El presidente de FEDECATUR, Ángel Brisighelli, aseguró que el sector continúa sin recibir información sobre las obras y el futuro operativo del muelle de Ushuaia, mientras avanza la temporada y se aproxima la llegada de embarcaciones de mayor porte. Reclamó que Nación y Provincia alcancen una solución política que preserve a los usuarios del puerto y, en paralelo, lanzó una dura advertencia por los aumentos tributarios proyectados, afirmando que las agencias de turismo podrían afrontar una suba del 400% en la alícuota de Ingresos Brutos y estimó que, entre cambios nacionales y provinciales, las facturas de gas podrían encarecerse alrededor de un 25%. “En vez de incrementar la recaudación a partir del aumento de la actividad, estamos viendo si la incrementamos a partir de ahorcar la actividad”, cuestionó.
Río Grande.- El presidente de la Federación de Cámaras de Turismo de la República Argentina (FEDECATUR), Ángel Brisighelli, volvió a expresar su preocupación por la falta de información en torno a las obras del muelle de Ushuaia y reclamó definiciones ante el avance de la temporada. Al mismo tiempo, cuestionó con dureza el incremento de la presión tributaria que se analiza en Tierra del Fuego y advirtió que la combinación de nuevas cargas y aumentos de alícuotas terminará trasladándose a los costos, afectando tanto a residentes como a empresas y a una actividad turística que, según sostuvo, debería ser estimulada en lugar de “ahorcada”.
En diálogo con Radio Provincia, Brisighelli aseguró que “desde la última vez que hizo público el reclamo no hubo novedades respecto de los trabajos en el muelle”.
“Información no hemos tenido nada”, afirmó, y explicó que el sector observa intervenciones sobre la estructura, pero desconoce cuál es el plan de obras, los tiempos previstos y cuál será finalmente la solución.
Detalló que “semanas atrás comenzaron a desmontarse sectores dañados, arrancaron hace un mes, o una cosa un poco menos, a desarmar el muelle. Han sacado parte del entablonado del tablero, de la parte que está rota, han sacado las barandas”.
Según indicó, al retirar esos elementos quedó todavía más “expuesto el deterioro de la estructura”.
Sin embargo, el problema central para el sector turístico sigue siendo la “ausencia de certezas”.
“No sabemos, honestamente, cuál es la intención de qué hicieron. Obviamente lo hicieron porque está roto, eso es una cosa de verdad, pero cuál era la planificación, cuál era la intención de sacar eso, qué iban a hacer con eso, no sabemos”, planteó.
Brisighelli agregó que, al momento de la entrevista, hacía “aproximadamente 15 días que no observaban nuevos trabajos en el sector intervenido, eso es todo lo que sabemos”, señaló, para luego remarcar que permanecen “siempre en la incógnita” respecto de las decisiones que se están adoptando.
La temporada avanza y crece la preocupación
La incertidumbre adquiere mayor relevancia por el comienzo de la temporada y el incremento progresivo de las operaciones portuarias.
Brisighelli recordó que “el sector continúa trabajando sobre el muelle principal, pero sin conocer cómo se resolverá la convivencia con los buques de mayor porte”.
“Seguimos exactamente con los mismos interrogantes de la vez anterior. Seguimos operando en el muelle principal”, afirmó.
Y advirtió que “tenemos la espada de Damocles de los barcos más grandes, que ya cada vez están más cerca, porque la temporada ya arrancó, ya han llegado los primeros barcos antárticos”.
Explicó que “las primeras recaladas no provocaron mayores inconvenientes por tratarse todavía de pocos buques, aunque alertó que la situación cambiará a medida que avance el calendario, la llegada de barcos se acelera ahora todos los días”, sostuvo.
Para el titular de FEDECATUR, por lo tanto, el problema de fondo continúa sin resolverse porque “estamos con el mismo problema serio que hablábamos la vez pasada, seguimos sin saber qué van a hacer porque no nos dicen qué van a hacer”.
“No estamos del lado de Nación ni del lado de la Provincia”
Consultado sobre la posibilidad de coordinar acciones con trabajadores portuarios, Brisighelli aclaró que las cámaras empresariales recibieron una comunicación en la que se solicitaba acompañamiento a la posición de los empleados, pero señaló que FEDECATUR no pretende incorporarse a una disputa política entre Nación y Provincia.
Explicó que “hubo un correo electrónico dirigido a distintas cámaras”, aunque interpretó que “su contenido no proponía simplemente abrir una instancia de conversación, sino conseguir adhesiones para las medidas impulsadas por los trabajadores”.
“Básicamente, lo que decía el email era un pedido de adhesión de las cámaras a la posición de los empleados”, indicó.
