El propietario de Sonora Restobar expuso la discriminación del Gobierno hacia los gastronómicos de Río Grande, dado que les impiden abrir las puertas, a diferencia de lo que ocurre en la capital fueguina. Lo atribuyó a la metodología de reclamo, que en Ushuaia fue mediante manifestaciones y movilizaciones, y en Río Grande por canales institucionales. Reprochó la incertidumbre en que mantienen al sector, al no definir si van a permitirles trabajar o no, para poder decidir a la vez si cierran sus puertas en forma definitiva. “Todos los domingos estamos a la espera de algo que nunca llega y así nos pueden tener hasta enero”, manifestó Rafael Chedrese, y aseguró que después de la visita de la viceministra de Salud
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