinco en operación y dos pueden llegar a volver a trabajar si se define el panorama”, manifestó.
Garófalo también se refirió al caso particular de la empresa Sueño Fueguino, cuya continuidad depende actualmente de una medida cautelar obtenida en la Justicia y explicó que “Sueño Fueguino tiene una situación y es que en su momento no fue incorporada a la gestión de los beneficios, le fue denegada esa posibilidad y Sueño Fueguino lo judicializó, obtuvo una cautelar favorable, que es la que se viene extendiendo. Obviamente no es lo ideal trabajar esperando una definición de la Justicia, pero es la única forma que encontró de poder seguir operando, por lo menos en esta instancia”.
Respecto del futuro del expediente judicial, reconoció que “no sabemos lo que puede llegar a tardar la apelación, porque seguramente el Gobierno nacional ha apelado esta medida, pero creo que ha demostrado la compañía que tiene intenciones de seguir peleándola”.
Capacidad instalada por debajo del 50%
Otro de los indicadores que preocupa al sector es el bajo nivel de actividad de las plantas industriales. “Junto a la industria fueguina, hoy el porcentaje de capacidad instalada que se está utilizando es realmente pobre”, señaló.
Incluso aseguró que “hay empresas que están trabajando con el 20%”.
La importación y la necesidad de reglas claras
Garófalo relativizó el impacto exclusivo de las importaciones sobre la crisis actual y afirmó que “la importación golpeó, no es el principal factor, porque la realidad es que quienes venden importado hoy tampoco están vendiendo. Pero esa es una realidad por la que las empresas fueguinas han pasado en otro momento y la han podido recuperar. Por eso es crucial para el sector textil conseguir claridad sobre cuáles serán las normas a las cuales va a tener que responder”.
También recordó que “cuando salió el 594, el plazo de extensión de beneficios que le dieron a las textiles no fue el mismo que al resto. Mientras al resto le dieron 15 años, con posibilidad de 15 más, a las textiles les dieron cinco, con posibilidad de cinco más. Y eso es a partir del 1° de enero de 2024”.
“El horizonte es bastante complicado”, sostuvo.
Defensa del empleo formal en Tierra del Fuego
Finalmente, Garófalo rechazó las críticas históricas vinculadas al trabajo informal en el sector textil y remarcó que “ese es un fenómeno del que Tierra del Fuego siempre estuvo exento por los controles propios que tiene el subrégimen, y que nosotros siempre vimos como un argumento incuestionable”.
En ese sentido, diferenció la realidad fueguina de otros polos productivos del país. “Nuestras empresas tienen el 100% de su personal en blanco, pagan sus aportes en tiempo y forma, cosa que no se puede decir de la industria instalada, sobre todo en el conurbano, que durante mucho tiempo estuvo denostando a la industria fueguina. Ellos, de hecho, tenían promoción porque evadían impuestos, trabajaban con personal en negro y vendían en mercados poco menos que clandestinos. Era un argumento que se caía por su propio peso”.
Como balance, sostuvo que “hoy la crisis la están sufriendo todos y, en nuestro caso, con este agravante de la incertidumbre que les decía al principio”.