Frente a ello, insistió en la postura que viene sosteniendo el sector turístico al señalar que “nosotros ya hemos dicho muchas veces que este es un problema político y que tienen que solucionar los políticos hablando”.
Brisighelli fue categórico al marcar distancia de ambos lados de la controversia al sostener que “no estamos del lado de Nación, ni del lado de la Provincia. Nosotros somos simplemente los usuarios del puerto”, remarcó.
Desde esa posición, reclamó que “las diferencias institucionales no terminen trasladándose sobre quienes necesitan de la terminal para desarrollar sus actividades”.
“Los problemas que tengan de discusión política y organización no pueden afectar a los usuarios del puerto, ese es el planteo”, sostuvo.
Nación y Provincia, obligadas a encontrar una salida
Dentro de un escenario marcado por la incertidumbre, Brisighelli destacó como una señal favorable la reunión mantenida entre autoridades nacionales y el gobernador Gustavo Melella, donde, según trascendió, el puerto formó parte de la agenda.
Aunque aclaró que “desconoce el contenido concreto de la conversación y los eventuales acuerdos alcanzados, consideró importante que ambas jurisdicciones hayan comenzado a abordar el conflicto”.
“Lo que necesitamos es que Nación y Provincia se sienten a hablar sobre el tema del puerto”, sostuvo.
“No sabemos qué han dicho, pero que se hayan sentado a hablar de eso es un tema positivo, porque la solución al problema va a venir de una conversación muy seria y responsable entre Nación y Provincia”, agregó.
Para Brisighelli, “no existe una salida sostenible por fuera de ese entendimiento, la solución al problema va a pasar por ahí”, insistió, y consideró necesario que ambas partes “hablen del problema y se pongan de acuerdo sobre cómo van a avanzar”.
Alerta por los impuestos: “Tenemos un impuestazo realmente importante”
El segundo eje de preocupación planteado por el dirigente turístico está vinculado con el paquete tributario que se discute en la Provincia, tanto por las alternativas para financiar el sistema educativo como por las modificaciones incluidas en el proyecto de presupuesto.
Brisighelli confirmó que “el sector fue convocado a participar de las discusiones en la Legislatura y anticipó que la evaluación realizada por las cámaras es bastante mala”.
“No solamente tenemos el tema del financiamiento educativo, sino también tenemos el tema del presupuesto. Tenemos ahí, en los anexos del presupuesto, una sacudida extremadamente importante en toda la parte de aumento de los Ingresos Brutos en general”, señaló.
Según explicó, la combinación de ambas iniciativas configura un “escenario particularmente delicado, en ese paquete, entre la parte del financiamiento educativo y el aumento de las alícuotas de Ingresos Brutos en el tarifario, tenemos un impuestazo realmente importante”.
Como ejemplo, puso el foco directamente sobre las agencias de turismo y aseguró que “el salto proyectado resulta extraordinario, al rubro de agencias de turismo, el aumento de la alícuota de Ingresos Brutos es del 400%”.
“Pasamos de pagar una alícuota del 2% a una del 8%, así que eso es muy preocupante, muy, muy preocupante”, enfatizó.
Gas: advierte un impacto cercano al 25%
Brisighelli también cuestionó la aplicación de una alícuota sobre la distribución de gas natural y sostuvo que “aunque formalmente la obligación recaiga sobre las empresas, finalmente el costo terminará incorporándose a las facturas”.
“El tema de este impuesto nuevo que le están poniendo a la distribución del gas afecta absolutamente a todas las personas que estén conectadas a la red de distribución de gas”, explicó.
La consecuencia, afirmó, alcanzará indistintamente a “hogares y sectores productivos, o sea, empresas, particulares, jubilados, empleadores, docentes, todo el mundo” terminará sintiendo el impacto.
En ese sentido, sostuvo que “los impuestos siempre los paga el consumidor” y recordó que “en los servicios públicos esas cargas terminan trasladándose y apareciendo discriminadas en las facturas”.
A ese componente provincial, Brisighelli sumó los cambios nacionales vinculados al régimen de Zona Fría y particularmente a los subsidios sobre la distribución.
Según explicó, el “impacto no debe analizarse de manera aislada porque las diferentes modificaciones se acumulan”.
“Vamos a tener un aumento en la distribución por la reducción de los subsidios de Zona Fría. Vamos a tener además un incremento del 3,4%, y además es aumento sobre el costo nuevo, o sea que es doble aumento”, explicó.
A partir de esa combinación, estimó que “las tarifas de gas de absolutamente todo el mundo se van a ver afectadas y en forma importante”.
