El padre Iván Bressán, de la Parroquia Sagrada Familia, advirtió sobre el fuerte deterioro social que atraviesa Río Grande y reveló un dato alarmante: durante julio Cáritas asistió a unas 400 familias, cuando el promedio mensual del año pasado rondaba entre las 100 y 120. Atribuyó el crecimiento de la demanda a la pérdida de empleos y a la crisis económica que golpea a sectores que hasta hace poco lograban sostenerse por sus propios medios. Además de entregar módulos alimentarios y brindar alojamiento a personas en situación de vulnerabilidad, pidió a la comunidad redoblar la solidaridad y apeló a que «cada uno comparta lo poco que tiene» para aliviar la difícil realidad que viven cientos de vecinos. Río Grande.- El
Leer más
