“Hay mucha gente que compró un vehículo para trabajar en Uber y hoy no lo puede pagar”

El martillero público RaúL Di Natale advirtió que la crisis económica golpea con más fuerza a Río Grande que a Ushuaia y que el aumento de las subastas de vehículos responde a una combinación de pérdida de empleo, endeudamiento, caída de ingresos y proyectos laborales que fracasaron, como la compra de automóviles para trabajar mediante plataformas. Aseguró que la mayoría de los remates judiciales actuales corresponden a automotores, que casi no existen remates de otros bienes y que la ciudad atraviesa una de las situaciones económicas más difíciles de las últimas décadas, sin señales de recuperación en el corto plazo.

Río Grande.- El incremento de los remates judiciales de vehículos comenzó a transformarse en uno de los indicadores más visibles del deterioro económico que atraviesa Río Grande. Así lo describió el martillero público Raúl Di Natale durante una entrevista concedida a FM La Isla, donde sostuvo que la cantidad de automóviles que terminan en subasta creció como consecuencia directa de la imposibilidad de muchas familias de sostener sus compromisos financieros.

El profesional explicó que “el fenómeno no es nuevo, aunque reconoció que en los últimos meses se profundizó de manera significativa”.

“Este evento es importante, pero estamos hablando desde hace ocho o diez años”, señaló inicialmente.

Sin embargo, aclaró que “actualmente la situación se agravó debido a una serie de factores que confluyen en una misma realidad: el incumplimiento de créditos, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades económicas de quienes apostaron a trabajar con plataformas de transporte”.

 

Uber, una inversión que terminó en endeudamiento

 

Di Natale identificó como uno de los fenómenos más recientes el de personas que adquirieron vehículos, tanto usados como cero kilómetro, con la expectativa de generar ingresos trabajando mediante Uber, pero que terminaron sin poder afrontar las cuotas.

“Justamente, gente que no hizo bien las cuentas o no hizo un estudio de mercado pensó que, comprando un auto, tanto usado como cero kilómetro, se largó a trabajar de Uber y se encontró con que no le rinde. Es imposible pagarlos”, afirmó.

Según explicó, esa realidad está provocando un “aumento de las entregas voluntarias de vehículos, hay mucha gente, no le digo el cien por ciento, pero hay muchas personas que se encuentran apremiadas con eso y deciden hacer la entrega voluntaria del vehículo”, indicó.

Consultado sobre qué ocurre posteriormente, respondió de manera contundente al afirmar que “dejan de pagar la cuota”.

El martillero detalló además que “muchas operaciones de compra se realizaron mediante financiaciones extremadamente costosas, hay agencias que le han estado cobrando un millón de pesos solamente para gestionar el crédito, le entregaban un auto con entrega cero y después las cuotas superaban ampliamente el millón y medio de pesos”, explicó.

A su entender, semejantes compromisos financieros terminaron siendo “incompatibles con la realidad económica de la ciudad, indudablemente, no da la ciudad para que se den esos números”, resumió.

 

La pérdida del empleo profundizó el problema

 

Más allá del fenómeno de Uber, Di Natale sostuvo que el principal detonante continúa siendo la caída del empleo y la pérdida del poder adquisitivo de muchas familias.

“Desgraciadamente está el tema de la falta de trabajo, la gente que estaba alquilando, la gente que se encontró con un dilema importante, suspensiones de fábrica, cierre de fábrica, y trató de salvarse de alguna forma, pero le resultó imposible”, expresó.

En ese contexto, remarcó que “la crisis atraviesa a todos los sectores sin distinción, nosotros hablamos generalmente con representantes de distintos sectores y la verdad es que están todos mal”, sostuvo.

 

“Río Grande está mucho peor que Ushuaia”

 

Al comparar la situación económica entre las dos principales ciudades fueguinas, Di Natale fue categórico al señalar que Río Grande atraviesa un escenario considerablemente más complejo.

“La gran diferencia que hay con Ushuaia es que acá la situación del mercado está mucho peor”, aseguró.

Y profundizó ese diagnóstico al señalar que “la actividad económica es sensiblemente menor y mucho más castigada”.

Para el martillero, el panorama actual resulta “excepcional incluso después de cuatro décadas viviendo en la provincia, yo hace cuarenta años que vivo acá en Tierra del Fuego y le digo que muy pocas veces hemos visto algo parecido”, manifestó.

 

La paradoja del martillero: más crisis, más trabajo

 

Consultado sobre cómo impacta esta realidad en la actividad de los martilleros públicos, Di Natale reconoció una paradoja difícil de ignorar que es que “en el caso nuestro trabajamos mucho cuando hay crisis, y ahora estamos trabajando mucho”, afirmó.

No obstante, aclaró que “esa mayor actividad está directamente vinculada con situaciones extremadamente delicadas para las familias, uno se encuentra con infinidad de situaciones. Exactamente, uno trata con aquel que ha perdido el auto”, explicó.

Incluso recordó un viejo dicho del oficio para describir el contraste entre la realidad laboral del martillero y el drama que viven quienes llegan al remate.

“Hay un viejo dicho que dice: yo no le deseo mal a nadie, pero que no me falte trabajo”, comentó.

 

Casi todos los remates son de automotores

 

Di Natale también explicó que, actualmente, la “inmensa mayoría de los remates judiciales corresponden a vehículos, remates de otros bienes no hay casi nada”, aseguró.

Como ejemplo, recordó que “recientemente intervino en la subasta de una vivienda, aunque aclaró que ese caso no obedecía a deudas sino a otra cuestión judicial”.

 

Muchos matriculados, pero muy pocos trabajan realmente

 

Durante la entrevista también se refirió a la situación de la profesión en Tierra del Fuego.

Recordó que “actualmente funciona el Colegio de Martilleros de la provincia, dividido en las departamentales de Ushuaia y Río Grande, y que siguen dictándose carreras universitarias para formar nuevos profesionales”.

Sin embargo, advirtió que “la cantidad de matriculados no guarda relación con quienes realmente ejercen la actividad”.

“En Río Grande debe haber entre setenta y ochenta matriculados”, señaló.

Pero inmediatamente aclaró que “de martilleros que trabajan exclusivamente de remates sobran los dedos de una mano”.

Según explicó, muchos profesionales terminan desempeñándose dentro del mercado inmobiliario, mientras que el trabajo específico de remates judiciales continúa concentrado en muy pocas personas.

 

Una crisis que alcanza a toda la sociedad

 

Para Di Natale, el problema excede ampliamente a quienes terminan perdiendo un automóvil.

“No es solamente un tema social; nos cabe absolutamente a todos”, sostuvo.

Como ejemplo, describió situaciones de matrimonios donde ambos integrantes trabajaban, compraron un vehículo cada uno y luego, tras suspensiones o pérdida de ingresos, dejaron de poder afrontar sus compromisos.

“Muchos se han ido a vivir con los padres o se han juntado varios para alquilar una vivienda. Se complicó mucho todo eso. Está todo muy complicado, lamentablemente”, afirmó.

Respecto de las perspectivas hacia adelante, el martillero reconoció no observar señales alentadoras de recuperación, manteniendo un diagnóstico de fuerte preocupación sobre la evolución de la economía local.

 

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