Según los cálculos manejados por el sector, “entre una cosa y la otra” el incremento podría ubicarse “como en un 25%, solamente como consecuencia de esas modificaciones y sin contemplar eventuales variaciones adicionales en el costo del gas”.
“Cuando los números no cierran, aumentan las tasas”
Más allá de las alícuotas puntuales, Brisighelli formuló una crítica de fondo sobre la estrategia fiscal provincial. A su entender, existe una tendencia reiterada a recurrir al aumento de impuestos cuando aparecen dificultades para financiar al Estado.
“Lo más grave de toda la historia pareciera que no hay otra idea sobre la administración del Estado que, cuando necesitan, cuando los números no cierran, aumentar las tasas impositivas”, cuestionó.
El dirigente contrastó esa estrategia con decisiones adoptadas en otras provincias. Mencionó los casos de Catamarca y Río Negro, donde, según explicó, se “avanzó en sentido contrario para favorecer al turismo”.
“Al turismo también le bajó la alícuota de Ingresos Brutos a cero y nosotros, como decíamos, estamos subiendo el 400%”, comparó.
Para Brisighelli, “son varios los ejemplos” de provincias que están tomando un camino distinto al de Tierra del Fuego.
“Una actividad que funciona bien, la vamos a penalizar”
Brisighelli reconoció que “la discusión sobre cómo administrar y financiar la Provincia corresponde al terreno político y debe resolverse mediante leyes en la Legislatura”.
Sin embargo, cuestionó la orientación económica detrás de las medidas propuestas, particularmente frente al deterioro de otras actividades productivas fueguinas.
Advirtió que “Tierra del Fuego enfrenta un escenario en el que la industria electrónica atraviesa una situación compleja, la actividad petrolera se encuentra en retroceso por la madurez de los yacimientos y el sector ganadero también afronta dificultades”.
Al mismo tiempo, señaló las limitaciones existentes para generar nuevas industrias exportadoras por las propias características del régimen de la Ley 19.640.
En ese contexto, puso al turismo como una de las actividades que mantiene una dinámica positiva. “Una de las únicas actividades que no tiene ninguno de esos problemas, que está funcionando bien, que va avanzando, que va creciendo, que cada vez tiene más movimiento y cada vez tiene más gente trabajando en la actividad, la vamos a penalizar”, cuestionó.
Y endureció el planteo al manifestar que “la vamos a exprimir, la vamos a ahorcar para tratar de mantener funcionando la administración pública”.
Para el titular de FEDECATUR, la Provincia debería recorrer exactamente el camino inverso: promover el crecimiento para que una mayor actividad económica genere, como consecuencia, una mayor recaudación.
“En vez de buscar la mejora en función de incrementar la actividad, incrementar la recaudación del Estado a partir del aumento de la actividad, estamos viendo a ver si la incrementamos a partir de ahorcar la actividad”, sostuvo. “Esas son las cuestiones que realmente uno no comprende en la planificación que está haciendo el Estado”, agregó.
Una discusión que, advierte, vuelve a repetirse
Finalmente, Brisighelli recordó que no es la primera vez que el sector privado enfrenta una discusión de estas características. Mencionó anteriores incrementos de Ingresos Brutos y la creación de adicionales destinados precisamente al financiamiento de educación y salud.
Recordó que años atrás “se agregó el 2% adicional a la tasa para lo que era la parte de educación y salud”, pero señaló que, pese a aquella medida, los problemas de financiamiento reaparecieron.
“Ese adicional, que era para educación y salud, ahora ya no alcanza para solucionar el problema, entonces vamos a subir todos los Ingresos Brutos para el mismo motivo por el cual pusimos una tasa adicional especial hace unos años atrás”, cuestionó.
También recordó otra discusión tributaria durante la gestión de Fabiana Ríos y aseguró que las cámaras empresariales ya habían advertido en aquellas oportunidades que el camino elegido no solucionaría las causas estructurales.
“Esperemos que esta vez tengamos más suerte, porque vamos a discutir exactamente lo mismo”, expresó. “Ya dijimos tres veces lo mismo y dijimos que eso no era la solución, que el problema era otro, que iba a volver a repetirse, y esta es la tercera vez que se repite”.
Brisighelli cerró con una crítica contundente a lo que considera un círculo fiscal que posterga las discusiones estructurales: “¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a subir los Ingresos Brutos para dentro de diez años estar otra vez discutiendo si generamos una nueva tasa adicional para solucionar los problemas de salud y educación?”.
“Es el perro que se muerde la cola. Nunca las discusiones pasan por la solución del problema, pasan solamente por ver de dónde se saca dinero para mantener el statu quo. Ese es el problema que tenemos”, concluyó.
